jueves, 30 de abril de 2015

Nepal




(Hay oraciones que solo pueden ser balbuceos)


NEPAL, 2015

Los cuatro puntos cardinales saltan
y el arriba, el abajo, el cerca, el lejos
se muerden como perros que rabiosos
desean descrear, no aparearse.
Nepal y Katmandú: valles, montañas
que son ahora valles, y montañas
de escombros y de escombros y de escombr
os y de esc Nepal Katman gentes
apresadas apres bajo casc y grietas
y montañas volcadas y temblores
blores y répli cas temblores tembl
y réplicas temblo res granos de a
rroz sucio las pagodas los cadá
veres hambr y des mor onados des
unE verestd emuer tes suaval ancha.
L osv ivo ssepultad os juntoa muer tos
al air e, a ra s de suelo,entrelas rui nas
están: s eles es cuch a g imot ea n.
Losd iosesno,t  an so los us es t atuas,
s olos us ba jorreliev es d es t roz a do s .

miércoles, 29 de abril de 2015

Pequeños croquis de la poesía




Desde la discreción y el retiro, León Molina va encontrando un hueco en la poesía que actualmente se publica en España. Los avisados saben que la suya es una voz valiosa, personal, y que se va amplificando en una madurez envidiable. Ahora acaba de publicar en la colección Aforismos de La Isla de Siltolá Mapa de ningún sitio. Realmente, Molina, amante del tiro con arco (como Jesús Marchamalo) da de continuo en el centro de la diana, y son muchas las anotaciones y pensamientos aquí recogidos, con la concisión y magia de la poesía, que merecen ser subrayados, por certeros. Es un género el aforismo, o un gen, en el que lo difícil -presupuesto el talento- no es dar con hallazgos geniales, sino esquivar los ya expresados por otros, o al menos lograr que en nuestra voz suenen distintos. Molina lo consigue casi siempre.
     Hay aquí profusión de aforismos sobre la poesía. Me hubiera gustado citar alguno en la reciente charla que sobre la vocación poética di hace unos días en un instituto. Pero como no dio tiempo, dejo aquí varios de los que podríamos llamar pequeños croquis de la poesía, guías mínimas para orientarse por ella:

Un mal poema es una catástrofe.

*     *     *

Un texto bello es más cierto.

*     *     *

Al poema tus sentimientos le importan un bledo.

*     *     *

El literato maquina. El poeta escucha.

*     *     *

Si un poema se pone a gritarme, no sigo leyendo.

*     *     *

Las lágrimas del poeta lloroso borran la poesía de su poema.

*     *     *

Si puede ser dicho de otra forma, no es poesía.

*     *     *

El uso inapropiado de los adjetivos está en la base de la poesía. La dificultad  estriba en ser inapropiado con propiedad.



Hay más, pero dejo aquí estos diez a modo de decálogo flexible, no exhaustivo. Sobre otros asuntos, y a lo largo de decenas de páginas, León Molina traza estos croquis exactos sobre lo inexacto por los que uno se pierde gustosísimo.

lunes, 27 de abril de 2015

A dos manos





Mi más reciente columna en El Mundo, donde se habla, sí, de Valle-Inclán y la Feria. No necesariamente sobre esperpentos.

domingo, 26 de abril de 2015

Las ramas del azar



Así se titula el libro con el que Constantino Molina Monteagudo se ha alzado con el Premio Adonáis 2014. Los cuatro primeros versos del volumen, pertenecientes al poema "Canción del mundo", son ya una magnífica entrada en materia, una avanzada de lo mucho bueno que hay a continuación:

Si alguna vez callásemos
como callan los árboles, las nubes
y las piedras, podrían escucharse
los árboles, las nubes y las piedras. 

