lunes, 29 de junio de 2009

Páginas de mi biblioteca



Decía aquí hace unas semanas que la revista El ciervo me pidió una colaboración en la que hablara de alguna colección o aspecto de mi biblioteca, y cómo decidí ceñirme a los muy queridos para mí temas célticos. Ahora que el mes de junio expira y se retirará de los quioscos el número en que aparece este texto, lo comparto aquí con el hipotético lector interesado:

Mi biblioteca de celtista

 

 La literatura y las lenguas célticas se me entraron primero por los oídos bajo la advocación de la bellísima música irlandesa. Luego, el torrente bajó crecido, y en él desembocaron afluentes de los diferentes países célticos. Fui aprendiendo sus lenguas (y, ya que soy biógrafo de Cernuda, también “aprendiendo olvido”, como se titula un poema suyo, pues son idiomas que de no practicarlos se evaporan); fui recorriendo, decía, el camino que lleva al disfrute de sus tesoros literarios. Michael Hartnett, poeta irlandés, escribió un libro en que se despedía del inglés antes de ceñir su obra a la lengua gaélica irlandesa. De alguna forma veo que lo plagié al cambiar mis sistemáticos estudios de la carrera de Filología Inglesa por el asilvestrado aprendizaje del gaélico: de Irlanda y Escocia. Providencial fue en ello una beca de la Universidad de Edimburgo: argumenté a los que me la concedieron un interés por Yeats; pronto me dediqué, más que al Nobel, a la tradición autóctona que tanto influyó en su obra. A mi regreso fui tejiendo durante años, y en colaboración con Catriona Zoltowska, hablante nativa de las Hébridas trasplantada en Sevilla, la muestra de poemas escoceses Canciones gaélicas.

            Para mí, traducir ha sido una forma de leer lo que no estaba a mi alcance en mi propia lengua. Así vertí la desternillante La boca pobre de Flann O’Brien, o la antología de poesía altomedieval Antiguos poemas irlandeses (la más amplia traducida a cualquier lengua). Mal asunto ha sido para mi bolsillo, no nutrido por tesoros legendarios, la coincidencia durante muchos años de mi pasión céltica con mi profesión de librero. Beneficiándome de descuentos, el raudal de libros se ha ido incrementando de manera notable, como una aguerrida hueste, hasta el punto de que a veces llegué a pedirme catálogos casi completos: así, la colección de la revista Celtica del Dublin Institute of Advanced Studies, con su cartulina naranja, no muy dispareja de algún título de la editorial Akal, que publicaba a Ramón Sainero.

            Hay gigantes en mi biblioteca. El más grueso de todos los volúmenes es el primero (A- Ff) del Geiriadur Prifysgol Cymru (Diccionario de la Universidad de Gales), que a imagen del Oxford English Dictionary es un completo diccionario histórico y de autoridades de la lengua galesa. Sus cuatro robustos volúmenes (del segundo al cuarto ya no tanto) tienen su correlato en la edición compacta del Dictionary of the Irish Language de la Royal Irish Academy, que reproduce, reducidas y en homenaje a Lilliput, las hojas del diccionario reuniendo cuatro páginas en una. Hay que abrirse paso en él con una lupa.

            Cómo no recordar también aquí el Dwelly, el magno diccionario de gaélico escocés que su autor recopiló durante décadas en las Tierras Altas de Escocia y en las Hébridas, en el que incluyó numeroso grabados, no tanto por ornato como para ilustrar plantas, aperos, vestidos, y una realidad que hoy no sólo resulta extraña al extranjero. Siempre al abrirlo me ronda el oído un aire de gaita.

            Volúmenes hermosos son los de la Early Irish Texts Society, verdes con letras y entrelazados en oro, icono del libro céltico por antonomasia. En su tropa militan títulos de toda laya, y no faltan los librotes fenianos. En este género y, a imagen de las últimas películas del irlandés John Ford, hay a las veces un tono crepuscular como en el Diálogo de los ancianos, con Finn y Ossián, Cailte y Oscar (de aquí le viene el nombre al incomparable Wilde). Pero he de poner freno, o no acabaré nunca. En la breve lista de libros que sigue me he limitado a títulos en español. Son muchos los que se han quedado en el estante.

