sábado, 31 de marzo de 2012

Absolución del ridículo



Envía uno por correo electrónico unos artículos a su mujer, y a la hora de poner el destinatario se conoce que le tembló el pulso, la vista, o ambas cosas (véase que ya escribe "mujer" y no "novia"). Y el mensaje fue a parar a un conocido y estupendo escritor, en verso y prosa, admirado amigo.
Para no ser seco, y haciendo mudanza en su costumbre, el remitente había puesto unas palabras harto cariñosas, íntimas. Descubierto el desaguisado, alertó enseguida a quien solo era destinatario del mensaje por una metedura de pata, pidiéndole disculpas.
El amigo respondió aliviado. La frasecita ridícula quedaba absuelta, incluso engrandecía al torpe que la puso en manos de quien no debía. A fin de cuentas, el perplejo receptor sabía (como todo el mundo ha de compartir, aunque no la haya leído), la idea de Pessoa: esa de que todas las cartas de amor son ridículas, pero que al final solo quienes no han escrito cartas de amor sí que son ellos ridículos.


jueves, 29 de marzo de 2012

La lluvia








Compuse este poema en Dublín hace unos meses. La eclipse y la aspiración de consonantes a la que me refiero son características de la gramática gaélica. En cuanto a "la antigua caligrafía", fue la fuente empleada en la copia e impresión de libros en irlandés (utilizo gaélico e irlandés como sinónimos) hasta los años cuarenta del pasado siglo:


LA LLUVIA


Supongo que a un periódico griego

le sienta bien amarillear

sus épsilons y deltas

bajo el sol de las Cícladas;

y los carámbanos,

a otro comprado junto al Moscova.


Del mismo modo,

qué bien combinan

con este periódico en gaélico

unas gotas de lluvia

doblando la esquina de Nassau Street.


Es un semanario

y no trae mapa del tiempo

(cómo hacerlo en este país

en el que el cielo cambia

cien veces en un solo día),

pero lo actualiza,

suplemento gratuito,

el chaparrón.


La tinta quiere ser otra vez líquida,

y con su gramática el clima

eclipsa consonantes

y las aspira

mientras conjuga las declinaciones

del agua.


Con la antigua tipografía

sobre la nueva,

las gotas

se le clavan suavísimas

como uñas de una mujer que ama

en la espalda del hombre,


y el papel adquiere sentido,

lo mismo que, si escampa,

una cortina cuando el sol la atraviesa.




(Muestra de las dos caligrafías. En la segunda es fácil reconocer la uncial de
los manuscritos medievales)


Con Benítez Ariza




Presentó anoche José Manuel Benítez Ariza Ronda de Madrid en el ciclo Letras Capitales. Pudimos conversar con él a lo largo de una hora acerca de la novela y de la trilogía que concluye. Fruto de otra conversación es esta página que da Charo Ramos hoy en Diario de Sevilla.

lunes, 26 de marzo de 2012

El poeta, según Keats (y Báez)




"A poet is the most unpoetical thing in existence. He has no identity." El inglés de esta frase lo puede entender hasta un ministro. Y, ay del poeta que no lo asuma, aunque sea como punto de partida para contradecirlo. Llevo días cruzándome con John Keats en libros que estoy manejando. Y precisamente esta mañana he visto que la cita anterior aparece engastada en un poema del dominicano Frank Báez:

John Keats escribió que no hay nada menos poético que un poeta.
El poeta es a la poesía lo que las tuberías son al agua.

El segundo verso es de Báez, como la idea que lo desarrolla. Debo la lectura de Postales de Frank Báez, de Dilemas médicos de Maurizio Medo, y de Silabario, mancha de Marcela Parra al también poeta y José María Cumbreño, que cuida las Ediciones Liliputienses (y al amable Elías Moro, que los acarreó en su mochila).



domingo, 25 de marzo de 2012

Voces nuevas en Turia




Enorme satisfacción la de ver publicados en el número 101-102 de la estupenda Turia los versos de tres participantes en mi taller de poesía: María Ruiz, Francisco Barrionuevo y Lola Terol, con los que tanto aprendo. Y verlos, a ellos y los que nos son ellos, tan bien acompañados.