En los versos de este poeta naturaleza, arte, música, no son elementos dispersos, pero mucho de lo mejor suyo tiene que ver con aquella, como el poema dedicado al agua del valle ("agua del valle / para entregarse al mundo / como caballo ebrio / sin riendas ni jinete") o el que concede su hermoso título a la colección:

Qué bellos se mantienen
viviendo sin cuidados, sin podar,
estos almendros
que el olvido ha cargado
de nuevas ramas.



sábado, 25 de abril de 2015

La poesía en español


Creo que lo decía Manuel Borrás, el editor de Pre-Textos, en una entrevista reciente: las grandes poesías que ahora mismo se están escribiendo en el mundo son las que se expresan en inglés y en español. Pero a lo anterior, que suscribo, se podría añadir lo siguiente: la más rica es la escrita en español, porque sus poetas han leído a los mejores poetas en inglés, añadiendo los hallazgos de estos a los de aquellos que escriben en su propia lengua.

viernes, 24 de abril de 2015

Anotaciones en sucio



Cada mañana, con la ventana abierta, y aún a oscuras, lo primero que hacen mis oídos es ponerse al día en los blogs de los mirlos.

*     *     *

A la literatura le viene bien el tartamudeo. Anto-antología: lo mejor de una antología. Eso sí que es bueno.

*     *     *

Hay quien, al anunciar que está acabando un libro, quiere decir que lo está cavando.

jueves, 23 de abril de 2015

Bajo las raíces


Ediciones de la Isla de Siltolá anuncia para finales de abril este libro de homenaje a Antonio Colinas y su memorable Sepulcro en Tarquinia. Con edición de Ben Clark, contiene textos inéditos de Francisco Brines, Pablo García Baena, Chantal Maillard, Aurora Luque, Álvaro Valverde y muchos más. Yo aporto un poema, "Nubes, traviesas", que lleva como cita dos versos de "Noviembre en Inglaterra" (en los que, por cierto, de donde se habla es de Escocia).


miércoles, 22 de abril de 2015

Octavio Paz en su jardín




Fue, como dice él mismo en esta entrevista con Guillermo Sheridan, su casa transitoria, la que ocupó al final de sus días tras el incendio de su domicilio cerca del Ángel de la Independencia y de pasar una temporada en un hotel cercano ya al bosque de Chapultepec. Aquí lo vemos en un diálogo excepcional que rezuma sabiduría, experiencia y lucidez (a pesar de la enfermedad que lo muerde más de lo que él está dispuesto a reconocer). 
Volví a estar hace pocos meses en esa casa, que como recuerda Charles Tomlinson (la traducción es de Jordi Doce) sería "la más semejante a la remembranza de aquel jardín" de la casa de Mixcoac, donde transcurrió la infancia de Paz, "y también a la de ese otro jardín en la India donde se había casado bajo un nim gigante."
No hacía falta visitar las salas de la fonoteca que hoy ocupa el inmueble. El eco de Paz estaba en el silencio del jardín.

martes, 21 de abril de 2015

"Niño muerto" de Cernuda, una tentativa de traducción inglesa





Contraviniendo mi convicción de que solo se debe traducir poesía a la lengua materna o a aquella en la que uno "vive", el otro día tuve que traducir de urgencia dos estrofas de la elegía "Niño muerto" de Cernuda. Puse el resultado en Facebook, preguntando a los nativos que lo leyeren si sonaba horripilantemente mal. Comentaron Donal Thompson, José Luis Piquero, Mario Domínguez Parra y Seán Aloyssius Ó Cearbhaill. Tras corregir alguna errata y aceptar un par de sugerencias, así lo dejo de momento:




DEAD CHILD

(A FRAGMENT)


Should I reach you now under the grass,
Young as your body is, covering
An exile vaster with death,
Your friends’ voices fugitive and clear,
With dark homesickness you might think
That your life is a but a thing of oblivion.

You may remember then our days,
This letting ourselves flow and go
In that insensitive stream of toils and griefs,
This slow, melancholic diminishing
Like the flames of your olden hearth,
Like the rain beating against yonder roof.



NIÑO MUERTO

Si llegara hasta ti bajo la hierba

Joven como tu cuerpo, ya cubriendo
Un destierro más vasto con la muerte,

De los amigos la voz fugaz y clara,

Con oscura nostalgia quizá pienses

Que tu vida es materia del olvido.