 

Cuchulain de Muirthemne

Lady Gregory

 

Este libro, que estuvo hace años publicado en Siruela, acaba de ser reeditado en la recién nacida Paréntesis Editorial. Narra, reuniendo diferentes relatos, las hazañas del héroe más señalado del Ulster, en acontecimientos legendarios y mágicos que se desarrollan antes de la llegada del cristianismo. Destacaría la excelente traducción de María Luisa Balseiro. Para Yeats era el libro más importante surgido en la Irlanda de su tiempo.

 

La poesía irlandesa

Marià Manent

 

Conozco, y tengo, dos ediciones de esta antología en la que el gran traductor catalán vertía una selección de la poesía vernácula hibérnica hecha a partir de las más solventes traducciones al inglés. Poeta él mismo, Manent muestra una gran sensibilidad rítmica en esta apretada gavilla mayoritariamente anónima y de los siglos VII al XIII.

 

El libro de las invasiones

Anónimo

 

El Leabhar Ghabhala narra, en prosa y verso, las sucesivas oleadas de pueblos míticos que arribaron a Irlanda, el último de los cuales procedía de Breogán, en Galicia. Cesair, Partholon, los Fir Bolg, los Tuatha De Danann, son nombres que se entretejen en lo legendario. Todo el mundo céltico se ha mirado siempre en Irlanda: el bretón Alan Stivell cantó de estos mitos, al tiempo que tañía su arpa, en su disco Legend.


Las islas Aran

John M. Synge

 

Son tres estas islas que alguno ha confundido con la escocesa de Arran, y se tienden bajo el viento atlántico y frente al litoral de Galway, en el oeste irlandés. Synge las visitó en varias ocasiones entre 1898 y 1902 y fue testigo de tradiciones y costumbres atávicas. Contagiado del gusto por contar de los nativos, dejó un gran reportaje literario que se enriquece con los grabados de Jack B. Yeats, hermano del Nobel.

 

El misterio celta (Barzaz Breiz)

Hersart de la Villemarqué

 

“Bretaña es poesía”, reza la cita de María de Francia que sirve de pórtico a este libro que no ha de desmentirla. Propio del celtismo del XIX, con sus dosis de mixtificación nacionalista heredera de Macpherson, el Barzaz Breiz (literalmente, la poesía de Bretaña) aporta tras un extenso estudio preliminar cánticos y relatos sobre hadas, enanos, la ciudad sumergida de Is o el mismísimo rey Arturo.

 

 

Bronwyn

Juan Eduardo Cirlot

 

Pariente remoto de Yeats, el poeta barcelonés dio en escribir todo un ciclo poético, apoyado en la hermenéutica tradicional, sobre una doncella céltica del siglo IX que comparte nombre, bajo otro vestido, con la doncella de Isolda. No hay igual en la literatura española: cientos de páginas son el largo baladro de quien llega a aliterar, como sus colegas medievales celtas o germánicos, y compone nada menos que “La Quête de Bronwyn”. Espadas, lanzas y espirales en un libro cuya importancia np hace sino crecer cada día.

 

Mabinogion

Anónimo

 

Victoria Cirlot, hija del autor de Bronwyn, de quien heredó la pasión por lo medieval y el numen céltico y artúrico, puso en español estos relatos galeses del siglo XII llenos de fantasía. Una de las narraciones trata de Branwen hija de Llyr (sí, de nuevo una variante del nombre de la musa de Cirlot), y junto a otras compone las llamadas Cuatro Ramas, a las que se han adherido otras historias tan hermosas y oníricas como “El sueño de Maxen” y versiones que colindan con el mundo que destapa Chrétien de Troyes.

 

Viaje a las islas occidentales de Escocia

Samuel Johnson

 

El autor del primer diccionario de la lengua inglesa y de Vidas de los poetas ingleses nos legó en 1775 este recorrido por un país en transformación, en muchos puntos exótico incluso a ojos de un británico. En compañía de su fiel biógrafo escocés James Boswell, Johnson partió de Edimburgo y con paradas en Montrose o el Lago Ness y atravesando las Tierras Altas pasó a Skye (más de dos siglos después, yo mismo pude dar fe de su belleza), Mull, Iona... “Todo tiene su historia por estos pagos”, cuenta Johnson, y se hace eco de relatos y sucedidos.

