martes, 30 de abril de 2013

CCC

Constantino Cavafis

El más importante festival de poesía que se celebra en España, Cosmopoética, acaba de anunciar que en esta su décima edición rendirá homenaje a Cavafis y a Cernuda en el 150 aniversario del nacimiento del primero y el 50 de la muerte del segundo. Qué acierto. Ello permitirá también volver la vista a una década -los ochenta- en que la huella de ambos fue muy patente en nuestra poesía, y rendir homenaje en Córdoba, la tierra de la revista Cántico, al poeta andaluz que recibió el calor de sus paisanos a través del número extraordinario que le dedicó aquella revista en 1955. Los nexos entre Cernuda y Cavafis son varios, y en Córdoba se pondrán de manifiesto al principio de este otoño. No descubro aquí nada nuevo, pero quien quiera ir repasando concomitancias, ecos, puede empezar por leer "Peregrino" del primero e "Ítaca", el tantísimas veces citado "Ítaca", del segundo. 
En una entrevista concedida a Fernández Figueroa para la revista Índice Literario, donde se publicó en 1959, Cernuda, preguntado por los "poetas máximos del mundo a esta hora", contestó, tras citar a Yeats y Rilke, a Cavafis, "el poeta griego de Alejandría." Y añadía: "De este último no conozco sino algunos poemas en traducción inglesa; pero aquel sobre tema de Plutarco, donde Marco Antonio oye en la noche la música que acompaña al cortejo invisible d elos dioses, que le abandonan, me parece una de las cosas más definidamente hermosas de que tenga noticia en la poesía de este tiempo."

lunes, 29 de abril de 2013

Cernuda, Garfias y Barea en el TLS



Martin Murphy, estudioso de Blanco White, los irlandeses en Sevilla y los escritores españoles que durante la Guerra Civil y tras ella vivieron en la aldea de Eaton Hastings, cercana a Oxford y en su campiña, ha publicado en el número de esta semana del Times Literary Supplement un artículo a doble página sobre este último apasionante tema: la coincidencia, bien que no en el tiempo, de dos poetas y un narrador de nuestra lengua en la finca de un lord que los acogió, además de a un buen puñado de niños vascos en 1938. Da gusto ver en la principal publicación literaria en lengua inglesa a nuestros paisanos, citados sus escritos y reproducidos en fotografías sus rostros (Cernuda en dibujo que le hiciera Gregorio Prieto). Tendrán así, al menos, alguna noticia de ellos en todas las universidades del mundo, en las principales bibliotecas.
Habla Murphy de la "Elegía a un niño vasco muerto en Inglaterra" recogida en Las nubes, de la nostalgia de Garfias en la taberna, de los programas para la BBC de Barea. Cita a Garcilaso, menciona también a exiliados catalanes.
El agradecimiento es un rasgo en desuso, y nunca muy frecuente en nuestra patria. Y con todo, quisiera enviárselo a Martin Murphy hasta su casa oxoniense, próxima a la que tantos años, también, habitó Salvador de Madariaga y visitó en los veranos el autor de La realidad y el deseo.

domingo, 28 de abril de 2013

Monopolio de la hambruna

Voluntarios clasifican ayuda en el Banco de Alimentos de Sevilla 
el pasado mes de diciembre. Foto de T. M. R-F.