sábado, 24 de marzo de 2012

Benítez Ariza en Sevilla




Si estáis en Sevilla, ya tenéis plan para el próximo miércoles: la presentación de Ronda de Madrid, la novela con la que José Manuel Benítez Ariza concluye su Trilogía de la Transición (Paréntesis).

viernes, 23 de marzo de 2012

Dos poetas aragoneses





Si a la hora de presentar un libro es siempre una muestra de cortesía ser breve, a la hora de presentar dos parece doblemente oportuno. A mí ayer me cupo el privilegio de presentar en Sevilla los dos recientes títulos de Antón Castro y Olga Bernad en la colección Inklings de Ediciones de la Isla de Siltolá. Fui breve, pero esta forma de la cortesía duplicada no estuvo reñida en mi caso con el entusiasmo.

Antón Castro es gallego de nación y aragonés de adopción. Periodista, coordina el suplemento Artes & Letras del Heraldo de Aragón y hasta hace pocas semanas ha dirigido el programa cultural Borradores de la televisión de allí, uno de esos pocos programas que justifican la existencia de un canal público regional. En Youtube encontrarán muchas excelencias del Borradores de Antón, donde se prestaba atención a los libros entre entrevistas y actuaciones musicales.

De entre la veintena de títulos que componen la obra publicada de Antón Castro, solo dos los son de versos: el diezmo que él paga a la Poesía, señora exigente (y memoriosa, pues recuerda varios libros que él le dedicó en gallego, hoy perdidos). De esos dos volúmenes ha seleccionado los textos que componen Versión original, junto con otros dispersos, publicados en revistas y en su blog, más algunos inéditos.

En las páginas de Versión original se percibe cómo en los pasajes en prosa abunda el fogonazo lírico, el cuidado por el lenguaje; la paradoja, la magia, que hacen la poesía. Y cómo en los poemas en verso predomina una intención narrativa. Esta hibridación, como la de las flores que más apreciamos por su belleza, se muestra además en las diferentes secciones del libro. En todas ellas se alternan los textos en verso y prosa, sin solución de continuidad.

Yo no sé si en esto tendrá algo que ver el confeso amor al ciclismo de Antón. En el pedaleo hay mucho del ritmo de la poesía. De hecho, es otra forma de métrica. No olvidemos que los yambos, los dáctilos, los espondeos, son pies, casi pedales. Así, podría haberse publicado Versión original en la colección El Maillot Amarillo de la Diputación de Granada (al menos por su nombre ciclístico). Sin embargo, el libro aparece en Sevilla y en Siltolá, que con las palmeras de su viñeta se ha convertido en muy poco tiempo en un oasis en la edición de poesía (y no solo poesía) en España.

No sabía si Antón tenía previsto leer este “Barral”, pero como un escapado del pelotón me adelanté y lo leí yo mismo, pues en mi opinión demuestra lo que he apuntado sobre la mezcla de narración y poema, de pasión por el ciclismo y de recuperación de otros tiempos, más el erotismo.

Antón Castro mantiene uno de los blogs más dinámicos de la red: antoncastro.blogia.com. Otro blog a tener muy en cuenta, donde fueron apareciendo no pocos de los poemas recogidos en El mar del otro lado, es Caricias perplejas, de Olga Bernad.

A Olga, como a algunos de los amigos presentes en la sala (José María Jurado, Antonio Serrano Cueto o Elías Moro), la conocí precisamente por este mundo de los blogs, y enseguida me hice un fidelísimo seguidor de sus versos. Sus dos poemarios los leí inéditos, y ella fue tan generosa que me permitió prologar el segundo de ellos. “Olga en la nostalgia”, ese prólogo, aparece junto con textos de Eduardo Moga, José Manuel Benítez Ariza, Juan Manuel Macías, Álvaro Valverde y el propio Antón Castro, entre otros, en la primera parte del libro, titulada “Sextante”. En la segunda parte de El mar del otro lado, “Mirafondo”, Olga nos ofrece veintidós poemas nuevos, en los que no solo mantiene el altísimo listón de las entregas anteriores, sino que se supera. Se percibe, además aquí, más capacidad de dar alas a la imaginación, a rondar el misterio, a torcer la realidad que se nos da como impuesta y que siempre pide, al poeta verdadero, que le dé la vuelta. Me gustan especialmente los momentos en los que la memoria no solo se proyecta hacia el pasado, sino igualmente al futuro, y a los condicionales, a las posibilidades. En un breve poema , titulado “Mira”, hallamos un magnífico ejemplo en el verso final: “te mirarré algún día que hoy recuerdo.”

