martes, 31 de mayo de 2011

Lejos




Escribo desde un limbo, desde una posición intermedia, aunque no simétrica, ya que me hallo mucho más cerca de una de sus lindes: compuse hace muchos años un libro de poemas que se publicará dentro de unos pocos días. Por aquel remoto origen, y no sólo por eso, la colección se titula Lejos. La publica La Isla de Siltolá y, si me olvido de quién escribió los poemas, para mí insufrible, creo que hay algunos que no son particular e irremisiblemente desafortunados.

sábado, 28 de mayo de 2011

Muerte en vivo de Leonora Carrington



Me dio la noticia el poeta durangueño José Ángel Leyva, con quien charlaba sobre Cernuda al principio de la mañana del jueves: acababa de morir Leonora Carrington, muy querida por el mundo de la cultura en México. Y hoy, hace un rato, precisamente he coincidido con su ahijado, el pintor y dibujante Fabrizio Vander Broeck, cuando los dos participábamos en el programa El Carrusel de los libros, que dirige para el IMER (Instituto Mexicano de la Radio) el muy capaz Fernando Fernández.
Se puede decir que he asistido en vivo a su muerte aquí en la ciudad en la que residió, donde fue enterrada ayer al mediodía en una ceremonia íntima en el Panteón Británico y donde se le rendirá homenaje el sábado en el Palacio de Bellas Artes.
También hoy, antes de ir a la radio, he entregado al poblano Alfredo Godínez, que está preparando una tesis doctoral sobre Juan Eduardo Cirlot un librito que el barcelonés, otro raro, escribió sobre el surrealismo, el movimiento del que Carrington fue el último exponente.

Fernando Valls ha dejado una excelente semblanza de la escritora y pintora en su blog La nave de los locos. Y el diario La Jornada, en cuya portada aparece hoy una gran foto de Carrington, le dedica un buen puñado de páginas, que se pueden consultar aquí (a partir de la enlazada hay que ir pulsando "página siguiente").

viernes, 27 de mayo de 2011

Entrevistas mexicanas (II)



Esta es la noticia, fruto de una larga entrevista, que da el diario mexicano Reforma acerca del segundo tomo de la biografía de Cernuda.


jueves, 26 de mayo de 2011

Palabras en la Feria del Libro




El pasado lunes 23 la Feria del Libro de Sevilla entregaba sus premios anuales, uno de los cuales recayó en mí. Y no pude estar presente, como explico aquí abajo. Recogió en mi nombre el premio, hasta mi regreso, la presidenta de la Asociación Feria del Libro, Juana Choclán, que leyó por mí estas palabras:

Amigos:

La historia insignificante de mi vida se confunde con la de los libros, y no sé distinguir ya la una de la otra. Año tras año, como lector primero, luego como librero, y más recientemente como autor y editor, he frecuentado esta Feria del Libro de Sevilla, desde hace tiempo felizmente consolidada y floreciente.

Muchas gracias por el reconocimiento: me emociona y me causa estupor figurar entre los otros premiados, justamente galardonados por tantos motivos admirables.

Se me premia por mis traducciones y por mi biografía de Luis Cernuda, recientemente culminada en su segundo tomo. Precisamente es ésta la que me impide estar hoy entre vosotros. Me hallo en este momento en México, presentando el libro sobre el poeta sevillano en la ciudad en que él murió. Cualquier otra circunstancia que hubiese estorbado mi presencia en este acto me parecería insoportable en su azarosa crueldad y sin justificación posible. Tratándose de esto, y pese a mi ausencia, que ruego disculpéis, lo veo como una venial travesura del destino, si no como una forma de justicia poética.

Un saludo emocionado desde México.

Gracias de nuevo. Muchas gracias.


