miércoles, 30 de septiembre de 2009

Un patricio de la Bética



ABC de Sevilla publica un artículo que me pidió con motivo de la muerte de José Antonio Muñoz Rojas. Lástima que se hayan perdido las cursivas (de haberlo sabido de antemano, hubiera entrecomillado un par de títulos).

martes, 29 de septiembre de 2009

En la muerte de José Antonio Muñoz Rojas




No pudo ser. El gran poeta antequerano José Antonio Muñoz Rojas acaba de fallecer, quedándose a sólo unos días de cumplir los cien años de vida. La Misa de corpore insepulto será mañana miércoles en Las Carmelitas de Antequera.
Este verano le dedicamos aquí algunas entradas que hablaban de su estancia en Cambridge. Hablábamos de él hace unas semanas en casa de Aquilino Duque, por quien me entero de la noticia. Y, curiosamente, anoche tenía sobre mi mesilla -una vez más- sus Ensayos Anglo-andaluces, donde repasaba su devoción por Donne o Crashaw.

Descanse en paz.

lunes, 28 de septiembre de 2009

VIRGEN DE GUADALUPE



 

Aquellos dos chalés representaron,

–ni aplausos ni abucheos, media entrada–

la ópera bufa de la educación para ir muriendo,

en mi primer colegio.

 

Los otros niños eran islas más lejanas

que la Australia del mapamundi o que el Hawai

premiado en el concurso de los viernes.

El babi de listas azules,

capa de guerreros medievales;

el patio, un torneo en el que no había princesas.

 

En cartoné, a plumilla, con trincheras

y cortes de pelo de los años cincuenta,

El pequeño explorador de la lengua inglesa

fue el primer capítulo inseguro

de estos versos de Shakespeare que hago míos.

 

Os evoco, remotas señoritas

de nombres que ahora enseñan el olvido:

el débil, el huraño, el embustero,

compartirá con vosotras las bancas

cuando la muerte a su aula nos llame

con ese timbre que quizá ya alguna

haya escuchado.

 

Pero en realidad no sé

(nunca supe nada, ¿recordáis?)

si aquello será clase o el recreo.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Un editor no muere



Si los escritores tienen el raro privilegio de sobrevivir en sus obras mientras éstas alienten en cada nueva lectura, los editores de verdad se mantienen vivos en sus catálogos, en la suma de todas esas obras que ha ido publicando a lo largo de los años, a las que en cantidad no podría aspirar un único autor. 
Moría esta semana Toni López Lamadrid, el alma, con la gran Beatriz de Moura, de la editorial Tusquets. Podría dirigir a Beatriz unas líneas privadas, pero deseo que éstas sean públicas. Y hacerlo como se escribe: para compartir. Justo dos años después de que me vinculara a la obra viva de Toni, su catálogo, su desaparición física, no por sospechada próxima menos dolorosa, ha sido un momento de gran tristeza pero también de gran alegría. 
Me quedo en la memoria la fiesta del cuarenta aniversario de Tusquets: ese aire especial de secreta despedida de un caballero que, como los músicos del Titanic, se encaminaba al final sin dejar de interpretar la música.
Se han escrito estos días muchas páginas justamente laudatorias sobre él. Yo, que prácticamente no lo conocí personalmente (su enfermedad asomaba su peor rostro cuando entré en la casa), quiero reunir aquí unas cuantas palabras de gratitud y reconocimiento. 

Se puede leer aquí la crónica de la ceremonia de despedida. 

jueves, 24 de septiembre de 2009

Un poema de Máirtín Ó Direáin


Leía este poema en Madrid hace unos días. Su autor era natural de una de las islas Aran, en el oeste de Irlanda. El cuadro que lo ilustra es de Jack B. Yeats, hermano del Nobel. ¿Colgar un poema sobre la primavera ahora que en España empieza el otoño? Todo es relativo, en irlandés septiembre es Meán Fómhair, "mitad del otoño", y octubre Deireadh Fómhair, "fin del otoño"...

Contra ese invierno que se avecina, estos versos.