Me sorprendió que anunciara que algunos de los poemas que adelanta en la segunda parte de El mar del otro lado no formarán parte de su tercera colección, y es decisión difícil, porque yo al menos no sabría dejar fuera ninguno. Sus dos poemarios hasta la fecha son Caricias perplejas (como el título de su blog, o viceversa) y Nostalgia armada. Ha sido incluida en varias antologías, publicado también una novela, Andábata (Paréntesis), y es colaboradora de revistas como Turia, Rolde o la revista –bellísima– Isla de Siltolá.

Ayer por la tarde asistimos a algo que por desgracia va siendo cada vez menos frecuente: que los poetas lean sus versos lejos de su ciudad, su provincia, su región. Como andaluz me llenó de orgullo estar en compañía de estos dos poetas aragoneses. Gracias a Javier Sánchez Menéndez por convocarlos, y a ellos, naturalmente, por venir.


jueves, 22 de marzo de 2012

miércoles, 21 de marzo de 2012

Cosmopoética 2012



Hoy 21 de marzo, Día Internacional de la Poesía, se acaba de anunciar en Córdoba el programa de este año de Cosmopoética, que trae novedades, como que será Joaquín Pérez Azaústre el nuevo director o que ahora el festival pasará a celebrarse en otoño. Aquí, el despacho de agencia:


Cosmopoética reunirá en septiembre y octubre en Córdoba a los poetas del Grupo del 70

Pierre Michon, considerado por la crítica como el mejor escritor europeo vivo, estará presente en la edición de este año

La edición de Cosmopoética de 2012, que organiza la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba y que se celebrará del 20 de septiembre al 7 de octubre, va a traer a la capital cordobesa una representación de la poesía escrita presidida por la diversidad y la exquisitez, de modo que en relación con los poetas españoles, lo más destacable será la reunión de los poetas del Grupo del 70, los llamados 'Novísimos', término acuñado tras la famosa antología Nueve novísimos poetas españoles, de Josep Maria Castellet.

Según informa en una nota el Consistorio, en esa antología ya estaban grandes poetas que vendrán a Cosmopoética: Pere Gimferrer, Guillermo Carnero, Antonio Martínez Sarrión, José María Álvarez --coordinador de la primera edición del Festival-- o el hoy novelista Vicente Molina Foix. Una de las grandes influencias en estos, entonces jóvenes, poetas, y hoy considerados clásicos, fue el cordobés Pablo García Baena y la estética de Cántico.

Luego se irían uniendo a esta sensibilidad novísima otros excelentes poetas como Jaime Siles, Luis Antonio de Villena, Antonio Colinas, Jenaro Talens y Antonio Carvajal, que estarán también en Cosmopoética, acompañados de algunos de sus estudiosos principales, como Juan José Lanz y Túa Blesa. Así, 42 años después de la acuñación del término Novísimo, nos encontramos ante la gran reunión, en Córdoba, de una de las mayores generaciones en lengua española de los últimos 50 años.

Al mismo tiempo que este Grupo del 70, habrá una representación de la generación anterior, la del 50. Así, Cosmopoética acogerá de nuevo a José Manuel Caballero Bonald, con una mesa centrada en su último libro, Entreguerras, como la culminación de su obra, y también vendrá Manuel Mantero, un poeta que ha escrito sus libros en Estados Unidos.

Otros poetas serán Juan Cobos Wilkins, Antonio Rivero Taravillo, Manuel Moya, Adolfo Cueto, Nuria Barrios, Ignacio Elguero, Luis Muñoz, Ana Isabel Conejo, Javier Lostalé, Kepa Murua, Jesús Aguado, Pablo Guerrero, Luis Artigue, Fernando Delgado o el último Premio Loewe, Álvaro García. Varios de ellos participarán en el Homenaje a Antonio Machado, por el Centenario de Campos de Castilla y en el Homenaje a Vicente Núñez, presidido Pablo García Baena. Una mesa redonda coordinada por Pepa Merlo abordará las voces poéticas femeninas de los años 20.

