miércoles, 10 de enero de 2018

Alejandro Duque Amusco en su plenitud






Jardín seco reúne la poesía reciente (2008-2017) de un gran poeta que no ha hecho sino crecer desde sus orígenes, creador de una obra lenta y quintaesenciada en que todos los poemas brotan como quería Keats: con esa naturalidad, que es también necesidad, con la que les salen las hojas a los árboles. Hay mucho de recapitulación de la propia vida, con miradas atrás a la infancia y un tono elegíaco predominante que en muchos casos emociona. En las breves palabras con que Juan Lamillar acompaña al volumen se da una de las claves de la obra de Duque Amusco. Suscribo el juicio de Juan: "Como en entregas anteriores, esta poesía se acerca a la meditación pero, gracias al dominio de los distintos tonos, al acierto de las imágenes y a la sensorialidad de las palabras, la convierte en tangible y sensual sin desviarla de lo profundo." Maestro en cerrar los poemas con versos tan redondos como penetrantes, Duque Amusco borda aquí poemas como "Nubes", "En la buhardilla", "El cofre" o el extraordinario "Regreso", un magnífico ejemplo de amor -y extrañeza- filial.
     Con todo, son varias las venas que coinciden en el volumen, y una sorprendente es la de los textos muy cortos, casi haikus, de "Hojas del verano", donde hay dos o tres absolutamente antológicos, como los titulados "Sufrimiento" o "Montañas". Cierro esta breve nota de admiración con uno de los poemas que pueden ser más inmediatamente gozados de todo el volumen, tan hermosamente editado por Renacimiento en la mítica colección Calle del Aire:

LA PIEDRA VIVA

¿Es la vida un fluido que moldea las cosas,
o son las cosas, ellas solas, las fluyentes,

las que discurren hacia la vida
tras un largo rodar por el cauce ligero?

¿Todo o nada está vivo?

El guijarro que arrojo a la corriente
hace latir las aguas como un pequeño corazón de piedra.


2 comentarios:

SUSANA BENET dijo...

Precioso poema de este poeta al que admiro. Un libro muy recomendable. Besos,

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Un gran abrazo, Susana.