Recordarás acaso nuestros días,

Este dejarse ir en la corriente
Insensible de trabajos y penas,
Este apagarse lento, melancólico,

Como las llamas de tu hogar antiguo,

Como la lluvia sobre aquel tejado.

lunes, 20 de abril de 2015

Escribir



El escritorzuelo se siente contrariado al ver que el procesador de texto le ha marcado en rojo una palabra con falta de ortografía. El escritor de raza se pone muy contento: ha creado un neologismo.

*     *     *

En su artículo "¿Usted también escribe?", Jorge Ibargüengoitia señaló algo que no ha hecho sino agudizarse desde que él murió: eso de que a diferencia de lo que sucede con la pintura o la música "los escritores tengamos una cantidad de críticos exactamente igual al número de personas que saben leer y escribir.". Y añadía: "Para escribir novelas no se necesita más que leer novelas, que, después de todo, se supone que la gente lee por gusto. Así que además de parásitos superfluos somos hedonistas."

*     *     *

En Ahora es la noche, su poemario recién aparecido, Carlos Acorta expone algo que no es el primero en expresar pero que en sus versos se manifiesta tan acertado como hermosamente escrito:

porque un poema es una convención,
en él la realidad se reconoce
a sí misma inventándola al decirla.


sábado, 18 de abril de 2015

Egos



Es natural que en el ámbito literario los egos crezcan y abulten como una próstata destinada a causar problemas. Solo la ironía y al autocrítica pueden atenuar esa tendencia, que para la salud del escritor (y de quienes lo padecen) necesita ser sometida a raya. Hay muchas forma de expresar esta enfermedad -así hay que denominarla- tan presente en muchos, y de la cual uno no está siempre libre del todo. En Estación de cercanías, el más reciente volumen de sus diarios, Juan Malpartida lo ve de este modo: "Hay gente tan llena de sí que, cuando compartimos un rato de su tiempo, sentimos que no tenemos lugar. Son como cántaros llenos de su propia forma: no cabe en ellos un poco de agua."



viernes, 17 de abril de 2015

Pasión por Irlanda




Comento Regreso a Innisfree y otros relatos irlandeses de Chesús Yuste, en Estado Crítico. Tratándose de Irlanda, me permito alguna humorada, naturalmente.

jueves, 16 de abril de 2015

Héctor Hernández Montecinos sobre la poesía




Coincidí con él en Cádiz, en el II Festival Iberoamericano de Poesía, dedicado en esta edición a su país, Chile. Compartimos lectura, y luego, al finalizar el almuerzo, intercambiamos libros. En El título de un sueño (Ediciones Liliputienses) reúne una selección de su obra poética, donde la última parte, "Segundas evidencias", reúne un conjunto de reflexiones y aforismos sobre la poesía. Hay de todo, naturalmente, y cada cual suscribirá unos y sentirá menos entusiasmo ante otros. Me han gustado mucho algunos de ellos. Por ejemplo, este apunte: "La poesía ve ruinas donde el mundo ve monumentos." O este otro: "Los lectores crean el libro que leen."
     Cómo no asentir a esta aparente paradoja: "Hay muchos poetas, pero pocos poetas." Una de las cualidades necesarias de esos pocos es la que recoge otro de los pensamientos de Hernández Montecinos: "Un poeta ignorante no es el que no sabe escribir sino el que no escucha." Cómo no mostrar también acuerdo ante esta otra idea, que refrenda la experiencia: "Los malos poemas jamás se olvidan."

miércoles, 15 de abril de 2015

4




Uno de los secretos mejor guardados de cada temporada es el color de la cubierta de Estación Poesía. Bien, ayer entró en imprenta el número 4 de la revista, repleto de estupendas colaboraciones. A mí me gusta una barbaridad por dentro y por fuera.

martes, 14 de abril de 2015

Un deber



Uno de los principales deberes del escritor tiene más que ver con la geografía que con la literatura: no descubrir el Mediterráneo.