AN tEARRACH THIAR

 

Fear ag glanadh cré

De ghimseán spáide

Sa gciúnas séimh

I mbrothall lae:

            Binn an fhuaim

San Earrach thiar.

 

Fear ag caitheamh

Cliabh dá dhroim,

Is an fheamainn dhearg

Ag lonrú

I dtaitneamh gréine

Ar dhuirling bhán:

            Niamhrach an radharc

San Earrach thiar.

 

Mná i locháin

In íochtar díthrá,

A gcótaí craptha,

Scáilí thíos fúthu:

Támhradharc sítheach

San Earrach thiar.

 

Tollbhuillí fanna

Ag maidí rámha,

Currach lán éisc

Ag teacht chun cladaigh

Ar órmhuir mhall

In ndeireah lae:

San Earrach thiar.

 

LA PRIMAVERA EN EL OESTE

 

Un hombre limpiando

de tierra una pala

en el plácido silencio

de un día caluroso:

            armónico es el sonido

            en la primavera en el oeste.

 

Un hombre que suelta

la cesta de su espalda,

y las rojas algas que relucen

bajo la luz del sol

en una playa blanca de guijas:

            una espléndida visión

            en la primavera en el oeste.

 

Mujeres en las charcas

con la marea alta,

remangadas sus faldas,

y reflejos debajo:

            una plácida vista

            en la primavera en el oeste.

 

Leves golpes huecos

de los remos,

una barca llena de pescado

que se acerca a la orilla

en una mar de oro lento

            al acabar el día

            en la primavera en el oeste.

           

                                                MÁIRTÍN Ó DIREÁIN

martes, 22 de septiembre de 2009

ALTA VELOCIDAD


Sobre el olivo móvil que se aleja,

la copa de otro árbol más veloz:

un bando de estorninos.

 

Raudo espejo del otro,

sombra aérea que arraiga,

como aquel, en la huida.

domingo, 20 de septiembre de 2009

El fin de semana perdido



Ha sido un peculiar fin de semana en Madrid, como ya he dejado dicho, lleno de sensaciones y experiencias agradables. En absoluto lo calificaría de "fin de semana perdido", como titula José Luis Piquero su más reciente poemario, tras una docena de años de silencio sólo interrumpidos por la publicación de su poesía reunida, Autopsia, en 2004. 
Curiosamente, en la cubierta del libro, una de esas cubiertas sobrias de la editorial DVD, aparece un calendario del que se han borrado, "perdido", dos días, un fin de semana. Precisamente los días 19 y 20, sábado y domingo, los mismos en los que uno ha estado en Madrid.
Lo he devorado en el tren de vuelta, y me ha parecido un gran poemario, incómodo a veces, con una poética que sólo en parte comparto, pero genuino, y con versos, estrofas, fulgurantes. Muchas imágenes. Muchas metáforas. Casi todas ligadas a la decepción, al engaño. Hay varias máscaras sabiamente aprovechadas (Jesús, El Golem, Lázaro, el desconcertante Wakefield que a todos nos acecha...). 
Muñecas rotas, juguetes destrozados. Chicas atolondradas y frustraciones ajenas -el poeta, por el contrario, suele tener la cabeza fría- desfilan por estas páginas. Pero la poesía no está en los temas, sino en su tratamiento, en la elección y ordenación de las palabras. José Luis Piquero demuestra en esto que es uno de nuestros principales poetas de ahora. Hay que leerlo.

Nueva convocatoria del Taller de Poesía




Por tercer año consecutivo, dentro de pocos días comenzaré el Taller de Poesía que imparto en la Escuela Andaluza de Escritores Escribes. Está abierto el plazo de matrícula. Animaos. Siempre es agradable ver caras nuevas, leer versos distintos.

