sábado, 30 de abril de 2016

Ramas, pájaros


Estas ramitas secas eran pájaros:
les brotará una pluma en primavera.

                             Nieves Chillón, Rasguños, 2013.

viernes, 29 de abril de 2016

miércoles, 27 de abril de 2016

"Nunca acaba septiembre"




Se abre por la mitad este libro y acongoja: "Puedo reconstruir casi hora por hora los pasos de la enfermedad de mi padre, del resto de los poco menos de noventa días que le quedaban de vida." En él, César Romero se ha entregado un ejercicio arduo, contar la muerte, efectivamente, del padre. No es fácil hacerlo. Él lo narra sin lacrimogenia y con precisión, con elegancia literaria. Le tiene que haber ayudado poner esto por escrito; creo que también ayudará a otros leerlo. 
     Tras la muerte de su padre, en septiembre de 2012, Romero vio en una librería el poemario Cuando acaba septiembre, de José Carlos Llop, y pensó que no para él, que ese trance haría para él interminable el mes. Comienza esta memoria íntima, entre casetas y firmas, en las vísperas de la Feria del Libro, en Sevilla. Mañana justamente se inicia la de este año. Y me he acordado de César y de su padre, y de los versos de Llop.

martes, 26 de abril de 2016

"Amor fou"



Álvaro Valderde comenta con generosidad El bosque sin regreso y yo no sé cómo agradecérselo. Su lectura se puede leer aquí

lunes, 25 de abril de 2016

Fórcola/Ficciones




Había hecho bandera de la no ficción, creando un catálogo realmente atractivo, que incluye recuperaciones y títulos de nueva planta. Pero ahora llega la noticia. Javier Jiménez, el responsable de Fórcola lo explica de este modo: "Dicen las crónicas que a un editor no se le toma en serio hasta que no publica novela. Con Fórcola no ha sido así: en estos seis años de vida nos hemos ido haciendo un hueco en las mesas y estanterías de cientos de libreros (de aquí y allá del gran charco), nos hemos ganado su respeto y aprecio, así como el de los lectores y la crítica." De los tres autores españoles con los que comienzan, la primera es Remedios Zafra con Los que miran.
     Es normal que, en el crecimiento que requieren las editoriales, estas salten a nuevos territorios, tocando géneros o ámbitos territoriales distintos pero complementarios. Mientras, Fórcola sigue publicando no ficción, como se verá por aquí próximamente.

domingo, 24 de abril de 2016

sábado, 23 de abril de 2016

Don Quijote, griego




Cuatrocientos años después de la muerte de don Miguel, el eco de su obra es ancho e inabarcable. Eco, palabra de origen griego. Entre los incontables homenajes al ingenioso hidalgo y, por ende, a su creador, me viene a la memoria ahora el del poeta ateniense Dimitris Angelís en Aniversario, traducido por Virginia López Recio y editado el año pasado por Valparaíso, cuya parte "El caballero y la muerte" dedica cuatro poemas a Don Quijote, "tan crédulo a las palabras de los libros". Vagabundos, cartones de leche, avenidas nocturnas, psiquiátricos. La actualización -han pasado cuatro siglos- escrita con "la mano cortada de Cervantes".

viernes, 22 de abril de 2016

Novedades con haikus



Entre los últimos libros recibidos, dos que contienen sendas colecciones de haikus entre otros poemas. El cielo ajedrez, de Antonio Agudelo (Villaviciosa, Córdoba, 1968) viene bien acompañado de prólogos de Alejandro López Andrada y Verónica Aranda, un epílogo de Salvador Negro e ilustraciones de Juan Carlos Mestre. Publicado en El sastre de Apollinaire, es libro ambicioso, con varias formas que van del poema en prosa al compuesto en versículos. En "La central térmica":

Tras los visillos,
La alba luna de agosto
Pasa de novia.