Izquierda Unida, esa marca blanca del Partido Comunista, no quiere ni oír hablar de que alguien combata el hambre, algo de lo que saben tanto ellos, los de la hoz y el martillo, y a lo que se han aplicado siempre con grandes resultados desde la URSS de Stalin a la Corea del Norte de su amado líder. En la Diputación de Sevilla su grupo acaba de votar en contra de la concesión de las medallas de oro de la provincia a la Fundación Banco de Alimentos o a la Cruz Roja porque, al parecer, la coalición está en contra de la caridad. Entender que el Banco de Alimentos sea una obra de caridad ñoña o degradante limosneo es, además de mezquino, una más de las mentiras a las que tan dados son los totalitarios, en este caso dizque de izquierdas. Que así se manifiesten los que han regalado a espuertas a la dictadura de Castro y forman parte del gobierno de Andalucía, la región con más paro y hambre (que palian entidades como las citadas en que colaboran miles de voluntarios de diferentes ideologías), es tan grotesco como sintomático. ¿Qué tendrá que ver la solidaridad con el mantenimiento de injusticias? ¿Qué, aliviar la perentoria necesidad de muchos con la explotación o el capitalismo financiero? Vienen a sugerir, pues, que el Banco de Alimentos es aliado de Wall Street como en su día afirmaron sus padres y abuelos que el POUM, objeto de sus purgas, era un brazo de Hitler. Se les agradece, no obstante, la pedagogía que sobre sus propias creencias y prácticas han realizado con este gesto (o más bien coz) que sueltan a quienes -¿será venganza?- como el mismo Banco de Alimentos no aceptaron los carritos de la compra "incautados" por uno de los adalides de IU, Sánchez Gordillo, en un supermercado.

sábado, 27 de abril de 2013

La mala cara


Cambridge, 2009 (foto de T. M. R-F.) 


Iba a dedicar la columna de esta semana al Día del Libro y a la apertura de algún nuevo establecimiento del ramo cuando el compañero Javier González-Cotta se marcó aquí un muy buen artículo sobre el tema.
Así pues, como el volumen que pensaba abrir no está ya intonso, hablaré de otra cosa aprovechando el fastidio de que se me adelantasen. Es decir, emplearé la mala cara para ocuparme de la que pongo cuando veo montar una bicicleta por la calle Tetuán durante el horario comercial, que allí se tasa de diez de la mañana a diez de la noche.
Lo de censurar con el gesto algo que no depende de un capricho, sino que está directamente prohibido, procede de la incapacidad municipal de hacer cumplir la norma. Sendos discos de prohibido circular bicicletas durante el lapso que fija el cajetín se hallan en los extremos de la calle. Pero como ninguno de aquellos es visible para quien no quiere verlos y algunas bocacalles carecen de discos hermanos, muchos ignoran las señales, ya sea por descuido ya por el deseo de saltarse la norma a la torera. Fernando Villalón, el ganadero de reses bravas que aspiraba a que las suyas tuvieran los ojos del color más alto del semáforo, escribió un poema en que parecía dirigirse a ese tipo de ciclista: “Que el aire que hiendes queda /asombrado de tu audacia”.
El ciclista contra el peatón en Tetuán o en Sierpes. Esta, ni en su lengua bífida de Entrecárceles ni en la punta de su cola en la Campana, como si fuera de cascabel, cuenta con señal de prohibido. Si la norma no se quiere aplicar, lo mejor es derogarla. Si por el contrario es de obligado cumplimiento, lo que hacen falta son más señales, agentes que la impongan y, si no, multas.
La bicicleta se debe favorecer, sí, salvo en sitios muy concurridos en los que molesta o es directamente peligrosa. En Ámsterdam, su capital mundial, en calles comerciales y peatonales como Leidsestraat o Kalverstraat hay que desmontar y llevarla del manillar. Y que se sepa no es una ciudad fascista.
Ave de pedales la llamó Muñoz Rojas, y Neruda la montó en una de sus odas. Pero algunos refrendan los versos de Jorge Guillén: “Por la calle se desliza / la pérfida bicicleta”.  Bicis y civismo. ¿Es que Sevici ha de estar reñida con una ideal Secivi?
No hace mucho abrió la librería Un Gato en Bicicleta, y la más reciente Birlibirloque, cuyo escaparate luce un ejemplar del Premio de la Crítica La bicicleta del panadero, de Juan Carlos Mestre, tiene una zona para dejarlo, el velocípedo, mientras se miran los libros.

