martes, 5 de diciembre de 2017

Fernando del Paso, poeta





Además de las grandes novelas por las que es más conocido, el mexicano Fernando del Paso es un excelente poeta. Dan fe de ello las composiciones recogidas en este libro, Sonetos del amor y de lo diario, publicado por El Colegio Nacional (con dibujos del propio autor) a partir de una primera edición de los Cuadernos del Unicornio de Juan José Arreola. Debo decir que no lo  hallé en mi recorrido por los numerosos módulos de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, sino que me lo obsequió -¡gracias!- la poeta Julia Santibáñez durante una conversación sobre poesía en la que salió a relucir el nombre de Thomas Wyatt, el Boscán inglés. Con don Fernando, como lo llaman allí, tuve ocasión de charlar un rato antes de la mesa redonda en que se homenajeó a Juan Rulfo con motivo de su centenario. Rulfo y Arreola eran jaliscienses de nacimiento, como él lo es de adopción. Pero mejor me callo yo y dejo que hablen los endecasílabos de Fernando del Paso, ya leídos, disfrutados, a mi regreso a Sevilla. Estos, por ejemplo:



Cuerpo de lento, tardo entendimiento:
tarde te has descubierto, cuerpo amado;
largo tu sueño ha sido desdichado,
breve tu amor, tu aprendizaje lento.
Solo en tu desolado pensamiento
y al rencor de ti mismo abandonado
tarde aprendiste a amarte, tarde has dado
muerte a tu olvido y a tu vida aliento.
Lento cuerpo sin nombre y sin edades,
cuerpo de lentitud impronunciable:
deja que larga, dulce, lentamente,
y cuerpo a cuerpo, acariciadamente,
en una soledad inacabable
se junten nuestras lentas soledades.

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