De Sergio Berrocal (Algeciras, 1978) es Canto, piedra, que ve la luz en Ediciones en Huida tras su primer libro de poemas, Pequeña oración (2010). Uno de los haikus que más me han gustado:

Nube cambiante,
te he visto en el principio,
eres la misma.

jueves, 21 de abril de 2016

Fuera de la melé



Exultante. Se publica una -excelente- antología de poesía en la que podría estar incluido, por edad, y de nuevo driblo, esquivo al antólogo y me voy con el balón de los versos a mi rincón. Sensación de secreto campeón de rugby una vez más. Espero seguir en racha.

miércoles, 20 de abril de 2016

Una lección sobre la poesía





Hay autores insolentes, soberbios, pagados de sí mismos con la falsa moneda del envanecimiento que creen acuñar "por la gracia de Dios". Por el contrario, los hay humildes que laboran calladamente y que alcanzan, como predicaba Rubén Darío, a "lograr no escribir como los papagayos hablan, sino hablar como las águilas callan." Suelen ser, obvia decirlo, los que más valen. Descubrirlos vale un Potosí. Salmantino residente en Bruselas, Sergio Álvarez (1973) publicó en 2015 un libro extenso de poemas, Las islas del río, que da fe de que hay muchas voces además de las que aparecen en las beneméritas antologías. Con temas y tratamientos variados, algunos acarreados de etapas aún de aprendizaje (se nota demasiado), y destacando especialmente en los sonetos y en dos o tres estupendos haikus, de Sergio Álvarez podemos esperar mucho. El primer poema, "Punto de mira", constituye una lección sobre esto de escribir versos. Su comienzo:

Sepáralo del suelo con el ritmo,
desplázalo hacia un lado con el tema,
ajústalo hacia el otro con el tono
y elévalo hacia el cielo, no se pierda
lastrado por la cruda realidad.

Tendrás así centrado tu poema.


martes, 19 de abril de 2016

Un general para Hitler




Habla uno con Francisco Núñez Roldán y siempre está recién vuelto de un viaje por fortificaciones y campos de batalla, o planificando un viaje a castillos y museos donde se guarda la memoria de hechos de armas, de gestas y episodios que han ido marcando la historia europea. Hace unos años publicó un libro sobre la invasión napoleónica, La reina del gabacho. Ahora ha dado a la imprenta una novela que cuenta la campaña de ese otro emperador, el austríaco Führer, que como el corso se estrelló ante Moscú en una campaña que supuso el cambio del sentido de la guerra. 
     En 1941, España mandó a Rusia una división de voluntarios, la 250 o División Azul. A su mando, el general Agustín Muñoz Grandes. Fueron muchos falangistas, pero también militares y hombres de diversa procedencia que se alistaron para depurar su pasado o el de algún miembro de su familia o, como en el caso del cineasta Luis García Berlanga, además de lo anterior, para llamar la atención de una chica. Siendo novelesca aquella aventura cruenta (varios miles de efectivos jamás volvieron), no ha sido muy tratada en nuestras letras, con las excepciones de los sobresalientes diarios de Dionisio Ridruejo, las memorias de un divisionario reelaboradas por Torcuato Luca de Tena, las novelas policíacas de Ignacio del Valle, Me hallará la muerte de Juan Manuel de Prada y poco más. Núñez Roldán se suma a ese pequeño contingente, pero sobre todo fijándose en la carrera de Muñoz Grandes, en su posición ante Franco y Hitler, en la posibilidad apuntada de que pudiera haberse convertido en el hombre de Alemania en una España que, con él, se hubiese unido sin aspavientos al eje.
     No es estrictamente una novela bélica Un general para Hitler, ni de espionaje y servicios secretos, ni de amor (aunque haya un triángulo); un poco de todo esto, es una narración que funciona muy bien, ágil, contada con pulso me atrevería a decir que de francotirador, y sin el lastre de un despliegue técnico sobre armas o jerga que podría provocar la deserción de algún lector.
     Sabe manejar bien los tiempos el autor, y el lenguaje, sabroso y rico cuando tiene que serlo. El tiempo elegido, es el más eficaz, el presente histórico. Entre la acción, frases cortas, diálogos verosímiles, se filtra a menudo alguna descripción y alguna introspección certera en los personajes: "La tarde se va diluyendo por el extremo del valle. Hay nubes que presagian lluvia. Medrano, el conductor, que es de tierra de secano y tiene un pegujal que cultiva en sus ratos libres, dice "prometen agua". Pastrana, que es de Asturias, dice "amenazan lluvia"".
    Una cosa no tiene el libro, sectarismo o maniqueísmo. Se agradece en episodios tan complejos. También que sin tener intención de alta literatura emplee una prosa ajustada, rica. Donde el autor se explaya más en la penetración psicológica es en los estupendos personajes secundarios, por él creados; ante el protagonista, personaje histórico al cabo, guarda el respeto de no siempre saber qué discurre por esa cabeza. Ahí es el lector quien tiene que hacer un esfuerzo.



