martes, 4 de abril de 2017

Las cosas que perdimos en el fuego





Antonio Jiménenz Millán ha reunido una selección de su obra poética en Ciudades (Renacimiento, 2016). Al granadino (pero malagueño de adopción) lo había leído desordenada y parcialmente, y ahora resplandece, si bien antologado, en el conjunto de una labor poética que abarca treinta y cinco años cumplidos. De Inventario del desorden son estos versos que me han hecho recordar de inmediato los cuentos de Mariana Enriquez, con su cotidiano y cercano horror:

al evocar las historias de fantasmas,
pienso también que la literatura
abusó de castillos góticos,
bosques perdidos,
fríos páramos desiertos,
lagunas y mansiones señoriales.
Basta una esquina sórdida,
sin alma ni misterio,
a plena luz del día.


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