 

 

Merlín y familia

Álvaro Cunqueiro

 

Sólo la cicatería y la mezquindad pueden arrebatarle a Don Álvaro el lugar que ocupa en nuestras letras. No menos erudito que Johnson, y mucho más placentero, sabe pintar una sonrisa sobre la melancolía y llevar al viejo mago, y a Ginebra y a quien quiera que se tercie, a bosques de Galicia. La joya se completa con uno de esos índices onomásticos que son marca de la casa y rúbrica y bis de una actuación inolvidable. De Merlín escribe: “Mi señor amo y maestro, del que no digo que santa gloria haya, porque no llegó noticia de que muriese.”

 

En Nadar-Dos-Pájaros

Flann O’Brien

 

Este libro que surgió como una gamberrada de estudiante cuando a su autor se le quedaba pequeña la universidad de Dublín goza hoy del privilegio de ser considerado una obra maestra del posmodernismo. Es eso y más. En la trama principal se cuelan decenas de estrofas del texto irlandés medieval La locura de Suibhne, que más adelante Seamus Heaney vertería como Sweeney Astray. En su título, y en buena parte de su estilo, se basa la magnífica novela de Jamie O’Neill Nadan dos chicos.

sábado, 27 de junio de 2009

Aburrimientos



En Málaga, gracias al Centro Cultural de la Generación del 27, hace tiempo que se vienen imprimiendo hermosos libros y plaquettes compuestos a mano -y en qué papel- en lo que fue la Imprenta Sur, inseparable de la historia de la tipografía y la literatura españolas. Ahora me llega Aburrimientos, una colección de haikus de José Antonio Mesa Toré. Reproduzco aquí una hermosa muestra de estupor del poeta, que es el de todos:

Cuarenta velas,
¿cómo en tan poco tiempo
las has juntado?



jueves, 25 de junio de 2009

Brujas y Gante


El número 81 de Clarín es una coctelera en la que se mezclan diferentes alcoholes que me conciernen. En primer lugar (no lo digo por egotismo, sino porque así aparece en el sumario), la revista da uno de esos artículos míos peregrinos sobre viajes más o menos literarios, en este caso sobre Brujas y Gante. Luego, Toni Monesinos, un escritor que admiro, se digna reseñar mi traducción con epílogo de Bartleby el escribiente en Metropolisiana, y a continuación, last but not least, se incluyen dos excelentes reseñas de libros que uno ha editado en Paréntesis: Vacaciones de invierno, de José Manuel Benítez Ariza, y Cuchulain de Muirthemne, de Lady Gregory.

Y no acaba ahí la cosa, pues también comparecen páginas del propio Benítez Ariza o de mi amigo John Donne, traducidas éstas por Christian Law Palacín. Pero como no es cuestión de copiar aquí el número entero, cierro la entrada y -si algún crédito tengo- me limito a recomendar, una vez más y sin falsa modestia, esta estupenda revista en la que suelo colaborar.


Viajes de Gulliver



Ya está en imprenta la traducción que Pre-Textos, con traducción mía, publica del delicioso libro de Jonatahan Swift. Para ir abriendo boca, dejo aquí la nota de contracubierta:

Deán de Pan Patricio, en Dublín, Jonathan Swift (1667-1745) publicó esta cuádruple fábula en 1726. Desde entonces, sobre todo merced al universal éxito en el ámbito de la literatura infantil de su primera parte, y más concretamente del viaje a Liliput (sólo una fracción de las aventuras y países que inventara este libro), se ha convertido en un clásico de amplísima circulación, y título imprescindible de la sátira social y política, género que también Swift puso en práctica, magistralmente, en obras como Historia de una bañera (1704) o Modesta propuesta para impedir que los hijos de los pobres sean una carga para sus padres (1729). Típico en él, el autor pone aquí en boca de otros (el libro se publicó anónimamente) opiniones propias y ajenas (los desvaríos y actitudes que tan aceradamente ridiculiza: intrigas palaciegas, degeneración de las costumbres, la hipocresía…). Pronto vemos que bajo la capa de lo divertido laten más graves acentos, tanto más sombríos conforme avanza la acción.