La Poesía Emergente contará con Rubén Martín Díaz, Luis García Gil, Vicente Simón, Sara Mesa, Pablo Gutiérrez, Carlos Contreras Elvira, Diego Vaya o Miguel Ángel Ortega Lucas, todos editados y varios de ellos premiados, además de un escritor becado por la Residencia de Estudiantes, coordinados por José Daniel García.

La Poesía Cordobesa estará representada, entre otros, por Francisco Onieva, Juana Castro, José Luis Rey, Alejandro López Andrada o Manuel Lara Cantizani, además del Grupo Antorcha de Paja --con la presentación de un ensayo sobre la revista-- acompañados del ganador del Premio Ricardo Molina Ciudad de Córdoba, el gaditano Javier Vela.

Además, Cosmopoética incluirá en su programa al escritor Pierre Michon, considerado un hito de las letras francesas contemporáneas, traducido a casi todas las lenguas, autor de una obra inclasificable presidida por la amalgama de géneros literarios --donde la novela se encuentra con la biografía, la historia con el mito, todo ello nutrido por la sustancia poética de un lenguaje de gran exactitud verbal--.

Considerado por la crítica como "seguramente, el mayor escritor europeo vivo", su intervención consistirá en una conferencia central sobre su obra Rimbaud el hijo, en el que abordará no sólo su construcción del personaje, sino también la relación entre novela y poesía. Cosmopoética vuelve, ahora en otoño, como la gran fiesta poética de Córdoba en el mundo.

MESAS Y TALLERES

En esta edición de Cosmopoética habrá mesas en las que se dialogará sobre las relaciones entre la poesía y la narrativa y también varias novedades formativas: el Taller 'Cómo se escribe un relato', de Francisco Carrasco y Antonio Luis Ginés, con un autor invitado, el Taller 'Cómo se escribe un poema', de Eduardo García, con la participación de varios de los poetas invitados al Festival, y un Taller literario para Mayores coordinado por Matilde Cabello. Además, en el plano de la composición de letras musicales, Javier Álvarez impartirá el Taller 'Cuando haces Pop'.

En cuanto a la participación de poetas extranjeros, aunque otros nombres están aún pendientes de confirmar, contará con la presencia del egipcio Ahmad Al-Shahawy --Premio Unesco de Letras en 1998 y Premio Kavafis--; el chileno Javier Bello --Premio Pablo Neruda 2007--, un poeta ya consagrado por la expresividad de sus imágenes; el portugués Ruy Ventura, ganador del 'Prémio Revelaçao de Poesia da Associaçao Portuguesa de Escritores', por su libro 'Arquitectura do Silêncio' (Lisboa, 2000) o el gran Milo de Angelis, un italiano que se está traduciendo actualmente al castellano y tendrá en Cosmopoética su primera presentación ante el público español.


martes, 20 de marzo de 2012

Encrucijada



La poesía es esa encrucijada, a la que rara vez se llega, en la que la eufonía no distrae de lo que dice ni lo dicho entorpece la música.

lunes, 19 de marzo de 2012

Seguir viviendo





Se publicó este poema en un folleto conmemorativo de una biblioteca de Londres, cuando un colega pidió colaboración, entre otros, al bibliotecario Larkin. Un familiar me ha puesto sobre su pista. Seguramente exista traducción el español, pero yo -como tantas cosas- la desconozco. De modo que aquí dejo mi versión, hecha ex profeso para Martín:

SEGUIR VIVIENDO


Seguir viviendo –es decir, repetir

un hábito formado para salir al paso

a las necesidades– es perder casi siempre, o componérselas,

según el caso.


Esta pérdida de interés, de pelo, de vigor…

Podrías descartarlas, pero en vez

de ser póker el juego, y darte un ful,

es ajedrez.


Recorrida la extensión ya de tu mente,

con qué cuentas está claro, como una lista de cargamento.

En ninguna otra cosa debe estar

tu pensamiento.


¿Y qué se saca? Solo que, con el tiempo,

la ciega impronta lleguemos casi a identificar

de nuestras actuaciones, y rastrear su origen.

Mas confesar,


esa verde noche en que nuestra muerte empieza,

lo que hubo, poco satisface ni se quiere,

pues en tiempos atañía solo a un hombre,

y ese se muere.