Otra vez en Coyoacán


Si en el momento oportuno ha mirado por el retrovisor, el conductor del taxi que nos ha llevado hoy a la presentación del segundo tomo de la biografía de Luis Cernuda en la librería El Sótano de Coyoacán habrá visto cómo me giraba para ver un portalón de madera en un muro rojizo. Para él no sería más que una de tantas viviendas del barrio en esa periferia de su oficio, las aceras. Para mí tenía otro significado, especialmente emotivo estos días: ésa era la casa en la que vivió durante una década, y donde murió fulminado por un ataque al corazón, Cernuda.
Van saliendo entrevistas en diferentes diarios, se van emitiendo por las emisoras. Ahora, al llegar a mi hotel y antes de salir de librerías como otros se van de putas en ciudades ajenas, doy con una muy favorable reseña de la biografía que acaba de publicar José Luis García Martín. Me resulta particularmente valiosa porque el poeta y crítico es un gran conocedor del autor de La realidad y el deseo. Se puede leer pulsando aquí.



martes, 24 de mayo de 2011

Entrevistas mexicanas (I)


Ha sido un día día intenso, con entrevistas y una presentación en la Universidad Nacional Autónoma de México en la que me ha acompañado Sergio Fernández, que trató a Cernuda al comienzo de su estancia mexicana.
Ahora, de regreso ya en mi hotel de la colonia Condesa, repaso la prensa. Aquí, el resultado de la entrevista con Alberto Cabezas, de la agencia Efe.

domingo, 22 de mayo de 2011

"Ve, amor mío"



A comienzo del verano de 1930, una semana después de su boda secreta con Nora Barnacle, la mujer que había sido su amante y compañera durante veinticinco años, James Joyce y la recién casada acudieron a una fiesta literaria en Hampstead, entre cuyos ilustres asistentes estaban J.B. Priestley, Victor Gollancz e Isaiah Berlin. Cada uno animó el cotarro como supo o pudo, y Joyce cantó dos canciones, “Phil the Fluther’s Ball” y una de esas baladas hermosísimas que alternan gaélico e inglés: “Siúil a rún”. Aquí, la segunda de ellas en una de las mejores interpretaciones que conozco, por el grupo Clannad, del que salieron voces privilegiadas como Moya Brennan y Enya.


sábado, 21 de mayo de 2011

Antología zoológica


Jesús Aguado en una lectura en Nueva York el año pasado



Últimamente, los libros de Jesús Aguado propenden al orden alfabético como criterio de ordenación del material que incluyen. Así sucedía en Diccionario de símbolos (Paréntesis), y así vuelve a ocurrir en Animal poesía, su más reciente volumen publicado.
Como un arca de Noé, en estas páginas hallamos -constatamos sus lectores de antiguo, que recordamos a sus habitantes- la presencia de los animales, desde la abeja al zorro.
Es un libro prodigioso, repleto de hallazgos líricos, de fogonazos, de aciertos. Estremecen, por ejemplo, al comienzo de la letra A, estos dos versos protagonizados por una abubilla: "dentro de una huella de tigre / vio una huella de abubilla". ¡Cuántas historias latentes, qué de motivos para la reflexión! Le sientan bien a este libro las elipsis, las numerosas elipsis fruto del espigar los versos de poemas que han alzado el vuelo y sólo han dejado una ramita, un huevo, una pluma. In medias res, uno se pregunta por las historias de las que forman parte, por los antes, por los después. Animal poesía está lleno de sugerencias, como "me piensan tus jadeos, tus dos gatos", o este haiku sorprendente y franciscano en abrazar hasta el horror:

Con sus patitas
la cucaracha muerta
sostiene el cielo.

El libro está editado por la Asociación Cultural Crecida de Ayamonte (crecida@terra.es) en su colección Línea Inclinada.



viernes, 20 de mayo de 2011

El correlato objetivo


Campo de lavanda en Sault (Provenza)


En el mundo de la literatura, en el que intervienen realidades no siempre incontrastables, sino muchas veces mudables caprichos e innovaciones cortadas a la medida de la tantas veces inclasificable sensibilidad de los poetas, con su prurito de contradicción, sostener una teoría, defender una novedad, un recurso, un truco técnico, es, por encima del asentimiento más o menos rendido a una feliz expresión, o la entrega a una figura sugestiva, admirada, reconocer que la citada idea tiene mucho que ver con otras parecidas, sin que a menudo sea posible precisar su contorno, sus límites.