De regreso


De regreso de Madrid, tras un intenso fin de semana repleto de sabor irlandés y poesía, que probablemente sean la misma cosa. El encuentro hispano irlandés fue todo un éxito, como ha reflejado ya Chesús Yuste en su blog innisfree1916. Disfrutar del acento irlandés (los acentos, porque vaya el de Cork...) , oír en directo la música de Turlogh O'Carolan interpretada por el grupo que lleva su apellido, charlar con nuevos amigos desde la complicidad de unos intereses compartidos y unas pintas, son todas cosas muy gratificantes.
Luego, por la noche, directamente en taxi desde el muy recomendable Finnbar's a la Residencia de Estudiantes, en cuyos jardines leyeron diez poetas: Enrique García-Máiquez, Javer Vela, Sofía Castañón, Juan Marqués, Raquel Lanseros, José Daniel García... Caras amigas entre los lectores y también entre el público. Saludos a Luis Muñoz, Antonio Lucas, José Cereijo, José Martínez Ros, Javier Lostalé... 
Todo esto ha catalizado un alto voltaje poético que esta mañana me ha llevado, deseoso de más, a recalar en la Central del Reina Sofía, apenas sin tiempo para coger el tren de vuelta pero con ganas de comprar un libro del poesía que no encontré el viernes en Sevilla, quizá porque aún no se haya distribuido aquí. Pero esto lo contaré mañana. 

jueves, 17 de septiembre de 2009

Antologías



"...esas antologías exquisitas, editadas más que para poner a los amigos, para excluir a los adversarios."


Agustín de Foxá en "Olor a cera", una de las narraciones recogidas en Misión en Bucarest y otros relatos.



miércoles, 16 de septiembre de 2009

Recital de poesía irlandesa



En el encuentro hispanoirlandés de este sábado en Madrid, leeré traducciones de diferentes poetas que escribieron en gaélico irlandés o en inglés: el legendario Amergin, Michael Hartnett, Patrick Kavanagh, Yeats, Nuala Ní Dhomhnaill... Como botón de muestra, este poema circular y de versos encadenados atribuido a Amergin, primer poeta de la isla en tiempos de los hijos del mitológico Míl de España:


INVOCACIÓN A IRLANDA

 

Invoco a la tierra de Irlanda,

a su muy surcado mar fértil,

fértiles montañas feraces,

feraces bosques húmedos,

húmedas cascadas,

cascadas que caen a lagos profundos,

profundos en las colinas manantiales,

manantiales donde las tribus se reúnen,

se reúnen los reyes en Tara,

Tara, colina de las tribus,

la tribu de las hijas de Míl,

Míl de los barcos y galeras,

una galera magnífica Irlanda,

Irlanda magnífica y nebulosa

cantada con un encantamiento,

el encantamiento de las mujeres de Bres,

de Bres y de las mujeres de Buaigne

y la mayor de ellas, Ériu,

por Éremon dominada,

invocada por Ír y por Éber.

Invoco a la tierra de Irlanda.


(El poema, junto con muchos otros, se puede leer en Antiguos poemas irlandeses, Gredos, 2001)



martes, 15 de septiembre de 2009

The Wearing of the Green



Este sábado y domingo, algunas zonas de Madrid serán durante algunas pintas el trigésimo tercer condado de Irlanda. Habrá un Encuentro de Irlandeses en España, y me dicen que la Garda Síochána destacará a algunos detectives  y bicicletas salidos de The Third Policeman con la misión de meter a los más locos de entre los locos por Irlanda en un avión de Aer Arann fletado para la ocasión, cuyo destino serán las cárceles de Kilmainham y Mountjoy, reabiertas décadas después para albergarnos -me incluyo ya, descaradamente- con nuestras camisas de fuerza de color verde. Erin go bragh! 

lunes, 14 de septiembre de 2009

Poemas de regalo




Será este sábado a las nueve y media de la noche, en los jardines de la Residencia de Estudiantes, en Madrid. Cuando el verano acaba, diez poetas jóvenes y bien distintos leerán sus versos. Estos son (si pincháis, hallaréis enlaces):


Habrá que pasarse por allí, ¿no?


domingo, 13 de septiembre de 2009

Cernuda en Glasgow






Mientras yo estaba en Cambridge este verano, dejé el encargo a mi amigo Brian Crews, natural de Glasgow, de que explorara los pasos del poeta sevillano en la ciudad caledonia que tanto lo mortificara en los primeros años de su exilio, de cara al segundo tomo de su biografía, que preparo ahora y aparecerá en Tusquets el año que viene. Yo ya tenía casi toda la -escasa- bibliografía sobre el tema, y libros sobre el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial en un Glasgow asolado por los bombardeos. Pero aún confiaba en arañar algún dato, rescatar una imagen.