(Publicado en El Mundo, edición de Sevilla, el 26-4-13)

viernes, 26 de abril de 2013

miércoles, 24 de abril de 2013

Los silencios




El sentido de un cuaderno o álbum como este, digital o no, es el de obedecer a la libertad (discúlpeseme el oxímoron), de modo que si se escribe en él es porque apetece; y si no, por pareja razón: porque no se tienen ganas. Últimamente las ganas escasean, y eso que se lleva el silencio, como un botín. Leer, escribir ríos es lo sustantivo, y el afluente del blog no hay que inundarlo con torrencial quincalla solo porque, motivo pregrino, un día persiga a otro y haya que manchar las casillas del calendario.

domingo, 21 de abril de 2013

Atrás




Las condiciones actuales en el medio periodístico o literario parecen marcadas por el signo del cangrejo: los pasos atrás. Hace más de cuarenta años que Octavio Paz ofrecía al joven Pere Gimferrer unos honorarios ("más bien simbólicos", se excusaba el futuro Nobel) de entre $100 y $160 dólares por una colaboración de unas doce o quince páginas en Plural, la revista que entonces dirigía. Tomando el título de la siguiente que apadrinó, podríamos decir que estamos de Vuelta. Atrás, retrógradamente. ¿Cuántos escritores, poetas, articulistas en precario no firmarían hoy esa tarifa que ya se pagaba cuando aún no habían ellos nacido?


viernes, 19 de abril de 2013

"El tejón"


John Clare

Por invitación de estos amigos, ofrezco la traducción inédita de un poema del más raro romántico inglés, con nota preliminar y en bilingüe.

jueves, 18 de abril de 2013

Cuaderno Ático


                                          

Con el buen hacer poético y tipográfico al que ya nos tiene acostumbrados Juan Manuel Macías acaba de nacer la revista digital de poesía Cuaderno Ático, en la que hay poemas originales y traducciones de un buen puñado de autores. La publicación, que se puede leer pulsando aquí, ofrece tres inéditos míos.

miércoles, 17 de abril de 2013

lunes, 15 de abril de 2013

Cernuda en su cincuentenario



Se cumplirán cincuenta años de su muerte el próximo 5 de noviembre. Y habrá actos, publicaciones e incluso el estreno de un documental. De momento, y como anticipo, bien está recordarlo el 23 de abril en la localidad sevillana de Gines (17:30 h. Casa de la Cultura). Repaso estos días papeles sobre él y espigo el amplio acervo de fotografías, y me encuentro con esta hermosa acuarela de Ramón Gaya, que lo retrata -año 1934- en un momento de dicha en una playa de Almería. Así, contra la muerte, en pleno gozo.