Viene todo esto a cuento del correlato objetivo. Los simbolistas franceses, nombre obliga, prestaron gran atención al símbolo, e hicieron pivotar sobre él su poesía. Luego, Hulme y Pound, americanos trasterrados en Europa, dieron un paso más al reivindicar la imagen, y de ahí el imagismo, breve movimiento en el que conmilitaron, entre otros, Richard Aldington y Hilda Doolittle. Aunque Eliot no formó parte del imagismo, empleó un recurso parecido al de los simbolistas, que llamó correlato objetivo.

El término fue usado por primera vez, hacia 1840, por el poeta y pintor estadounidense Washington Allston en el prólogo de sus Lectures on Art.

Eliot escribió en “Hamlet y sus problemas”: «La única manera de expresar la emoción en forma de arte es encontrando un "correlato objetivo"; dicho de otro modo, un grupo de objetos, una situación, una cadena de acontecimientos que habrán de ser la fórmula de esa emoción concreta; de modo que cuando los hechos externos, que deben terminar en una experiencia sensorial, se den, se evoque inmediatemente la emoción (...) La inevitabilidad artística radica en esta adecuación completa de lo externo a la emoción.»

Un correlato objetivo es una situación, un objeto o un suceso que actúa como correlato de las emociones del poeta.

En la poesía en lengua inglesa, buenos ejemplos de correlato objetivo (uno anterior y otro posterior a Eliot) son “La playa de Dover” de Mathew Arnold y “Vacaciones a mitad del trimestre”, de Seamus Heaney.

En su estudio “«Cántico»: el mundo y la poesía de Jorge Guillén”, Jaime Gil de Biedma escribió:

“En arte -escribió Eliot hace bastantes años, en un ensayo famoso- el único medio de expresar una emoción consiste en el hallazgo de un “correlato objetivo”, esto es, de un juego de objetos, una situación o una secuencia de acontecimientos que constituyen la fórmula de esa particular emoción; de tal modo que cuando los hechos externos, que deben terminar en una experiencia sensible, son dados, la emoción es inmediatamente evocada.» Eliot podría haber añadido que, en el poeta por vocación y oficio, no sólo la expresión de la emoción depende del hallazgo de un correlato objetivo, sino también, y muy a menudo, el que se ponga a intentar expresarla; es decir, que es el previo descubrimiento de ese correlato quien pone en marcha el mecanismo de la actividad poética consciente.”

Y Luis Cernuda, buen lector de Eliot y poeta que tanto influyó en Gil de Biedma, rememoró en 1958 en “Historial de un libro”:

"Quería yo hallar en poesía el «equivalente correlativo» para lo que experimentaba, por ejemplo, al ver a una criatura hermosa [...] o al oír un aire de jazz. Ambas experiencias, de la vista y del oído, se clavaban en mí dolorosamente a fuerza de intensidad, y ya comenzaba a entrever que una manera de satisfacerlas, exorcizándolas, sería la de darles expresión; mas, inhábil para conseguirlo, sus ecos me perseguían con una advertencia dramática: el tiempo aquel que yo vivía era el mío, el único de que dispondría, y yo no sabía gozarlo, ni tampoco decir en poesía esa urgencia de todo el ser."


Iba juntando yo estas líneas sobre el "correlato objetivo" cuando reparé en que sólo dos días antes había compuesto este poema, que me parece que constituye un ejemplo del recurso y parte de esa emoción a la que se refería Gil de Biedma:



LA LAVANDA


De repente, en hileras

los tallos verdes

de una parcela a la orilla del tren;


la nostalgia hace el resto,

los colorea,

y no voy adonde voy, sino que vuelvo

a la lavanda en Vaucluse.