Divisionarios camino de Leningrado

lunes, 18 de abril de 2016

El canon y la singularidad




José María Micó acaba de publicar en un volumen compacto y manejable los prólogos completos, una selección de versos y una antología esencial de Don Quijote de la Mancha. En la introducción, "Una idea de Cervantes", señala muy bien un equívoco persistente acerca de los clásicos (los autores y sus textos). Es muy pertinente recordarlo a todo el que se inicie en la creación literaria: "Lo cierto es que no los define su representatividad y están ahí porque no se parecen a sus contemporáneos, porque transgredieron las normas, superaron las teorías e hicieron algo que nadie más hizo. La literatura siempre se ha nutrido y se nutrirá de sí misma, pero lo hace al modo de las demás artes en su devenir, porque las grandes creaciones transforman el pasado y modifican el futuro. En definitiva, el canon literario no recoge la uniformidad, sino la singularidad y la diferencia. La tradición literaria no es una exposición de modelos, sino una reunión de excepciones, anomalías y extravagancias. Son clásicos porque son de otra clase."

domingo, 17 de abril de 2016

Falsa re-lectura




Leo Re-generación, la antología de poesía española (2000-2015) que José Luis Morante, atento crítico, ha publicado en Valparaíso. Y de algún modo, aunque la lea por primera vez, la releo, por conocer ya buena parte de los poemas incluidos. Lo bueno es que hay algún autor que se me descubre ahora en sus textos (más allá de cierta y laxa familiaridad con su nombre), y que en buena parte de los casos se ofrecen, además de poemas ya publicados, inéditos. Tratándose de poetas jóvenes, estos confirman la madurez creciente, el mayor afinamiento expresivo.  
     Como suele suceder, algunos de las mejores voces se cuentan entre las menos conocidas y promocionadas. Hay algún bluff al que Morante no ha querido expulsar, espada flamígera en mano, de este parnaso o parvo paraíso. Hay también, cómo no, ausencias señalables. Pero en general este es un buen mapa de la poesía más reciente. Y sobre todo, un ramillete de poemas que pueden servir como puerta de entrada en la copiosa y en general muy buena poesía que se está escribiendo ahora mismo en español en España.
     Las veinticuatro horas de esta jornada, en la que caben diferencias como de la noche al día, son Fernando Valverde, Rubén Martín Díaz, Pablo Núñez, Francisco José Martínez Morán, Alejandra Vanessa, Javier Vela, Verónica Aranda, José Alcaraz, María Alcantarilla, Ben Clark, Pablo Fidalgo Lareo, Elena Medel, Javier Vicedo Alós, Constantino Molina Monteagudo, Martha Asunción Alonso, Aitor Francos, Rodrigo Olay, Luna Miguel, Diego Álvarez Miguel, Paula Bozalongo, Javier Temprado Blanquer, Miguel Floriano, Elvira Sastre y Xaime Martínez. Cada uno con cinco composiciones per cáspita (es que algunas son, de aquí la exclamación, muy gratamente sorprendentes). La variedad permite que todo lector encuentre algo de su gusto, acorde con su sensibilidad.
     La parte general de la introducción es breve, con subrayado de los cambios tecnológicos, y en seguida pasa Morante a ocuparse de los antologados, de los que ofrece las respectivas noticias bio-bibliográficas junto con algunos breves juicios sobre trayectoria, estética, intención. Se anuncia otra inminente antología de poetas de la misma edad o generación. Espero contrastarla pronto con esta, muy recomendable.

sábado, 16 de abril de 2016

"Cabalgar en las alas de la tormenta"




