viernes, 1 de diciembre de 2017

Un nuevo libro de Luis Vicente de Aguinaga




Descubrí a este poeta gracias a la revista Letras Libres, que publicó un poema suyo hará un par de años. Tanto me gustó, que lo invité a colaborar también en Estación Poesía. Ahora, aquel poema que tan favorablemente me lo presentó, y el que apareció en la revista sevillana, ven la luz, junto con otros que me envió y tuve el privilegio de leer cuando aún eran inéditos, en su decimotercer libro de poemas, Qué fue de mí, recién aparecido en la jalisciense Mantis Editores. Son, respectivamente, "Aviso de ocasión" y "Antípodas". 
     Luis Vicente de Aguinaga vuelve la mirada a la infancia, habla para sus hijos, sigue declarando su amor por su mujer, pero también refiere estupefacciones, transmite la extrañeza ante el yo, observa la realidad, reflexiona, ironiza. Posee un gran sentido del humor, que destaca por su finura. Esto unido a la perfección formal de sus versos hace que su poesía sea elegante, accesible, cordial (también por los latidos, los acentos). Hace la enésima meditación sobre un tema muy trillado, pero lo hace como si fuera, espontáneamente, la primera vez: "Entonces el espejo nos agravia: / nos ofende / que sepa tanto de nosotros / y esté, además, dispuesto a divulgarlo."
     Como botón de muestra de la calidad de este poeta de la Guadalajara de México (1971), valga este breve

COMUNICADO

Los rumores en boga
que me relacionan sentimentalmente conmigo mismo
son falsos. 
                  Ni siquiera
tengo el incierto gusto de conocerme.

Apenas una vez me vi de lejos
cruzando una calle intrascendente
y no sentí el menor impulso de acercarme.

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