lunes, 13 de marzo de 2017

"A la genciana azul"



Brillante flor con otoñal rocío,
del mismo azul que colorea el cielo,
que abres cuando la luz serena sigue
a la heladora noche con su escarcha,

no vienes cuando rozan las violetas
fugitivos arroyos u hontanares,
o aguileñas de púrpura vestidas
se inclinan sobre nidos recatados.

Aguardas hasta tarde, y vienes sola,
desnudo el bosque y lejos ya las aves,
cuando auguran escarchas y días breves
que el año envejecido finaliza.

Entonces tu ojo dulce y serenísimo
mira sobre tu borde al firmamento
azul, azul, cual si caer dejara
de su cerúleo muro una flor.

Quiero que igual, cuando yo vea
que la hora de la muerte se me acerca,
la esperanza, brotando de lo hondo,
pueda mirar al cielo mientras parto.



Este poema del norteamericano William Cullen Bryant (1794-1878) lo incluí en mi antología Poe y otros cuervos. Primeros poetas norteamericanos (Mono Azul, 2006). El original se puede leer aquí.

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