PHILIP LARKIN


domingo, 18 de marzo de 2012

Contando los latidos




Prometí a una amiga dejar aquí la traducción de un poema de Robert Graves, recogido en la antología que preparé hace unos años para Pre-Textos. Y aquí está:


CONTANDO LOS LATIDOS

Tú, amor, y yo
(susurra él), tú y yo,
¿y si solamente tú y yo,
qué nos importa a ti o a mí?

Contando los latidos,
contando los lentos latidos del corazón,
el mortal desangrarse del tiempo en lentos latidos del corazón,
despiertos yacen.

Un día sin nubes,
la noche y un día sin nubes;
mas la tormenta enorme estallará sobre sus cabezas un día
desde un cielo amargo.

¿Dónde estaremos
(ella susurra), dónde estaremos
cuando la muerte golpee el hogar, oh dónde estaremos
quienes fuimos tú y yo?

No allí sino aquí
(susurra él), sólo aquí,
como aquí, ahora, estamos juntos aquí,
siempre tú y yo.

Contando los latidos,
contando los lentos latidos del corazón,
el mortal desangrarse del tiempo en lentos latidos del corazón,
despiertos yacen.



(Es un poema sencillo, en el que se da algo que debería ser más frecuente, y que en él se ve sin duda: que en el poema suceda lo que se está diciendo, al modo de la onomatopeya pero de forma más elaborada. Con sus ritornellos, con esas frases que se repiten rítmicamente, con la alternancia de versos cortos y largos, como un morse de la circulación sanguínea, podemos contar los latidos, percibirlos como los amantes que están en la escena)

viernes, 16 de marzo de 2012

Deseo




Mañana, 17 de marzo, es San Patricio, patrón de Irlanda. La noticia no es que con tal motivo el Ayuntamiento de Madrid vaya a iluminar de verde esta noche la Cibeles, sino que cae sobre Sevilla, donde escribo, una lluvia fina y remotísima (¿os acordáis de la lluvia?), que debe de venir de Connemara. Que vendrá, bendecida por el santo, a celebrar la festividad con estos irlandeses del sur que somos los españoles.
En Connemara precisamente se desarrolla parte de la acción de Deseo, el volumen de relatos que Liam O'Flaherty publicó en gaélico irlandés en 1953 y que vendrá de la mano de Nórdica, en mi traducción directa de aquella lengua de agua, a principios de abril. Ya me ocuparé del libro, ahora es momento de celebrar al patrón y de expresar otro deseo, en minúscula pero superlativo:

Lá Fhéile Pádraig shona dhaoibh go leor!

jueves, 15 de marzo de 2012

Encyclopædia Britannica




Y de repente, un día llegaron, conquistaron la casa con sus lomos en los que el cardo de Escocia y una fecha (1768), dorados, imponían un mundo nuevo de conocimiento, de horizontes más amplios y venturosos: la treintena de tomos de la Encyclopædia Britannica, un regalo que mi padre se hizo a sí mismo y que en realidad nos hacía a nosotros sus hijos.

Es fama que Borges la leía de forma regular (qué lujo, por ejemplo, hallar en su edición el artículo sobre Keats escrito por Robert Louis Stevenson). En la que he heredado, la decimoquinta (de 1979), los colaboradores han cambiado, naturalmente, pero la sensación de oasis cultural en un mundo bárbaro permanece inalterable.

Recuerdo pasar las páginas, engancharme en entradas curiosas (“Guerrilla warfare” estaba entre mis favoritas), leer una y otra vez sobre los temas que me apasionan. Y abrir la puerta de la bibliografía al final de cada texto, viajar por los mapas, una cartografía de países muchos de los cuales son hoy distintos, cuando no han desaparecido.

Se acaba de anunciar que la Britannica deja de aparecer en papel. Se veía venir.

Pero la que desfila, como un pelotón de gastadores, al principio de mi biblioteca, tiene todas las medallas de mi sensibilidad, pues en ella me he curtido, y jamás, mientras yo viva, pasará a la reserva.




