miércoles, 7 de junio de 2017

A propósito de Thomas De Quincey




Thomas De Quincey, por James Archer


Malvivió una existencia desordenada, siempre de un sitio para otro huyendo de los acreedores y de la pobreza, como el padre de Joyce, que llevó a la familia a maltraer. Escribió a destajo para eludir el hambre y la cárcel, aunque las penalidades se cebaron con su esposa y su prole. Fue admirador de Coleridge y Wordsworth y cronista de aquel círculo de los Poetas de los Lagos, adicto al láudano, un ingenio espoleado por la desgarradura. Se acaba de publicar una biografía del personaje: Guilty Thing: A Life of Thomas De Quincey, firmada por Frances Wilson. Me ha instruido la amplia reseña de Nicholas Spice en The London Review of Books. Y me ha gustado este juicio sobre el estilo de De Quincey: "El estilo de la prosa surge de una conciliación entre las exigencias en competencia de la brevedad y el ornato. Todo cuanto escribimos tiende a lo epigramático o lo perifrástico, lo conciso o lo expansivo, lo lapidario o lo florido, a ser piedra o flores. De Quincey estaba del lado de las flores."

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