Entre las editoriales nuevas de poesía surgidas en tiempos recientes hay que saludar a Balduque, que en su colección Antologías ha publicado una, de tema amoroso, del mexicano Efraín Bartolomé (Chiapas, 1950). Cabalgar en las alas de la tormenta reúne poemas desde Música solar (1984) a El son y el viento (2011). Hay mucho erotismo en estas páginas, ya en ese casi inicial "Cubres de sol mi piel / Propagas en mis muslos el motín de la carne". Sin puntuación, con abundantes anáforas, el lenguaje encendido de este poeta rinde homenaje a la Diosa como podría hacer Robert Graves: "Pero la diosa sólo se refleja / en el espejo de la poesía / y yo sé que en mis venas / discurren juntos el azogue y los versos." Algunos sonetos muy personales se incluyen de Cantos para la joven concubina, si no tan barrocos como los del peruano Belli, no menos espléndidos como este (lo citaré completo):

RAYA en el agua     líquido destello
Ardiente raja y sol que la calcina
Rosa de lumbre     prodigiosa mina:
acopio de sortijas tu áureo vello

Fuente de luz hacia la cual mi cuello
como obediente girasol se inclina
La sangre que se enciende y se amotina
víctima del Deseo y su atropello

Mi llama tiembla al tacto de tu frente
Mi voz pronuncia el fuego de tu aroma
Mis manos tocan fondo     Raro idioma
dorado de tu pubis.     Tibiamente
encuentro con mis labios el rizoma
que empieza a palpitar     húmedamente


"Quebrar el son" es un poema magnífico y caudal, con fragmentos muy logrados. Pero todo el libro abunda en excelentes versos, conjurando en general el peligro de lo monotemático. Lo amoroso se vincula a lo sagrado y al mito, como: "pues llegué a sus costillas / por las que todos los adanes / sueñan / con un retorno imposible". Hablando de Adán, de Eva, de lo otorgado por aquel árbol en el jardín del Edén, Efraín Bartolomé ha escrito: "La tentación es la fruta más limpia".


viernes, 15 de abril de 2016

La insularidad y el vuelo



En Caleidoscopio, libro con el que José María Micó obtuvo el XV Premio de Poesía Generación del 27, hay un poema titulado "Isla" cuyo único verso dice así: "Tierra para la sombra de las alas en vuelo". 
     Quien escribe está aislado, y lo hace en soledad, pero aspira a ese vuelo del que habla Micó. Publica para dejar su isla. Paradójicamente, en La Isla de Siltolá ha salido este libro mío, El bosque sin regreso, en el que hay algunas islas (la omnipresente Irlanda, pero también las Órcadas, los islotes del canal Beagle, los trozos de hielo incluso que flotan en el argentino Parque Nacional de los Glaciares). De esas ínsulas extrañas vienen los versos del poemario. Los lectores se van acercando ya a su costa. 

jueves, 14 de abril de 2016

Sí y no




¡Qué dificultad tan simple
el del poeta?
La cuarta persona del dual.
.preguntar afirmandO
Exclamar en silencio
sí y no
con un labio que se abre
y otra que se cierras

miércoles, 13 de abril de 2016

"Gloria"




José Julio Cabanillas acaba de publicar en la Colección DKV de Poesía un libro hermoso, de preocupación religiosa que no está reñida, al contrario, con la devoción lírica. Estos Poemas descalzos incluyen, en orden que sigue la Pasión de Cristo, como un evangelio en verso, textos de títulos tan explícitos como "Última cena", "Luna de Getsemaní" o "Santo entierro". Los antecede un hermoso "Día de gracia" y, casi cerrándolos, se puede leer "Gloria", que es un lujo traer aquí como invitación a la lectura de este libro que toca cuerdas poco empleadas en la actualidad y que, cuando las tañe un poeta verdadero, dan resultados como este (que personalmente no traigo desde la fe, sino de mi amistad ya vieja con el sabio del verso noveno y, más aún, con la buena poesía):

GLORIA

Gloria por la Palabra que mi boca
no acierta a decir nunca, mientras mi mano tiembla
o deja garabatos rotos como la nieve
que a copos viste de niñez los montes.

Por el lucero rojo que acompaña a la luna.

Por el olivo cano, desde chico tan serio,
que luego da el aceite con su risa de oro.

Por el lomo estrellado de la trucha
que se parece al manto de Merlín.

Gloria por el rocío y el diminuto cielo
que deja en cada brizna.