Entre cerveza y cerveza en un pub irlandés de Sevilla (donde él tiene la mala costumbre de beber botellines, y no pintas), Brian accedió desde el primer momento a rastrear a Cernuda. Y lo ha cumplido con celo, visitando incluso el Departamento de Español, donde fue amablemente recibido y asesorado por Paul Donnelly, y tomando estas fotografías de la Universidad, el parque de Kelvingrove y el hall de piedra granítica en que residió Luis Cernuda, para su desesperación, más de cuatro años oscuros. 

Brian fue profesor mío en la Facultad de Filología de Sevilla, y uno de los miembros del Departamento de Literatura Inglesa y Norteamericana que me entrevistaron para la concesión de una de las becas que la Universidad de Edimburgo ofrecía anualmente para su programa Scottish Universities International Summer School. Era 1986, y aún no existía el programa Erasmus. Me dieron la beca y aquel año me quedé sin vacaciones, pues el curso abarcó los meses de julio y agosto. Naturalmente, visité Glasgow, pero yo aún no era el sabueso de Cernuda. Dediqué aquellas semanas a leer a autores escoceses y a coquetear por mi cuenta y riesgo con el gaélico. Vislumbré también el tema de una tesina, que nunca llegué a escribir, basada en Dante Gabriel Rossetti.

Uno de mis intereses en aquella época era el simbolismo. Y William Butler Yeats. No es casualidad, sino estupefaciente perseverancia, que dentro de unos meses se publique mi traducción de la Poesía Completa de Yeats. Y un placer que a quien fuera profesor mío le pueda invitar hoy a unas cervezas (aunque no sean pintas), charlando del poeta y de Glasgow. Más aún cuando yo no terminé la carrera. O quizá por eso, porque mi vida es la literatura.

sábado, 12 de septiembre de 2009

El centro de la Tierra, entre los finalistas del Premio Setenil



Le gusta a uno distinguir entre su faceta de editor y de autor, para que el blog no se convierta en el boletín de novedades de Paréntesis, que ya tiene su muy completa página web. Por ello, los libros que uno edita comparecen siempre aquí por méritos propios, porque creo que es bueno compartir los títulos que nos gustan. Hoy quiero hablar de El centro de la Tierra, el estupendo conjunto de relatos de Andrés Pérez Domínguez, que acaba de ser seleccionado finalista para el Premio Setenil, según nos cuenta Fernando Valls en su blog La nave de los locos.
Enhorabuena a Andrés, que desde que publicó con paréntesis la pasada primavera ya nos ha dado la satisfacción de alzarse con el Premio Ateneo de Novela con una novela que publicará próximamente Algaida. No sé si ganará Andrés el Setenil. Pero la admiración de sus lectores ya la tiene.  

jueves, 10 de septiembre de 2009

Poemas en la revista Fábula



La revista Fábula, que se publica en La Rioja, dio hace unos años varios poemas míos, a modo de brevísima antología. Se pueden leer aquí.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

De la mano de Gulliver




Alejandro Luque me entrevistaba ayer en El Correo de Andalucía a cuenta de mi traducción de Los viajes de Gulliver, que acaba de ver la luz en la editorial Pre-Textos. 

Arriba, la portada de la primera edición, con la efigie del apócrifo Gulliver.




Un trozo de suelo inglés



Lo primero es lo primero: cumplir con lo prometido. Aquí, la traducción del poema "The Soldier", de Rupert Brooke, debida a Carlos Clementson y tal como se recoge en Poesía inglesa del siglo veinte, antología que editó José Luis García Martín para la colección Universos de Llibros del Pexe.

