viernes, 5 de mayo de 2017

Valeria Correa Fiz, también poeta





Valeria Correa Fiz, la autora argentina residente actualmente en Madrid (después de en Miami y Milán, "siempre en ciudades que empiezan rigurosamente con la letra eme", como subraya ella misma en la nota biobibliográfica de contraportada) se dio a conocer el año pasado por el excelente libro de relatos La condición animal (Páginas de Espuma). Tras ser finalista del Premio de Poesía Manuel Cabral, ahora se ha alzado con el Claudio Rodríguez, que convoca la Diputación de Zamora y publica Hiperión.
     El invierno a deshoras se caracteriza por sus poemas de mediana extensión, tendentes a lo narrativo, con sentido rítmico pero sin excesivos corsés formales y versos largos que propenden al versículo pero saben contraerse hasta periodos más cortos, con imaginación tipográfica que usa sabiamente el sangrado y una sabia adjudicación de títulos. No llegan a veinte los poemas, pero varios de ellos poseen una gran intensidad. Destacaría el poder erótico de "Vesubio", la capacidad ensoñadora y también amorosa de "American Dream" y la composición final "Babilonia" ("Cada dos por tres se vuelve a fundar Babilonia, / cada dos por tres Rómulo mata a Remo, Caín a Abel, un soldado a un civil, / cada dos por tres las bolsas, los volcanes explotan destruyendo / las Tablas de la Ley y el Orden Pompeyano.")
     Correa Fiz es de los poetas que han aprendido, tal vez porque en su caso la enseñanza sea buena discípula de su talento e intuición propios, que la poesía no se agota en lo lírico personal, que también es lícita la máscara y la apertura a lo otro que comienza más allá de la piel; que la poesía puede ser, pero potenciado por la intensidad, la condensación y la arquitectura, una de las provincias, quizá donde radique su capital, del ancho reino de la ficción. 

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