Y regresa el aroma,

no de ellos, sino de olerla juntos,

durante aquel viaje, tú y yo.



jueves, 19 de mayo de 2011

Chesús Yuste en la Feria del Libro





Toda feria del libro tiene sus hitos, sus momentos destacados, que suelen variar según los diferentes intereses. Pero entre las actividades programadas en la Feria del Libro de Sevilla este año descuella la presentación de la novela La mirada del bosque, de Chesús Yuste y publicada por Paréntesis. Se trata de una estupenda novela policiaca con toques de humor y con una ambientación irlandesa arrebatadora, como el mismo país del que Chesús es el mayor divulgador en España.
El acto se celebrará este sábado 21 de mayo a las nueve de la noche en la carpa de la Feria, en la Plaza Nueva. Las presentadoras, de lujo, Pilar del Río y Mercedes de Pablos.


miércoles, 18 de mayo de 2011

Asesinato en primavera


Celebramos anoche en la Fundación Cruzcampo la presentación de una estupenda novela policiaca de Alfredo Jiménez Núñez, que como todas las buenas novelas policiacas es eso y mucho más, trascendiendo el género.
Hoy, Fernando Iwasaki publica en su columna parte de su intervención. Aunque el salón estaba lleno, a quien no pudiera asistir le gustará saber que el autor estará firmando ejemplares en la caseta de Interbook, en la Feria del Libro de Sevilla, este viernes de ocho a nueve de la tarde.

martes, 17 de mayo de 2011

domingo, 15 de mayo de 2011

Un coche en París




En Medianoche en París (me niego a citarla por el título sin traducir, como es boba costumbre cada vez más arraigada incluso cuando el original no entraña dificultad alguna que impida su versión), Woody Allen vuelve a bordar una película maravillosa, la misma película de siempre con escenas mil veces repetidas aunque con las necesarias variaciones, aquí muy brillantes. Decir ciertas cosas de ella sería destripar su corazón, su complejo engranaje, su barnizado mecanismo de muñecas rusas. Pero sí puedo adelantar que, contra todo pronóstico (avizorado en cuanto salen ciertos personajes), James Joyce brilla por su ausencia.
Y ello pese a que Joyce vivió en París en los años veinte del pasado siglo, y se codeó con Hemingway y con Pound (que tampoco aparece en el filme, quizá porque por las mismas fechas del rodaje estaba trabajando para Justo Navarro en la novela El espía, que también acaba de estrenarse, digo de publicarse).
Varias veces un coche que desempeña un papel importante asciende por sobre los adoquines de una calle (en el ascenso a Montmartre imagino). En otro parecido, un taxi, coincidieron en 1922 a la salida de una cena compartida con Picasso y Stravinsky James Joyce y Marcel Proust. El irlandés, too fond of a drop (como un día me confirmó Anthony Thwaite que era Flann O'Brien), se quejó de sus problemas con la vista. El francés, de dolencias estomacales.
En un momento de la película de Allen el protagonista sale de la librería Shakespeare & Co. (también editorial que publicó Ulises), en su actual emplazamiento frente al Sena. Hoy, 16 de mayo, falta un mes exacto para el Bloomsday, el día en que unos cuantos pirados celebramos el devenir de Leopold Bloom por una jornada de 1904 en Dublín. No sé si en la citada librería, o en otra de las muy buena escena bibliográfica parisién, habrá un ejemplar de las Poesías completas de Pedro Salinas. Allí, en un poema poco conocido del autor de Todo más claro ("El cuerpo, fabuloso") leemos: "mientras se toma el té y se habla / de arte negro, de Einstein o del Ulises". Salinas, traductor de Proust, no pudo montar en el vehículo mágico de la pantalla porque cuando vivió en París fue algo antes, de 1914 a 1917.


sábado, 14 de mayo de 2011

Praga en Clarín


Plaza del Mercado de Praga


El número 92 de Clarín da, junto a poemas de Michael Krüger traducidos por Ibon Zubiaur, un artículo sobre Daniel Moyano firmado por Ángeles Prieto, otro sobre el exilio español en Puerto Rico a cargo de Toni Montesinos o un repaso a los libros de poesía más interesantes del año 2010 según Rafael Suárez Plácido (que destaca mi traducción de la Poesía reunida de Yeats), poemas viajeros de Álvaro Valverde -inspirados en Tánger- y míos -que giran sobre la capital de Chequia-. Aquí uno de ellos:

INVIERNO EN PRAGA


Edén

que Adán y Eva

evitan,


la nieve

siempre es la nieve

primera.