EL SOLDADO

Si acaso yo muriera pensad de mí tan sólo
que cualquier campo extraño en que me enterrasen
será siempre Inglaterra. Y bajo de aquel suelo
habrá un polvo aún más rico; un polvo al que Inglaterra
dio el ser, forma y conciencia; dio flores a sus ojos
y sendas a sus pasos;
un cuerpo de Inglaterra que aire inglés respirara,
bañado por sus ríos, bendito por sus soles.

Pensad que, libre ya mi corazón de afanes,
pulso en la mente eterna, devuelve en algún sitio
aquellos pensamientos que Inglaterra les diera,
sus vistas y sonidos, sueños felices como
sus días más dichosos,
y risas aprendidas de los amigos, paz
de nobles corazones bajo cielos ingleses.

Clementson dedica la versión española de este poema "a la memoria de Carew Martin Ashley Cooper, voluntario en las dos Guerras Mundiales, enterrado en el cementerio de Villa del Río (Córdoba)." Y aquí lo copio, para que conste.

Brooke se alojó en Grantchester a partir de 1909, cuando era un joven graduado de King's College. Luego vino la Gran Guerra, y el poeta entró en el ejército de su patria, y luchó en el continente. El final anticipado en su poema "El soldado" se hizo y no se hizo realidad: sometido a intensos bombardeos en la retirada de Amberes, Brooke no murió en las trincheras, sino de una enfermedad de la sangre que se manifestó en la travesía a Gallipoli, de infausto nombre. Murió, también él, digno soldado raso junto a los capitanes Shakespeare y Cervantes, el 23 de abril. Era 1915. Fue enterrado en un olivar de una isla griega. 

lunes, 7 de septiembre de 2009

Con Rupert Brooke





Hace un par de semanas, cuando retozábamos a nuestras anchas por entre las apretadas estanterías de la Biblioteca de la Universidad de Cambridge (esto suena a oxímoron, pero es cierto), nos acercamos una tarde a la bucólica Grantchester, pequeña localidad al pie del río cuyos prados inspiraron a Pink Floyd ("Grantchester Meadow"). A lomos del autobús 18 recalamos en el pueblecito cuya paz cobra carta de naturaleza en la fotografía que encabeza desde hace poco este cuaderno de bitácora.
Dejo aquí algunas fotografías del lugar, más encantador aún cuando se toma una taza de té en alguna de las mesas dispuestas en su célebre huerto, tras cursar breve visita al sucinto museo dedicado a Rupert Brooke, poeta que vivió en las inmediaciones y que dedicó varios poemas al lugar.

Rupert Brooke, que murió en la Primera Guerra Mundial, dejó escrito un hermoso y profético poema al que se asoman, aun sin ser nombrados, estos prados:

THE SOLDIER

If I should die, think only this of me:
That there's some corner of a foreign field
That is for ever England. There shall be 
In that rich earth a richer dust concealed; 
A dust whom England bore, shaped, made aware,
Gave, once, her flowers to love, her ways to roam,
A body of England's, breathing English air,
Washed by the rivers, blest by suns of home.

And think, this heart, all evil shed away,
A pulse in the eternal mind, no less
Gives somewhere back the thoughts of England given,
Her sights and sounds; dreams happy as her day;
And laughter, learnt of friends; and gentleness,
In hearts at peace, under an English heaven.

Mañana dejaré aquí la traducción, que en este caso no será mía, más algunas notas sobre la deliciosa Grantchester.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Máster en Creación Literaria




La Universidad de Sevilla pone en marcha, por vez primera en su historia, un Máster de Creación Literaria. El Máster abarca los diferentes géneros, y sus organizadores han contado conmigo para impartir el módulo de Poesía. Encantado, como un niño con zapatos nuevos, me he metido -también- en ese charco.

