martes, 14 de noviembre de 2017

Del gay trinar





Siempre es agradable asistir a la primera publicación de un poeta, si es bueno. 30 tweets de amor y una publicación desesperada es el debut de Sergio Moreno (Jerez de la Frontera, 1982) como los 20 poemas y una canción desesperada lo fueron, casi, de Pablo Neruda (en el caso de este, vino un año antes Crepusculario).
     El libro, que cuenta con un prólogo de José Mateos, es exactamente lo que promete el título, aunque supera con creces lo que podría uno maliciarse que va a ser una sucesión de ocurrencias puestas en el lenguaje casi telegráfico de los tweets. Moreno se atiene a la métrica tradicional y juega muy bien en la liga de los endecasílabos, heptasílabos y pentasílabos. Esto, unido al ingenio, da brillantes poemas en su brevedad como:

#MeFaltanCaracteres
y algunas horas más
para poder decir
todo lo que quisiera.

La vida es un contrato
que nunca ofrece suficientes Gigas.


Se acerca a veces demasiado al tópico amoroso, y de ese fuego hay pavesas que tiznan algo ciertas páginas, manchadas por el lugar común. Es el caso de este, que comienza muy bien pero enseguida decae:

#TusOjos me rescatan
si me quedo enredado, como un pez,
entre redes sociales.

No hay hashtag que defina
la mágica ternura de tus besos.


Con todo, el conjunto es fresco, no le faltan hallazgos, y deja un buen sabor de boca en el soneto final compuesto en endecasílabos asonantados. Cubre el libro el transcurso de un día, desde el despertar hasta la entrada en el sueño al final de la jornada, y es una suerte de odisea cotidiana de un amante contemporáneo. 

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