sábado, 13 de abril de 2013

Damas de Hierro

El General Belgrano es evacuado mientras se va a pique


Sigue la juez Mercedes Alaya escribiendo la novela negra de la corrupción de los ERE. No le faltan villanos ni capítulos en ese extenso volumen que narra cómo algunos se lucraron con la desgracia de muchos. Con mano segura va levantando la mugrienta alfombra de este caso en que hay implicadas personas del poder socialista y sindical. Los laboristas, vamos, contra los que se empleó con denuedo esa permanente con señora incorporada: Margaret Thatcher, la Dama de Hierro.
Si la primera me resulta enigmáticamente simpática, no puedo sentir mayor rechazo por la segunda, contra la opinión general de articulistas de este periódico. Pero ambas coinciden en mi memoria hacia los dieciocho años, cuando estudiaba (por muy poco tiempo) Derecho en la antigua fábrica de tabacos. Ese curso, en octubre, vi cómo una chica de mi bisoña promoción, cara de porcelana y agraciada silueta, era entronizada como “borrega” por los veteranos, los futuros picapleitos, bastantes de ellos tunos y tunantes. Por los pasillos de la facultad pasearon a la joven Alaya en un sillón recio y regio. Luego, en abril y mayo, seguí hipnotizado la guerra de las Malvinas (nunca declarada) en la que Thatcher aceptaba el pulso de la Junta militar argentina. Para recuperar el archipiélago colonizado no dudó en hundir un buque que estaba fuera de la zona de exclusión señalada por los mismos británicos. La nave era el General Belgrano, y 323 hombres se ahogaron gracias al torpedo que ella bendijo (documentos desclasificados el año pasado levantan acta de todo esto).
Más que con Sara Montiel, que murió el lunes como ella, a Thatcher mi recuerdo la une a la afortunadamente viva y coleando Alaya. Pero mas allá de la cronología y de mis vivencias, y de la firmeza de ambas, las diferencias son enormes: la fallecida en el Ritz de Londres era amiga de ese apisonador de derechos que fue Pinochet, no hizo nada por atajar el terrorismo en Irlanda del Norte (el de los protestantes, que llegaron a ser más mortíferos aún que los del IRA), “disparó” en España (Gibraltar) y promovió privatizaciones ante cuyos beneficios (para unos pocos) palidecen las comisiones que aquí en el Prado de San Sebastián, a metros de donde fue paseada como novata, investiga Alaya.
(Permítanme recomendar la lectura de Viaje a la Antártida, novedad editorial del letrado y consejero del Betis León Lasa, donde narra una singladura comenzada en Ushuaia, de donde zarpó el Belgrano, y que recala en las Malvinas. Allí evoca aquellos combates australes.)

(Publicado en El Mundo, edición de Sevilla, el 13-4-13)

viernes, 12 de abril de 2013

Mitad y doble




Me entero por el siempre visitado blog de Álvaro Valverde de que se van a celebrar en Cáceres unas jornadas sobre Luis Cernuda con motivo del cincuentenario de la muerte de este en México. Participarán entre otras personas a las que aprecio James Valender, Ana Gorría o Gabriel Insausti. También alguien cuyo nombre me ha causado un respingo, porque no sabía que me hubieran invitado: Antonio Rivero...
Aún no he entrado en la edad propicia a la senilidad, de modo que me sorprendió como digo hallarme en el programa, aunque luego vi que solo se trata de mi mitad. De la mitad de mis apellidos, quiero decir, porque el ponente es Rivero Machina y no Rivero Taravillo, y de alguien con la mitad de mis años, pues yo voy a cumplir ahora cincuenta y él tiene veinticinco. Me alegra mucho que un doble mío, mitad solo en esas dos cosas porque seguro que es más brillante que yo, participe en el congreso cernudiano. Además, veo que Antonio Rivero Machina es poeta y acaba de ganar el Premio Antonio Carvajal de Poesía. Otro motivo de felicitación. Por cierto, que recuerdo que el propio Carvajal que da nombre al certamen participó hace veinticinco años en el Congreso sobre Lus Cernuda que se celebró aquí en el Alcázar de Sevilla y donde -tenía yo veinticinco años también, y estaba naciendo o por nacer mi tocayo Rivero Machina- conocí a Octavio Paz. 
He escrito Paz, y quizá debería haber sido Poe. Tengo muy presente mientras escribo estas líneas su turbador cuento "William Wilson", que trata del tema del doble. Le deseo lo mejor al otro Antonio Rivero y le pido, aunque sé que no será necesario, que mantenga muy alto el pabellón de los Antonio Rivero estudiosos de Cernuda.

jueves, 11 de abril de 2013

Átomos y galaxias



Es sabido que el número de páginas de un libro es siempre algo aproximado, elástico, relativo. Los hay que contienen muchas menos páginas de las que constan en el índice o manifiesta el grosor, porque las leemos de mala manera, dando saltos, en diagonal, con ganas de llegar a la verdaderamente satisfactoria: la última. Existen otros sin embargo que guardan muchas más de las expresadas y encierran más lectura de la prevista, porque son páginas que leemos dos o más veces, no por torpeza nuestra sino por el talento de su autor. Átomos y galaxias, de Miguel d'Ors, es de esta segunda clase, y decir que tiene unas 150 páginas es no decir casi nada, al contrario que él, que tanto dice.
Un volumen que ofrece varias decenas de poemas de excelentes a magistrales entre los muchos buenos es un regalo insólito, aunque lo hayamos comprado. Entre los muchos que podría citar, pero que la pereza escoge por lo breve, este que debería inscribirse en el dintel de cualquier taller de creación: 