lunes, 13 de abril de 2015

Lo que importa





Esta semana llega a librerías. Aparte de un cuaderno primerizo, es el quinto de mis libros de poesía, y el más extenso. Se presentará en Málaga el próximo 1 de mayo, y en Sevilla el 20 del mismo mes. Próximamente dejaré aquí las convocatorias.

domingo, 12 de abril de 2015

sábado, 11 de abril de 2015

Poesía, imán



La poesía es el imán que une palabras de madera y arena, aire y agua, y rechaza las de metal evidente, así como las pintadas con purpurina.

viernes, 10 de abril de 2015

Silogismo



La poesía es tremendamente exigente porque pide a quienes la escriben estar a la altura de esto que dijo Odiseas Elitis: "Que se me perdone si hablo de Safo como de una contemporánea mía. En la poesía, como en los sueños, no envejece nadie." De aquí, un silogismo: si envejece, no es poesía.

(La cita de Elitis la he tomado del epílogo que Aurora Luque, que gusta de repetirla, ha puesto a su Médula. Antología esencial, 1982-2014, Fondo de Cultura Económica)

jueves, 9 de abril de 2015

Un árbol que crece




Ilustración de Shelley Himmelstein


Enlazaba ayer lo publicado por Alejandro Luque en El Correo de Andalucía acerca de dos nuevas ediciones de Ocnos, el libro de prosa poética de Cernuda. De la cuidada por Pedro Tabernero y con ilustraciones de Shelley Himmelstein, este texto mío que acompaña a otros de mis apreciados Julio Manuel de la Rosa, James Valender, Vicente Quirarte y Ana Yanguas Álvarez de Toledo. Más información aquí.