Durante este mes de septiembre está abierta la inscripción. Por la parte que me toca puedo asegurar que el enfoque será eminentemente práctico. No se trata de hacer poetas donde no los hay; sí, de mejor apreciar la poesía que leamos y abrir las puertas y ventanas a salas nuestras que ni siquiera sospechábamos que existían. Para quienes ya escriben poesía, en el Máster podremos desarrollar su técnica. Existen las Musas. Y éstas prestan la inspiración. A los humanos nos queda transmitirnos los trucos del oficio. 




jueves, 3 de septiembre de 2009

Lugones recuperado


Realmente, no es en puridad recuperación el reeditar a quien no estaba perdido, pero algo de eso hay cuando se publica una colección de cuentos de quien ha pasado a las historias de la literatura sobre todo como poeta, sobre el que gravita, además, la sombra de un discípulo tan díscolo como aventajado que lleva el nombre de Jorge Luis Borges.

Contradictorio, proteico, atormentado, Lugones vale la pena.

En Paréntesis hemos sacado recientemente, con selección y prólogo de Elena Almeda, Cuentos de Leopoldo Lugones. Quien quiera leer una invitación al libro puede hacerlo aquí.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Cuentos chinos





Si siempre hay que felicitarse de que Fernando Iwasaki saque nuevo libro (la presentación del último de ellos en Sevilla en la Fundación Cruzcampo fue memorable por la cerveza que corrió, no Kirin ni de otras marcas niponas, y por la superpoblación de jamón circulante en bandejas, como concurrencia de usuarios del metro de Tokio en hora punta, y por la belleza de las camareras del cátering, que con la katana de sus ojos atravesaron el corazón de alguno); si siempre un libro de Fernando es motivo de satisfacción, decía, cuando el humor impera, como el sol naciente de la cubierta de éste, la satisfacción es doble, o triple, o multiplicada, como los ninjas que la adornan con sus mañas.

Con el hilo conductor de unos certámenes de cuentos de disparatadas bases, con más base real de lo que podría pensarse, y con los supuestos relatos ganadores, y las actas de los jurados (ojo a ese tío con barba que falla en todos), Fernando Iwasaki vierte su gracia en siete joyas todas con el denominador común de lo chino, quiero decir de lo japonés.

Pero a la postre, Fernando no es de los japoneses de quien se ríe, sino de nosotros, de la tantas veces ridícula vida española. Como dice el autor, "hay dos Españas y sólo es posible escribir para una de las dos. Mi elección es clara y rotunda: siempre escribo para la España que sabe reírse de sí misma."

El libro ha sido publicado por esa editorial, Páginas de Espuma, que en los últimos años no cesa en tu tsnunami de títulos de cuentos, y Fernando lo presentará durante los próximos días en tres plazas importantes:

09.09.09, Barcelona
Mercedes Abad presentará España, aparta de mí estos premios en la librería Laie
 
08.09.09, Madrid
Fernando Royuela y Juan Carlos Méndez Guédez presentarán España, aparta de mí estos premios en Casa de América.
 
07.09.09, Sevilla
Hipólito G. Navarro presentará España, aparta de mí estos premios en Casa del Libro


martes, 1 de septiembre de 2009

En Middlebury




Desde que cambié la foto de la cabecera del blog, son varias las personas que me han expresado su gusto por la nueva, entiendo que por el paisaje que recoge, no por el tipo que se aleja con una coronilla cada vez más rala, tratando de huir de la cámara o del tiempo que quiere aprisionarlo.

También otro lector (o lectora, que no sé) ha manifestado su preferencia por la anterior. Aquella foto (que aquí comparece para despedirse) tiene su pequeña historia, y en homenaje al más reciente comentarista la consigno aquí brevemente.

No se trata de mi estudio, como pudiera pensarse (ya me gustaría a mí tener casa tan hermosa), ni de un bed and breakfast de Inglaterra, como alguien supuso alguna vez, que es de una vieja inn o posada de la nueva. De la Nueva Inglaterra, quiero decir.