ESTÉTICA

Los milagros existen, pero nunca suceden.
Obedece a la Musa, pero no te fíes de ella.
No hay genio más seguro que la falta de genio.
Si quieres que tus sueños se cumplan, no te duermas.

miércoles, 10 de abril de 2013

Humor irlandés

Con Diego Moreno, editor de Nórdica, presentando a la prensa la pinta, quiero decir el libro

Así titula Juan Francisco Ferré, último Premio Herralde de Novela, la entrada de ayer en su blog sobre La saga del sagú de Slattery, la narración que dejó inédita Flann O'Brien y que, inconclusa pero más que apetecible, ha publicado recientemente Nórdica en traducción mía. Se ha divertido dice, que es de lo que se trata, sobre todo cuando la sátira es -de Swift al propio O'Brien- inteligente.

martes, 9 de abril de 2013

Umbral & Montiel




La mitad del periódico de hoy se consigna a los obituarios, con toda suerte de artículos valorativos, de las dos destacadas mujeres, una inglesa y otras española, que murieron ayer. Como mañana dedicarán también algunas páginas a José Luis Sampedro, cuya muerte se produjo el domingo pero se ha conocido solo hace unas horas.
De Margaret Thatcher me ocuparé en la columna del viernes. De Sara Montiel he leído algunas cosas que escribió Francisco Umbral en El Mundo, todas brillantísimas por suyas. Me gusta esta frase, dicha de alguien tan carnal: "Una vez se me desmayó en los brazos y descubrí que no pesa. Es toda alma."

domingo, 7 de abril de 2013

Traductores silenciados



Se congratula Juan Palomo en su sección de El Cultural de los resultados de una encuesta del periódico The Guardian sobre las mejores traducciones que han leído sus lectores, entre las que hay varias de autores nuestros. Lo que se le escapa es citar los nombres de los artífices de ese éxito, los traductores. Es una pena que el suplemento del periódico en que colaboro (aunque este no sea excepción) obvie tan a menudo a los traductores. Sucedía hace un par de semanas cuando se ofrecía en primicia uno de los cuentos de la más reciente colección de Alice Munro (Mi vida querida), y esta misma cuando por gentileza de la New York Book Review se ofrece la reseña de Antifrágil de Nassim Nicholas Taleb, firmada por Michiko Kakutani.
No tengo modo de saber quién ha traducido la citada reseña, pero para hacer algo de justicia añadiré que el cuento de la escritora canadiense fue vertido por Eugenia Vázquez Nacarino, como todos los de ese libro publicado por Lumen. En lo que hace a los libros destacados por los lectores de The Guardian, copio aquí la lista junto, claro está, el nombre de cada preterido traductor: Your Face Tomorrow, de Javier Marías, traducido por Margaret Jull Costa; Dublinesque, de Enrique Vila-Matas, traducido por Rosalind Harvel y Anne McLean; Traveller of the Century, de Andrés Neuman, traducido por Nick Caistor y Lorenza García. Las novelas de García Márquez también se citan en la lista, dos de ellas como botón de muestra. Son estas, a las que restituyo el nombre de los traductores: Chronicle of a Death Foretold (de la cual hay sendas traducciones de Gregory Rabassa y Edith Grossman) y No One Writes to the Colonel, en traducción de J. S. Bernstein.
Dar los nombres de los traductores es solo hacer un poco de justicia en medio del inmenso mar de injusticias que es el mundo, pero justicia al cabo.