UN ÁRBOL QUE CRECE


Si La realidad y el deseo es el volumen en el que Luis Cernuda fue integrando la totalidad de sus libros de poesía desde la primera edición de 1936, en vísperas del desastre de la Guerra Civil, Ocnos es el tomito en que fue recogiendo sus prosas poéticas, ya que el afluente de Variaciones sobre tema mexicano (1952) hay que leerlo no solo como eso que declara su título, variaciones al modo musical de imitaciones melódicas sobre el asunto de “México y los mexicanos” (nombre de la colección en que apareció), sino también como variaciones, una década después, de lo ya practicado en Ocnos pero ahora sobre otro tema, pues su forma y tono son en realidad los mismos. Ambos libros caudales –Ocnos, La realidad y el deseo– llegaron a conocer tres ediciones, cada una de las cuales era una ampliación de las anteriores, como de algún modo lo fue Poesía y literatura (I y II), epígrafe bajo el que nuestro autor fue agavillando la mayor parte de sus ensayos literarios.
            La primera edición de Ocnos, que es la que se recoge en este volumen ilustrado, se publicó en el Londres bélico en 1942, exactamente tres lustros después de Perfil del aire, cuando ya el hombre y el poeta se hallaban en plena madurez. Pero allí Cernuda no hablaba de su realidad presente sino que, Narciso retrospectivo, recuperaba recuerdos de infancia y juventud, escritos desde 1940 en su expatriación británica. Resulta curioso comprobar cómo entre aquella niebla, bajo aquella lluvia, con aquel frío de Escocia vuelve la vista hacia su Andalucía natal, y su sol, y la tibieza estival en el patio sobre el que se corría la vela que daba su sombra acogedora; lo mismo que será en el gélido Massachusetts donde en el invierno de 1950, después de las primeras vacaciones en aquella Nueva España de las que gozó el verano anterior, mirará hacia el descubierto México, también con su sol, con sus jardines, con sus cuerpos morenos (y eso que aún está por enamorarse de uno de ellos). En ambos casos se trata de una manera de exorcizar la lejanía de aquello que se quiere (y la expresión “exorcizados” aplicada a aquellos recuerdos es del propio Cernuda).
            Luego, en el segundo avatar de Ocnos, publicado en 1949 en Madrid, incorporó el autor algunos escritos que también se refieren a su niñez pero, junto a un puñado de textos de esta índole, hay allí bastantes otros que corresponden a épocas posteriores a su marcha de Sevilla, ya cuando trabajaba en las Misiones Pedagógicas, y también estampas de su exilio: Glasgow, Cambridge, Londres, hasta partir a los Estados Unidos en septiembre de 1947. En la encarnación tercera y última, que salió de imprenta en Xalapa justo cuando moría el poeta, hay también algunas viñetas que recuerdan a Sevilla, las cuales están escritas en esa pequeña Andalucía que es Coyoacán, donde vivió, y murió, en casa de Concha Méndez, y aún otras pocas que recogen diferentes escenarios de su periplo.
            Cernuda no llegó a tener en sus manos ni un ejemplar justificativo de ese libro que vio la luz en noviembre de 1963, recién apagada la de su autor, y cuyo contenido alcanza a los recuerdos más remotos del poeta pero también a  algunos más recientes, integrándolos todos en el arco temporal de su vida por más que el peso principal siga correspondiendo a la niñez, la etapa al cabo más definitoria en la formación de un destino.
Hay capitulillos de Ocnos, como he dicho, que sin haber aparecido en la primera edición amplían la visión de Sevilla que ya pudo llegar a los lectores en 1942. Los principales son “El enamorado”, con su descripción de un teatro de verano, y “Sortilegio nocturno”, donde se puede adivinar el parque de María Luisa y la venta de Eritaña.
Como un tronco, con sus anillos, quizá como el magnolio, su árbol preferido, Cernuda fue haciendo crecer en Ocnos el espejo envolvente de su vida, brotada en flores blancas con una savia que asciende desde el mismo suelo que sostiene la Catedral o el Alcázar. “El niño es padre del hombre”, escribió William Wordsworth no en El preludio, su gran poema evocativo, sino en “El arco iris”. Gerard Manley Hopkins glosó el célebre verso, pero pocos poetas como Cernuda (que leyó y comentó a ambos ingleses) refrendan esa irrebatible verdad, y en ningún libro suyo lo demuestra tanto como en Ocnos, cuyo interés es, al menos, triple: por su altísima calidad literaria; por lo que sirve de llave para abrir el zaguán de la íntima personalidad de –acerquémonos a él como a un amigo– Luis, uno de los grandes poetas en español del siglo XX; y porque, en fin, es una de las mejores fotografías, tomada con la sensibilidad de una lente lírica, de aquella ciudad natal suya de compás y patio, jazmines y pregones, que si en muchos aspectos se ha perdido también en no pocas cosas sobrevive entre el ruido y la zafiedad de la urbe actual.


domingo, 5 de abril de 2015

Una calle





No hace falta explicar por qué -ahí está su belleza- a Luis Cernuda le gustaba pasear por esta calle de Francisco Sosa, en Coyoacán. Aquí se ve en la esquina con Encantada (¡qué nombre!), en una instantánea de Silvia Sánchez Montero, nieta del gran fotógrafo mexicano Tomás Montero Torres. En su prólogo a Revolución en el jardín, volumen de crónicas de Jorge Ibargüengoitia, Juan Villoro escribió de Coyoacán: "Hoy día se trata de una parte chic de la ciudad, no tanto porque haya mejorado mucho, sino porque el resto se ha deteriorado hasta el espanto."

sábado, 4 de abril de 2015

VIEJA FOTOGRAFÍA





Un vaquero me apunta. Su revólver,
tercer cañón, observa mi mirada
de asombro al ver bajo la estrella un pecho
que es el mío de ahora, el corazón
crecido ya pero también más débil.
¿Por qué el pequeño sheriff me perdona
la vida y se la entrega sin juicio
a esta horda que acabará linchándome:
los años con su soga y con su árbol?