Por la caja de música que suena en el verano
-con el lucero, el grillo; con el sol, la chicharra-,
porque saben sus notas el más secreto anhelo.

Gloria también por todas las cosas que no sé.

martes, 12 de abril de 2016

Celebración de León Molina




León Molina


Uno de los poetas más sabios que escriben ahora mismo, León Molina vuelve a ofrecer en Un hombre sentado en una piedra (Isla de Siltolá, 2016) un racimo de composiciones memorables: la que da título al libro, "Polilla", "Un nombre", "Duéleme", "Dijiste", "A veces voy a la estación" o "Vine de una isla" son buenos ejemplos. Dudo que el lector encuentre estos días muchos poemas que, de cualquier autor, puedan competir con los mencionados. Releerlos ahora para traer alguno aquí me depara un gran placer, que quiero compartir aunque solo sea en un caso (no quiero, al contrario, detraer compradores al libro). Dudo un rato cuál escoger, pero al final me decanto por este, en el que está presente uno de los grandes temas de toda poesía y de esta en particular, de madurez en todos los sentidos: el paso del tiempo.

UN NOMBRE

Tomo un libro que ha estado
décadas en la estantería.
En la primera página
veo una nota manuscrita:
"Recuérdame", seguida
de un nombre de mujer.
Pero no la recuerdo.
Y me aflijo pensando.
No en ella 
                  sino en mí.

lunes, 11 de abril de 2016

El toro







Estudio para la cabeza del toro del Guernica (Pablo Picasso)


Es temporada de festejos taurinos, y uno, que no es aficionado, se pregunta si con tanta intransigencia los contrarios a los toros estarán haciendo partidarios de la fiesta, aunque sólo sea por reacción. Pero esto no es la redondez de la plaza, sino el rectángulo de la pantalla o de la página. Recuerdo un poema de Pablo Neruda, en Piedras de Chile. No hay en él sangre ni sacrificio, sino presencia vital del animal fortísimo:

EL TORO

El más antiguo toro cruzó el día.
Sus patas escarbaban el planeta.
Siguió, siguió hasta donde vive el mar.
Llegó a la orilla el más antiguo toro.
A la orilla del tiempo, del océano.
Cerró los ojos, lo cubrió la hierba.
Respiró toda la distancia verde.
Y lo demás lo construyó el silencio.

domingo, 10 de abril de 2016

Manzana



De la manzana, lo que más me gusta es su simbolismo. No lo de Eva y Adán, y el pecado, sino lo rápido que se oxida al comerla, como la vida.

sábado, 9 de abril de 2016

En el centenario de Juan Eduardo Cirlot






El 9 de abril de 1916 nacía en Barcelona Juan Eduardo Cirlot, compositor, crítico de arte, simbólogo y, sobre todo, poeta. Un poeta único por temas y tratamientos, como señala el subtítulo del trabajo que le he dedicado y que, ganador del Premio Antonio Domínguez Ortiz de Biografía, llegará a librerías a finales de mayo. Llevo leyendo y estudiando a Cirlot más de un cuarto de siglo y deseaba, al tiempo que ahondar en su obra, contribuir a su mejor conocimiento. Que sea en este año del centenario y de la mano de este premio, me enorgullece y me hace feliz (si la felicidad no estuviera reñida con una de las palabras clave de Cirlot: la "tristeza"). La foto del Cirlot joven que aparece en la cubierta del volumen es un hallazgo de entre los muchos tesoros que guarda la Fundación Carlos Edmundo de Ory (gran amigo de Cirlot), en Cádiz.

miércoles, 6 de abril de 2016

"Canal"