sábado, 6 de abril de 2013

Los brotes verdes



Brotes verdes (y rojos) en el balcón de casa 


En ocasiones, a algo pequeño le es posible contribuir a salvar algo grande, y por el contrario algo lejano puede conducir a una tragedia en lo que tenemos más cerca. Si sirvieran estas líneas (su insignificancia) para evitar un accidente (lo magnífico que es una vida, puesta en peligro), esta sería la mejor columna que haya escrito nunca, no por ella en sí, naturalmente, sino por el horizonte que abriría para esa persona salvada. Haría falta, claro está, como en los crímenes (aunque aquí sea para lograr un bien), un cómplice: es decir, que la autoridad pertinente leyera y se planteara hacer la modificación necesaria.
Precisamente a cuestiones de horizonte y perspectiva vamos a referirnos, y desde un ejemplo que muchos lectores habrán experimentado en su deambular por la ciudad: el de los semáforos de avenidas anchas con mediana peatonal; el que regula el paso del Prado a los jardines de Murillo, pongo por caso.
No es infrecuente ver allí cómo algún automóvil o motocicleta pita al peatón que se ha lanzado a cruzar en rojo para él. ¿Por desfachatez? ¿Por impaciencia? ¿Por temeridad suicida para acabar cuanto antes con una existencia mordida por la crisis, el desahucio? Pues en muchísimos casos es porque, aunque el conductor vea el semáforo abierto, también lo ve él. Es cierto que permanece en rojo el que tiene más cerca, en la isla. Pero él ha visto el que está al otro lado de la vía, a fin de cuentas donde tiene puesta la mirada, pues es adonde quiere llegar. Lo habitual es que se dé cuenta de que el que queda más cerca le sigue vedando el paso aun cuando el otro ya ha cambiado, pero el margen de posibilidades de que no sea así es tan alto que requeriría alguna acción.
Lo lógico sería acompasar ambos semáforos, buscando un equilibrio de manera que el remoto verde de la esperanza no entre en conflicto con el rojo próximo y que puede llegar incluso a ser cruento. Ya puestos, preferible es modificar el de la lontananza para que no contradiga, como el día a la noche, al inmediato.
Así sucede también con la política económica, donde hace tiempo que se han encendido todas las luces rojas y aunque se nos promete que se abrirá más pronto que tarde el semáforo de los brotes verdes, que se ven a lo lejos, se anuncia, siempre a finales del año siguiente, todo aquí es ruina y percance al alcance de la mano. Por lanzarnos a ese verde de reducir el déficit nos está atropellando la caída sin frenos del consumo, el camión de infinitas toneladas de la destrucción de empleo.

(Publicado en El Mundo, edición de Sevilla, el 5-4-13)

viernes, 5 de abril de 2013

Promesas como nubes

Eduardo Berti

Ya había manifestado en una columna del periódico, que trataba de chinerías, el placer que me había proporcionado la lectura de El país imaginado, la novela de Eduardo Berti. Ahora he publicado de ella una reseña en Estado Crítico.

jueves, 4 de abril de 2013

Nubes y elefantes


De Nueva York (aunque por la temática de la entrada podría ser Nueva Delhi) me he traído el volumen de Selected Translations que acaba de publicar W. S. Merwin. Entre los muchos poemas ahí vertidos hay varios sánscritos, algunos de los cuales he metamorfoseado yo también estos días, naturalmente en traducción indirecta por lo que se refiere la lengua pero directísima en cuanto a la lectura poética, que es lo que a la postre cuenta. Estos versos son del siglo XII o anteriores. La división estrófica es mía:


Desde las nubes caen chaparrones
de noche
sobre los palmerales.