La foto fue tomada en Middlebury, en el estado de Vermont, cuando recalamos por allí justo ahora hace un año, en el curso de nuestro viaje por los lugares de Estados Unidos en los que vivió Luis Cernuda. Que es una foto tomada en Norteamérica se aprecia en el detalle del periódico, cuya noticia de portada recoge la fotografía de un jugador de fútbol norteamericano con casco y todo.

De los años de Cernuda en Norteamérica hablaré en el segundo tomo de su biografía, que publicará Tusquets el año que viene. Algo se cuenta de Middlebury en estas líneas que verán entonces segunda luz, tras esta primera compartida aquí con habituales y visitantes:


Esta estancia en Middlebury College fue muy importante para Cernuda, pues aunque ya llevaba un curso completo en los Estados Unidos no había tenido hasta la fecha mucho contacto, más allá del epistolar, con otros exiliados españoles. Esto cambió radicalmente el verano de 1948, cundo el poeta acudió a la Spanish Language School de Middlebury College, en la localidad homónima del estado de Vermont. Era ésta, la española, una prestigiosa escuela de inmersión lingüística fundada en 1917, que convivía con otras cuatro, dedicadas al aprendizaje y perfeccionamiento de ruso, alemán, francés e italiano. A ella acudían alumnos de numerosas partes de los Estados Unidos y también de diferente procedencia social, que durante las seis semanas que duraba el curso, de principios de julio a mediados de agosto, tenían prohibido expresarse en otra lengua que no fuera el español.
            Por Middlebury y la Spanish Language School pasaron numerosos exiliados españoles, poetas doblados de catedráticos, como Salinas o Guillén, que lo hicieron numerosas veces a partir de 1937 y 1938, respectivamente, y destacados filólogos y estudiosos, como Américo Castro, Joaquín Casalduero, José Fernández Montesinos o Tomás Navarro Tomás. También estuvo allí, como veremos, Isabel García Lorca, la hermana del poeta de Fuentevaqueros amigo íntimo de Cernuda durante los años de la República. Y allí contrajeron matrimonio Francisco García Lorca y Laura de los Ríos en 1942 (el primero llegaría a ser director de la Spanish School en 1955). Igualmente enseñaron en Middlebury Fernando de los Ríos, Gabriela Mistral (1930), Enrique Díez-Canedo (1942) y Octavio Paz en 1945, antes de entrar en el servicio diplomático mexicano. Tanto docto español o hispanoamericano reunieron los cursos de verano en este colegio universitario de Nueva Inglaterra que Salinas, asiduo participante en la Spanish School, calificó a Middlebury como “La Segunda Magdalena”, refiriéndose a la célebre sede de los cursos estivales de la Universidad Internacional de Santander.
            Plato de segunda mesa, Cernuda fue invitado a Middlebury por Juan Centeno, director de la Spanish School, ante la imposibilidad de que Jorge Guillén participara aquel año, pues éste había sido operado de la vista (desprendimiento de retina del ojo derecho) y permanecía en Nueva York. En Middlebury, de principios de julio a mediados de agosto, Cernuda coincidirá con Joaquín Casalduero, Vicente Lloréns, Isabel García Lorca, Pilar de Madariaga, Juan A. Marichal, Sofía Novoa, Joaquina Navarro, Emilio González López, Jorge Mañach, María Díez de Oñate, Juan de la Cabada, Ermilo Abreu Gómez y Eugenio Florit. Con Pedro Salinas (que venía de dar un curso en Duke University, donde había estado hasta el 24 de julio) sólo compartirá las dos semanas que éste pasó en Middlebury, en la primera quincena de agosto. También lo acompañará Concha de Albornoz, su amiga y por entonces compañera en el Departamento de Español de Mount Holyoke, que es casi seguro que haría el viaje con él desde South Hadley. 

CANCIÓN BOBA



                                     

 

                                    Cuando escribo tu nombre

                                    mi mano late

                                    con un aire que nunca

                                    bailó ella antes.

                                    Cómo desliza,

                                    con gracia que le prestas,

                                    sobre el papel la tinta.


(Estos versos pueden tener veinticinco años)