martes, 13 de marzo de 2012

Tulipanes rojos


Eduardo Jordá




Eduardo Jordá, poeta mallorquín que desde hace muchos años reside en Sevilla, obtuvo el pasado año el IX Premio Emilio Alarcos de Poesía. El libro galardonado ha sido publicado ahora por Visor.
La contraportada del libro incluye uno de esos textos que los autores declaran en tercera persona para facilitar el trabajo al editor. En este caso, no creo que haya muchos lectores de buena poesía o poetas ellos mismos que puedan despreciar la fórmula que establece el premiado: "Jordá cree que la poesía es una ecuación en la que intervienen tres magnitudes: emoción, inteligencia y música, por este orden."
Tulipanes rojos no es un libro rupturista en el conjunto de la obra de Jordá, ni pretende serlo; con los temas de siempre, con su gusto por contar historias, por su piedad hacia la naturaleza y el ser humano, consigue sin embargo poemas que conmueven, usando de la inteligencia y de la música que pregona como necesarias para hacer que la emoción que estaba en germen no se pierda al llegar al lector, sino que se acreciente transformada en palabra.
"Dos cuervos" narra una peripecia de la vida rural en Ardtrasna, paraje del yeatsiano condado de Sligo y título de un poema de un libro anterior de Jordá, La estación de las lluvias. El revoloteo aturdido de los pájaros me ha recordado el maravilloso "Incidente en los Jerónimos", de Claudio Rodríguez. Pero aquí Jordá no se limita a la agonía y al final de las aves, sino que prolonga el suceso en la atención del hombre que los descubre, en la elegía que este (el mismo poeta) eleva por esos dos cuervos cuyo aletazo parece venir directamente de uno de esos relatos indómitos de Liam O'Flaherty. Los ojos del hombre, sus manos, dotan de una dignidad rara a las aves, como si fueran los amantes de un romance castellano. En una de las estrofas, Jordá escribe:


Los coloqué muy juntos
bajo un gran seto de fucsias:
ala con ala,
pico con pico,
muerte con muerte.


Cuando Jordá regresa con sus versos a lugares de Bretaña o Portugal, del Languedoc o baleares, qué bien pasa el peine de sus versos por esos vientos, sus dedos por la tierra. Del Deià en que vivió Robert Graves viene hasta las páginas del libro uno de esos poemas memorables que jalonan a trechos muy cortos la obra de Jordá. "La diosa blanca" es un homenaje no sólo a Beryl, la esposa de Graves (a quien Jordá conoció), sino a la mujer y, por ella, al amor. Copio una de sus estrofas:


Por las noches, paciente, ella calienta
la cama del marido,
que sueña con sus pálidas muchachas
volubles y brumosas como un día de otoño,
o respira, asustado, sin poder dormir más,
y ella entonces le coge la mano, y la acaricia
y respira, respira muy despacio,
porque hay que respirar,
respirar, respirar con calma,
hasta lograr que llegue el sueño.




lunes, 12 de marzo de 2012

Bajamar de Vicente Aleixandre




Fue un buen poeta, qué duda cabe. Pero el tiempo ha ido dejando pelusa sobre sus versos, envejeciéndolos (como los de casi todos). Lo recordamos como autor de un puñado de excelentes poemas, y de unas imágenes que tachonan la memoria de quien las lea ("donde graciosos pájaros se copian fugitivos / y vuelan a la región donde nada se olvida", en La destrucción o el amor), pero a la larga se vuelve cansino y romo. Y anacrónico.
Dejando a un lado la falacia de su poesía amorosa, con esos femeninos vergonzantes y postizos en un poeta homosexual (comprensible hubiera sido el silencio, no poblar los versos de muchachas ficticias), su dicción cae a veces, y hasta muy avanzada su obra, en una arcaica ropavejería. ¿Se pueden escribir todavía en los años sesenta de pasado siglo, y sin intención satirizante, formas verbales enclíticas? "Ni el humo viose entonces" parece, más que un verso, un hallazgo arqueológico.
Aleixandre tuvo el mérito de haber aglutinado a muchos jóvenes que buscaban su magisterio allá en su casa de la calle Wellingtonia de Madrid. Y es figura educadísima, cordial y entrañable. Pero solo se entiende que recibiera el Nobel (y nos alegramos de ello) como digno representante de toda una generación, en la que sin duda había poetas mejores que no lo obtuvieron.

domingo, 11 de marzo de 2012

Recuerdo del 11 de marzo





Tras los atentados de aquel día en Madrid, los poetas Eduardo Jordá y José Mateos coordinaron en tiempo récord un libro que publicó Pre-Textos en coedición con la librería Rafael Alberti, titulado Madrid, once de marzo. Poemas para el recuerdo. Se trataba de componer un volumen que "intentara dar voz al silencio de los muertos o pudiera acompañar a algunos de los que se habían visto afectados por la matanza." Reproduzco aquí mi colaboración, que parte la experiencia de ver, cuando ya creíamos que nuestros compañeros de la central de Gran Vías y de las otras librerías madrileñas de la cadena estaban indemnes, ellos y sus familias, que no había sido así. Nunca llegué a conocer personalmente a esa compañera de refuerzo de fin de semana.