Con orejotas inmóviles
escuchan
los elefantes,

con ojos entornados,
el ruido que hace el aguacero,
las trompas reposando en los colmillos.

miércoles, 3 de abril de 2013

"Two Pints", de Roddy Doyle




No basta, pero es uno de los requisitos de los buenos escritores en prosa: el oído, la capacidad de reproducir el lenguaje de la gente, ser su notario, aunque sin el envaramiento y la solemnidad que suscita esta figura jurídica más proclive al latinajo. Roddy Doyle ya lo ha demostrado en sus anteriores obras, donde, gran ventrílocuo, retrata a la perfección el habla de las clases populares irlandesas, pero nunca había llegado tan lejos como en su mas reciente libro, Two Pints, que viene a ser la transcripción de las conversaciones de dos hombres que se reúnen en la barra de un bar (siempre la barra, nada de mesitas ni pamplinas) mientras espantan el tedio ante unos vasos de cerveza.
Tratan del día a día, de sus pequeñas peripecias personales barriobajeras y sin horizonte, de algunas noticias vistas en la televisión, de algún acontecimiento deportivo. Hay no poco nihilismo en estas páginas, que recuerdan a algunas de Beckett y Joyce pero, sobre todo, a las columnas que Myles na Gopaleen/ Flann O'Brien publicaba en los años cuarenta del siglo pasado en el Irish Times, especialmente las que giraban en torno al personaje del "hermano".
No tendría sentido traducir este volumen de Doyle, pues habría que adaptar mucho el lenguaje, desvirtuando su inmediatez y frescura. Pero su lectura recompensa el esfuerzo al amante del humor irlandés y del lenguaje de la calle de Dublín. Sobre el inveterado odio irlandés a los británicos, que tanto tranquiliza como chivo expiatorio y cortina de humo sobre las propias deficiencias y errores, son estas líneas que dan una buena idea del contenido y el lenguaje del libro:

-Is'n it great tha' we can hate the Brits again?
-Brilliant, yeah. It's a load off me mind.
-Good oul' Cameron.
-The baby-faced prick. Wha' is it he's after vetoin', exactly?
-I haven't a fuckin' clue. It doesn't matter.
-Fuckin' gas, isn't it?
-Brilliant. All tha' matters is tha' the news will make sense from now on. The Brits will be to blame for everythin'.
-It's fuckin' great. After three years of not understandin' wha' was happenin'. Now but. The bondholders.
-Brits.
-Every fuckin' one o' them.
-The Brits are to blame for where we are now.
-Yep.
-And for blockin' all attempts to get us ou' of our fuckin' predicament.
-Bastards.
-I love them.
(...)

martes, 2 de abril de 2013

Poetas en Nueva York



No todo va a ser García Lorca en Nueva York. Por más que este año se celebre en la ciudad norteamericana la "Primavera Lorca", que incluirá una exposición en la Biblioteca Pública de la Quinta Avenida donde se podrá ver el manuscrito del libro que el granadino escribió con su experiencia neoyorquina de 1929, hay otros poetas españoles que se abren camino en la gran manzana. Así, Miguel Hernández. El sello NYRB / Poets lanza hoy mismo una antología de su obra, seleccionada y traducida por Don Share, que incluye además testimonios de Lorca, Neruda y Paz. El propio Share, director de Poetry Magazine, leerá poemas de Hernández el día 9 de abril en Poets House.
Quien ha tenido menos suerte ha sido Luis Cernuda. Este año en que se cumple el cincuentenario de su muerte, su eco pasa sin pena ni gloria en Nueva York. No he encontrado ningún libro suyo en las muchas y buenas librerías que he visitado estos días (en el Barnes & Noble de Union Square hallé hace años la antología que de él hiciera Reginald Gibbons, pero ahora brilla por su ausencia). Es paradójico, dados los elogios que siempre que tiene oportunidad vierte sobre él el crítico Harold Bloom. Pero no importa. Vengo de tomar unos vinos con el dechado de amabilidad que es Hilario Barrero, quien guarda un ejemplar, tan precario como emocionante, de la primera edición de Como quien espera el alba. ¿Quién quiere homenajes multitudinarios, cuando dos lectores apasionados se reúnen?