sábado, 18 de marzo de 2017

Doce notas biográficas



Hará más de dos décadas escribí unas pinceladas sobre mí mismo que tal vez por pudor no califiqué de autobiográficas, sino que, sin auto por delante, peatonalicé en meramente "biográficas". Las anoté en un cuaderno, y ahora he encontrado esas páginas arrancadas. Quizá mi mejor autorretrato sea este: solamente llegué a completar cuatro de la docena prevista. Van aquí:

I

Siempre extrañado, nació en África de padres españoles. Toda su vida, salvo breves y contados interludios, ha residido en una Sevilla de la que se siente cordialmente ajeno, exiliado. Sus últimos esfuerzos se orientan a dejar de escribir y pensar en su lengua materna. Repudia el tiempo en que le ha tocado vivir y, bien mirado, cualquier otro. Su obra, desde los dieciocho hasta los veinticinco años, es amplia y rica. Anteriores a ese periodo de creatividad, sonrojantes balbuceos. Tras él, una estela de estertores indignos.

II

Siendo aún muy pequeño, se le apareció el diablo en sueños que el tiempo no ha logrado hacer olvidar. Desde entonces, y tal vez como reacción, siempre ha sido objeto de un poderoso impulso místico, manifestado de diferentes maneras, no siendo la más desdeñable su erotismo, cándido, férvido y desesperado.

III

Nació en 1963. En 1977 se afilió a la Falange Auténtica. En 1981 se relacionó con grupos oscuros. En 1984 entró en una sociedad rosicruciana, en la que permaneció unos meses. En 1986, en el curso de un trabajo de investigación sobre Dante Gabriel Rosseti, en Edimburgo, escribe el que será su primer libro de poemas como tal. Ese año comienza sus estudios de gaélico.
     En 1985 se escapa de casa, poniendo en evidencia la gran mixtificación que había creado sobre sus estudios. Vuelve poco después, ilustrando de ese modo su cobardía.
     En 1982 hace primero de derecho. Le soprende la guerra de las Malvinas, las noticias sobre el conflicto le hacen permanecer constantemente pegado al transistor, quiere alistarse en el ejército argentino pero el sueño dura poco: derrota y rendición.

IV

Iba para loco y se quedó en imbécil. Es persona de vasta cultura y mayor desmemoria. Sincero, no se ruboriza al confesar su hipocresía. Ni asiente al progreso ni lo ve en parte alguna. Es enamoradizo y misógino; noble y canalla, pero sobre todo lo segundo.


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