viernes, 3 de abril de 2015

Historias fingidas y verdaderas




"Rivero Taravillo ha escrito una novela veraz, caracterizada por la combinación del rigor histórico con la voluntad de estilo. Su sensibilidad documental y su propensión a los hechos le facilitan el empleo de los mecanismos de la no ficción: el reportaje periodístico, la historia, la polémica filosófica y los ensayos críticos. De hecho, la narradora aparece escribiendo la historia de su padre; es decir, componiendo una narración histórica, una historia verdadera, con las vicisitudes que afectaron a muchos a raíz de la Guerra Civil Española, por la que su padre transita como figura principal. Su intención fabuladora y su agilidad narrativa le permiten conseguir una rara alianza entre el material de los hechos y la retórica de la ficción: escenarios repletos de color, rasgos psicológicos de los personajes, capacidad de evocación dramática y diálogos vivaces. Resulta particularmente eficaz el recurso metaliterario empleado en la tercera parte, lo que imprime mayor veracidad si cabe al relato de los hechos."


Perdón por el largo párrafo de la cita anterior. Corresponde, entre otros igualmente elogiosos y que agradezco, a la extensa crítica que de Los huesos olvidados ha publicado Manuel Neila en el número 113-114 de la revista Turia.

jueves, 2 de abril de 2015

Imprescindible Josep M. Rodríguez




Con ordenación que no sigue la cronológica de los libros publicados, más cinco poemas inéditos (uno de ellos adelantado en la revista Estación Poesía), Josep M. Rodríguez ha reunido una selección de su poesía, muy bien editada en la colección Antologías de la Cruz del Sur, en Pre-Textos. Ecosistema es una de las novedades que no debe dejar escapar el lector del género, sobre todo si aún no ha tenido ocasión de disfrutar de la obra de Rodríguez, "un astro de rotación lenta", como señala José Andújar Almansa en su prólogo para destacar la fidelidad a una trayectoria sin grandes oscilaciones pero siempre rica e intensa. 
Conocedor bien de la poesía oriental, sobre la que ha escrito y de la que ha traducido, Rodríguez maneja a la perfección el fogonazo iluminador, la imagen poderosa, como en la apertura de "Las nubes":

Miro las nubes,
nubes como de anuncio de dentrífico,
y el sol,
mostrando la arrogancia
de un gran diente de oro.

La observación, y la capacidad de referir poéticamente lo visto, es uno de los logros una y otra vez demostrados del autor, más la capacidad, igualmente acreditada, de construir excelentes poemas de amor, siempre con el matiz, la duda, la conciencia de lo fugitivo y de que, por así decir, todo lo tenemos prestado: "Y hablar de ti, / en el fondo, / también es una forma de egoísmo." El poema "Veintisiete de abril" finaliza con una poderosísima imagen  magníficamente presentada tras un prosaico semáforo en rojo y un no menos prosaico ruidoso camión:

Y hoy prefiero tu casa,
los treinta y siete dulces horizontes
que la persiana deja
                                 sobre tu piel desnuda:

son un paso de cebra hacia la vida.

Poemas como "Astilla", "Enseñanza" o "Despertar" impactan por su condensada belleza, que es precisión. Y no son los únicos en hacerlo.



miércoles, 1 de abril de 2015

Un poema de Emilio Losada



IDEAL EN UNA VENTA DE CARRETERA

El viajero lustra con una servilleta
los mugrientos cristales de sus gafas de sol
y el barman le pasa el paño a una copa
cuando ella irrumpe de repente
        --medias de rejilla,
        top ajustado a ras de ombligo,
        labios bermellón...-,
sonríe a los presentes, saca unas monedas del bolso
y tararea À quoi ça sert l'amour?
mientras el tacón de su zapato izquierdo
aguarda impaciente a que la máquina
escupa el tabaco negro,
tras lo cual se larga sin más
con la misma indiferencia
con la que apareció hace tan sólo un minuto.

Ella ha entrado quizá para no volver jamás
donde es muy posible que el viajero
tampoco se vuelva a dejar caer nunca.

Y aquí no ha pasado nada: viajero y barman
siguen a lo suyo perfectamente conscientes
de que lo que tienen entre sus manos
es lo único en sus vidas
a lo que aún son capaces de dar brillo.


Incluido en el libro Ventajas de estar en la ruina, Premio Andaluz de Poesía Villa de Peligros 2014, Diputación de Granada, 2015.