Pisadas

turban su blanco.

Mis huellas.


Tan nueva,

y ya tan vieja,

canosa.


Resbalo.

Como mi vida,

el hielo.


Se rinde

ante tus ojos

el frío.


Te beso,

y es primavera

en Praga.


Roquedal azul



En mi ciudad de nacimiento se acaba de publicar una antología de poetas melillenses coordinada por Encarna León, y allí que comparece uno junto a un puñado de colegas entre los que también está el inefable Fernando Arrabal.


miércoles, 11 de mayo de 2011

En "Campo de Agramante"




El recién publicado número 15 de la revista Campo de Agramante da unos textos inéditos de Carlos Edmundo de Ory. Los tres poemas míos que los acompañan se sienten muy honrados de poder ir, aunque sólo sea como escuderos, en su compañía.


martes, 10 de mayo de 2011




Os invito a conocer el cuadernillo virtual que ha preparado Tusquets con motivo de la aparición del segundo tomo de mi biografía de Cernuda:






lunes, 9 de mayo de 2011

Dos imágenes del día que acaba



I

A media mañana, interrumpiendo la jornada laboral para estirar las piernas y desentumecerme; después de dejar el diario deportivo, sin abrirlo, en el contenedor de papel, y el plástico que lo emparejaba con el periódico en la papelera, compro la fruta y, a continuación, el pan de centeno en la abacería antigua. Regreso por la avenida, vencida la tentación de meterme en el pub a poner al hígado a practicar inglés. A la altura de una cafetería, un jubilado, alto, bien vestido, con chaqueta de lino color tabaco, se acerca a un platillo de una mesa vacía al que condecoran tres o cuatro monedas de una propina reciente y huérfana, lo más seguro de padres extranjeros. Se coloca junto al brillo, y ya extiende la mano cuando el vendedor de cupones, que habrá de conocerlo de otras rapiñas, le sisea y, deja eso ahí, vamos, vamos, impide al sisador el expolio. Ni corto ni perezoso, con dignidad fingida, el ratero ingresa en el café, seguramente para hacerse servir por el camarero al que ha querido hurtar hoy con el dinero que ayer le sustrajo.

II

Al atardecer, yendo a echar la basura, veo, y sobre todo oigo, que la pequeña plaza que se abre ante Hacienda está cuajada de pájaros. Los vencejos revolotean y hacen su declaración de la renta rasgando el cielo, cantando, de una casilla del aire a otra, desgranando sus cálculos y sus deducciones. Mayo, pese al pesado edificio de los gravámenes, no lo señala la campaña del IRPF: son los vencejos los que marcan el calendario, y el horario, con sus picos sonoros como ahora en que declina el día.



domingo, 8 de mayo de 2011

Negro por un día



Si fuera más joven y sanguíneo, diría que estoy negro. Lo cierto es que hoy soy involuntario "negro" literario. La colaboración que firma mi amigo Javier González-Cotta en el suplemento de Feria de la edición sevillana de El Mundo no es suya sino mía (aunque, eso sí, con ayuda de Wagner, Coppola y Conrad). Todo es relativo. ¡A lo mejor es él el que está, con razón, negro de que su nombre patrocine mi prosa!


