martes, 7 de marzo de 2017

Bandoneón



Cada vez que se pliega su fuelle, se acercan las dos orillas del océano; escuchándolo aquí, no es junto al Guadalquivir donde lo oigo sino, pegado allí, en el Río de la Plata. Al dilatarse, su mañana es mi tarde; mi medianoche, es su amanecer.