sábado, 2 de diciembre de 2017

Los insomnios de Victoria León





Traductora incansable de Chesterton o Wilde, entre numerosos otros, antóloga de Luis Alberto de Cuenca o el Conde de Villamediana, Victoria León (Sevilla, 1981) no había publicado ningún libro propio hasta la fecha. Lo hace ahora, prologada por Javier Salvago, con este breve si sustancioso Insomnios de la colección Aforismos de La Isla de Siltolá.
     Ya había dado León algunas muestras en las antologías colectivas Verdad y media (también en Siltolá) y Bajo el signo de Atenea (Renacimiento), y parte de los que ahora se ofrecen había visto la luz -la deslumbrante luz que devora la vista- de las pantallas con que se pesca en las redes sociales. Hay que felicitarse de que los aproximadamente trescientos aforismos de Insomnios lleguen ahora a los lectores con fogonazos que no lo fían todo al ingenio sino que se demoran en la meditación y en la observada realidad, sea esta interna o exterior. Algunos de ellos:

Aparece una curiosa capacidad de indulgencia cuando dos personas intuyen que se han decepcionado mutuamente.

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Lo que cuentan de nosotros. Lo que contamos de nosotros a los demás. Lo que nos contamos a nosotros mismos sobre nosotros. Si lo pensamos bien, somos, en realidad, literatura.

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Cuántas máscaras distintas para la misma soledad.

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Levanta muros de cristal el tiempo.

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Hay que saber llegar a tiempo al propio destino.


Hay mucha verdad, y belleza (no olvidemos a Keats) en este libro inaugural, que no bisoño, de Victoria León. Con todo, hay un aire de vaporosa melancolía que, humor hondo, difumina la rotundidad de los pensamientos y reflexiones, las intuiciones también, que atraviesan estas páginas. Sucede lo que Juan Villoro recordaba recientemente de Karl Kraus en su libro La utilidad del deseo. Para Villoro, el aforismo es "inagotable variante del enigma". Y añade uno de Kraus: "Un aforismo no coincide nunca con la verdad; es una media verdad o verdad y media." En la disyuntiva, y en lo que hace a los aforismos de Victoria León, siguiendo lo anunciado en el título de la primera antología en que fue incluida nos quedamos con lo segundo, con su verdad y media.


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