Valquirias, sirenas


Bajo el ventilador que remueve un poco el aire de la rebotica y se confunde con un rotor de helicóptero en Apocalypse Now, a ritmo de sevillanas se desliza la cabalgata de las valquirias sobre la barra. No es napalm lo que vierten sino, entre palmas, rebujito y cerveza; no bombardean con fuego artillero sino que dejan platos de jamón y queso, de gambas de diversos calibres. La Feria va llegando a su fin. Algo se muere en el alma cuando un amigo se va… This is the end, my friend, cantan no los Romeros de la Puebla ni los Cantores de Híspalis, sino The Doors. La puertas de las casetas están ya a punto de cerrarse (metafóricamente, pues como es sabido carecen de ellas). Sería pensando en esas semidiosas hijas de Odín más que de Adán que Juan Ramón Jiménez escribió: “El cuerpo humano femenino es, por la sevillana, eterno manantial de gracia diferente, resorte maravilloso del alma rítmica, flor depurada de siglos de baile volador”. En la Maestranza, más pegada a tierra, al albero, otra cabalgata de vaquillas, de mansos, sin casta. Ausentes, desaparecidos en combate, parece que los toros de verdad hacen novillos.

Seres mitológicos. Valquirias, sirenas… De las segundas habló Manuel Machado a propósito de la manzanilla. Y maestro en refrescar a esa “amable sirena” era don Guido, prototipo del señorito andaluz según Antonio Machado. Nombrarla, ahora que se acerca la otra Feria (la del libro) es pensar en Caballero Bonald. El autor de Campo de Agramante se cura la gota de una forma homeopática, aunque con dosis bien generosas: no con unas gotitas, sino con buen trasiego de manzanilla. Para sumar al catálogo de seres maravillosos, invoquemos a las amazonas, las que pasean por el real y las mitológicas. Una de ellas, Hipólita, y su cinturón, fueron protagonistas de uno de los trabajos de Hércules; sí, ese señor antiguo que da nombre a la Alameda.

Estoy aquí. Cierta aplicación de Facebook para móviles permite acercar el ser humano al perro (aún más), marcando el territorio de toda esquina por la que pasa aunque no con una humilde micción sino con una señal en el plano. Uno puede ver quién está cerca, y levantar el censo de los que se apiñan en Espartero o atestan Chicuelo. Y alguna guarda el teléfono en el escote, indicando “Estoy aquí”. Lo mismo sirve para ubicar a quién gorronear como para saber dónde se encuentra ese pelmazo con quien no querríamos coincidir. Para esquivar al patoso, para hacerse el encontradizo con esa morenaza que ya bailó anoche con nosotros. Para trazar una zona de exclusión aérea en derredor de la caseta donde está el amigo al que ayer, como un desertor del Vietnam que se perdiera en la selva, abandonamos en el trance de pagar una ronda.

Ubi sunt? Con los fuegos de artificio acaba oficialmente la Feria. ¿Dónde ya esos días? Se firma la capitulación y se cae prisionero de la realidad. ¡El horror! ¡El horror!

martes, 3 de mayo de 2011

Luis Cernuda desembarca en Nueva York








Dentro de muy poco llegará a las librerías mi Luis Cernuda. Años de exilio (1938-1963), publicado por Tusquets. Entre mucho material desconocido o inédito, se aportan allí datos sobre la llegada del poeta a América en 1947. Que yo sepa, jamás ha visto la luz este registro de las autoridades de inmigración que reproduzco arriba.

(Pinchando en las imágenes se consigue una muy buena legibilidad. Cernuda es el cuarto de la lista, y sus datos continúan en la página de la derecha, aquí la segunda)



domingo, 1 de mayo de 2011

De nuevo Borges




Vienen y se van. Curiosean, regresan, no vuelven; vagan a su antojo los lectores del blog. Como supongo que antes tenía menos lectores, dejo aquí para los más recientes una entrada antigua (que remite a unos poemas aún más remotos) en homenaje a Jorge Luis Borges, de quien este año se cumple el primer cuarto de siglo de su muerte. La Feria del Libro de Cádiz le rinde tributo, allá donde tuvo a tan fiel seguidor como fue Fernando Quiñones, y vendrá María Kodama al Baluarte de la Candelaria. Para ella es el segundo poema, apócrifo, de mi entrada; para Borges el soneto, tan suyo.