Fotografía de Ana Belén Ramos


¿Se puede escribir de una experiencia dolorosa y hacer de ella poesía, esquivando los escollos del sentimentalismo, de la exhibición, de la jeremiada autocompasiva? Hay buenos ejemplos de ello. Que traten de la mutilación de un ser querido podrían citarse, en prosa y solo a título de ejemplo, Una pena observada de C. S. Lewis, o Mortal y rosa, de Francisco Umbral. En fragmentos en prosa, pero que son poesía también por la intención, la composición, la estructura, Canal de Javier Fernández es no tanto una elegía como una reconstrucción en la que el escritor junta las piezas de todo lo que rompió la muerte de un hermano que casi le doblaba la edad (eso solo puede suceder, ay, cuando se es niño). La polisemia de la palabra-título alude fundamentalmente al lugar en que se ahogó el pequeño, pero también cabe contemplarlo como el cauce, este del libro, mediante el cual el adulto se sobrepone a la pérdida y cauteriza la herida, como canal es tanto el corte como la cicatriz.
     Hay emoción, y contención siempre a punto de romperse. Ecos y analogías consiguen trascender lo que es un duelo privado mediante la común incumbencia de la palabra. En el fragmento 47 se lee: "Mi hermana no puede evitar estremecerse ante la imagen de su madre frente a la tumba de Miguel. Cuenta cómo limpia la lápida con delicadeza, con fragilidad, con mucho mimo. Pasa suavemente el trapo húmedo, una y otra vez. Coloca muy despacio las flores, retrocede, mira, vuelve a colocarlas, retrocede, mira otra vez. Dice que no es una mujer limpiando una lápida, sino una madre bañando a su hijo." Los hermanos, los padres de Miguel sufren también a su modo el ahogamiento, las secuelas de unas vidas a las que desde entonces falta el oxígeno. Será Javier, quien firma Canal, quien dé testimonio de todo ello (el preámbulo, las consecuencias). En la última pieza del libro antes de un texto complementario, "Dirección prohibida", escribe, enlazando como un bucle con la primera: "Mi hermano Miguel murió cuando yo tenía tres años. No he conocido un tiempo sin mi hermano."
     El pasado diciembre, Javier Fernández ganaba con este libro el Premio Ricardo Molina que ahora publica Hiperión.



martes, 5 de abril de 2016

"Laura de mejillas de rosa"






Rose cheeked Laura (Thomas Campion)

Rose cheeked Laura come
Sing thou smoothly with thy beauty’s silent music;
Either other sweetly gracing,
Lovely forms do flow
From consent divinely framed.
Heaven is music, and thy beauty’s birth is heavenly.

These dull notes we sing
Discords need for helps to grace them;
Only beauty purely loving knows no discord
But still moves delight
Like clear springs renewed by flowing,
Ever perfect, ever in themselves eternal.



LAURA DE MEJILLAS DE ROSA

Ven, Laura de mejillas de rosa,
canta suavemente con la silente música de tu belleza.
Una a otra dulcemente otorgando su gracia,
las figuras hermosas fluyen
por el consentimiento divinamente concebido.
El cielo es belleza, y el nacimiento de tu belleza celestial.

Estas notas sordas cantamos,
las disonancias necesitan auxilio para alcanzar la gracia.
Solo la belleza que ama pura no conoce disonancia,
mas conmueve al deleite
tal fuentes transparentes que renueva el fluir,
perfectas siempre, eternas en sí mismas.

domingo, 3 de abril de 2016

Isla y librería





Se inaugura mañana La Isla de Siltolá, Libros & Vinos. Es una excelente noticia que Sevilla tenga un nuevo espacio para la poesía, las actividades, el encuentro. Al impulsor, Javier Sánchez Menéndez, también editor del sello del mismo nombre, le gustará leer que Juan Eduardo Cirlot, poeta al que admira, escribió esto en una carta inédita a su amiga Jean Aristeguieta hace casi medio siglo, cuando ella pensaba abrir un establecimiento en Caracas: "Me parece bien la idea de la librería. Sobre todo si logras darle personalidad y que sea un centro intelectual mejor que una mera tienda. Conocí años atrás una así en Zaragoza y marchaba bien. El negocio se logra a veces prescindiendo del negocio "...lo demás se os dará por añadidura".

sábado, 2 de abril de 2016

Historias falangistas del sur de España



Comento aquí el último libro de Alfonso Lazo. Desde que escribí la reseña, el propio Lazo y yo mismo (como José María Vaz de Soto, Javier González-Cotta y otros) hemos dejado de colaborar en El Mundo, que en fechas recientes redujo su sección de Andalucía.

viernes, 1 de abril de 2016

La ciudad contada



Sobre La sala japonesa y otros relatos, de Javier Compás, que será presentado por José Félix Machuca y el autor hoy 1 de abril a las 20:30 horas en la sala La Revuelta (Sevilla).