lunes, 6 de febrero de 2017

Sobre Maurizio Medo





La colección de poesía "Ay del seis" acaba de publicar Y un tren apareció por la curva, del peruano Maurizio Medo (Lima, 1965), cuya poesía reunida ya recogió Ediciones Liliputienses en Cuando el destino dejó de ser una víspera (2015). Se trata este de ahora de un libro unitario escrito en diferentes lugares y cuyas secciones o fragmentos dialogan entre sí, con el elemento común del tema de la poesía, ya presente en la cita inicial, la cual concluye con una verdad irrebatible si se tiene en cuenta que cambian los lectores, las circunstancias y hasta el autor: "Nunca el poema es el mismo: / He aquí su eternidad."
     No es fácil Medo, no es inmediatamente accesible. No es la suya una "poesía de línea clara", para entendernos. Y está bien que se publiquen libros como este, que esquivan lo común y dejan un aire de incertidumbre. En cierto momento se pregunta: "¿Llegó la hora que vislumbró Aquitania y / delinquir con un poema sobre la pura nada?" ¿Poesía metapoética? Sin duda, pero también hay aquí muerte y destrucción, no solo del sentido. El fragmento 28, a mi juicio uno de los mejores del libro, aunque solo sea porque constituye una clave del decir de Medo, se cierra con seis versos que sitúan este territorio: "Tampoco me gustan las señales de ruta / arruinando el ideal de los oráculos al advertir / el rumbo que emprenderá el camino // Y no, no me gusta hablar de poesía / es forzar una topografía antes / de ver abrirse en dos el abismo"
     Me interesa esta poesía que exige y que obliga a replantearse cosas, y a estar alerta. No es una poesía destinada a "gustar" y, de hecho, no es mi tipo de poesía. Pero estimula. La poesía no está solo en lo que es afín.