VEINTE HORAS


Para M. M. M., compañera de la Casa del Libro



Trenes de lejanías los llevaban

donde no llega el sol de la mañana,

donde no luce el día, y la nocturna

paz es una promesa que agoniza

en brazos de un cuchillo agazapado.

Pensaron las familias en los suyos;

el amigo en la amiga, roto el aire;

y nosotros pensamos en vosotros

como un dedo se inquieta por su mano,

y ésta por su brazo, si no siente

la interna procesión de los latidos

de un corazón que expande su secreto.


Pensamos las familias en los nuestros,

nosotros en vosotros. Con alivio,

el jueves, aun terrible, nuestra casa

no estaba en el camino de ese ángel,

ciego, exterminador.

Pero el viernes,

cuando entrasteis los del fin de semana

–los de veinte horas–, supimos

de ti, desconocida,

de ti, hasta ese día ignorada,

compañera sin rostro y ya sin madre.

Y el alivio se hizo pesadumbre.


La mano se dolía por su dedo,

el brazo por su mano, compañera.

Veinte horas después descubrimos,

nuestro ya, tu dolor. No perdonamos.




lunes, 5 de marzo de 2012

Música acuática







Al parecer, un gran bloque de hielo se ha desprendido en el glaciar Perito Moreno, allá en la Patagonia. Curiosamente, ayer recordaba en un poema aquellas tierras, entre otros lugares y estados de la materia. Lo copio:


MÚSICA ACUÁTICA


La sombra del vapor, esa perenne

solidez de la huida,

contraluz de las aguas

que se duermen al sol.


O nieve bordeando los raíles

en el Tren de los Presos, junto a copas

de árboles talados y que arraigan

ya tan sólo en la imaginación.


El crujido del hielo al desprenderse

en un glaciar que azulea la vista:

en dos segundos, dos mil años

caen con eterna salpicadura

en una fotografía que tomamos

y no vivirá mucho en la memoria

del ordenador.


Un ancho río

que desemboca en el poniente

y se desangra

bajo el vendaje, tinto como él,

líquida argamasa de la vida

y la reencarnación.


O el epitafio de Keats, que por escrito

en agua, permanece como el mármol

–victoria de la poesía– en el recuerdo.


Este dedo que fluye

con dos terceras partes de H2O.





Glosario editorial (continuación)




Algunos lectores cometieron la imprudencia de mostrar que les habían gustado las entradas de mi "Glosario editorial" que publica la revista Clarín y ya reproduje aquí hace unos días. Cometeré yo entonces hoy la impudicia de añadir otro puñado de entradas. Vuelvo a recomendar la adquisición de la revista o, mejor aún, la suscripción. Puedo asegurar que los números aparecen con regularidad que ya quisiera para sí la tan reputada puntualidad británica. Y también que, aunque suelo colaborar allí, la mayoría de números está felizmente exenta de mi firma, razón de más para suscribirse.


Adelanto

Aquello de lo que precave el editor al autor a cuenta de sus emolumentos al contratar el libro: “Te adelanto que no te podré dar un anticipo”.


Blog

Respecto a las revistas, algo tan freudiano como matar al padre.


Ceguera

Según el librero o el distribuidor, enfermedad que aqueja al autor o al editor al visitar una librería y no hallar sus obras. Ceñido al ámbito de visión del autor, dolencia padecida por el mundo en general al no reconocer su talento como merece.


Elogio

Acción que en el caso del editor que es asimismo autor recibe éste unas fechas antes que un manuscrito para que lo lea y, preferiblemente lo publique, por parte del que lo emitió.


Faja

Elemento de lencería que hace más atractivo y erótico un libro. Como tantas braguitas y sujetadores picantes, suele ser roja.


Lectores

Protagonistas de muchos cuentos irlandeses, también conocidos como fantasmas. Paradójicamente, es su ausencia la que pone los pelos de punta al editor.



Cartel de la presentación del número 97 de Clarín