No se puede entender esta obra sin el precedente de crónicas de viajeros y descubridores, en época en que Inglaterra era dueña de los mares. Pero como ha señalado Paul Muldoon, Viajes de Gulliver ha de ser leído, también, a la luz de las antiguas narraciones irlandeses conocidas como immrama, esos relatos de navegaciones extraordinarias de los que El viaje de Bran (Brendan o nuestro San Barandán) o La travesía de Máel Dúin (que adaptara Tennyson) son exponentes.

En otras ediciones, la censura o una pudorosa mano eliminaron los episodios más escatológicos de la trama. Esta nueva traducción de Antonio Rivero Taravillo mantiene, en estilo y espíritu, la gracia, el candor y la picardía del original.

miércoles, 24 de junio de 2009

Una nueva colección de poesía


Cuando una colección de libros de poesía nace con tan hermoso traje, ya lleva mucho ganado: nos inclinamos a abrir sus volúmenes, a lanzarnos a ella con interés. Así sucede con "Siltolá Poesía", que acaba de llegar de la mano de la Fundación ECOEM. El cuidado de la edición está a cargo del poeta Abel Feu y, ya desde el ajedrezado que homenajea a la primera edición de las Greguerías de Gómez de la Serna y la tipografía Ibarra que se asoma a la cubierta, es un rotundo acierto. ¡Ah, y la segunda tinta en la página 5, como está mandado en los libros hermosos!
Los dos primeros títulos son Tiempo muerto, de Elías Marchite (ganador del Primer Premio de la Fundación), y Cuando Herodes la Tierra (no es errata), de Miguel Agudo, más clásico el primero, más juguetón el segundo. A principios del otoño saldrán dos más, firmados por sendos blogueros que no son extraños aquí en "Fuego con nieve". Estamos de enhorabuena.

martes, 23 de junio de 2009

Un poema de María Girón


Es María Girón otra de mis alumnas del Taller de Poesía, cuya segunda edición clausuraremos mañana. Este poema obedece a un ejercicio que puse algún tiempo, consistente en la creación de una estrofa, repetida tres o más veces hasta componer un poema. Pero aunque surgiera como "tarea", su texto se sostiene por sí solo, y confirma su buen oído:

MIRADA

Caminar, y los ojos 
sin ver
lo que ofrece la vida.
Sencillo goce
que la costumbre hurta a la mirada.

Descifrar en tu rostro,
sentir
cómo el fuego crepita.
Inadvertida,
deletreo tu nombre entre mis labios.

A los ojos se asoma,
amor,
la persona que somos.
Permite ver
desde el fondo la sombra más oculta.


lunes, 22 de junio de 2009

Tocomocho tailandés

¡Qué melancolía ver volar siete millones y medio de dólares! Pero hoy tengo que traducir unos versos de Shakespeare y no voy a tener tiempo de reclamar esa fortuna, ay. Y mañana tampoco.

Pero por favor, que nadie intente usurparme. El dinero es MÍO.

Corto y pego el entrañable correo que esta mañana he recibido:

From:Mr.Steve Ikpem
TELEPHONE:+668-2707-6951
FAX NUMBER:+668-2707-6951


This is an official notification for your immediate compliance once again.The content of this message may come to you as a surprise which may lead to doubt and scepticism but I want to use this medium to assure you that it is completely legal and has absolutely nothing to
do with solicitation. 



I am Mr.Steve Ikpem, a Diplomatic Envoy from the Carribean Islands presently resident in Bangkok-Thailand. We use our privileges granted to us as Diplomatic Envoys to keep important packages and documentations for clients that are reliable and trustworthy.



This is to officially inform you that a benefactor whose identity can not be disclosed because of the Non Circumvention and Non Disclosure Agreement that was signed with the said benefactor when the funds were being deposited, made you the beneficiary
of a package containing some amount of money.The Non Circumvention and Non Disclosure Agreement signed with the benefactor mandates us to fully divulge and disclose the benefactor's identity 18 months after you, the beneficiary, has received the funds.



The funds totals US$7.5M (Seven Million,Five Hundred Thousand United States Dollars) and we confirm that these funds are fully free of any liens, or encumbrances and are 
clean, clear and non-criminal origin and are available in the form of CASH.



You are hereby advised to reconfirm your Full Contact Information for confirmation and verification with information contained in our database.After verifying the details with the information we have in our database,you will be contacted to personally claim the funds in 
the Finance and Security Firm in Bangkok-Thailand where its being kept with the 
Consignment Deposit Information (C.D.I) that will empower you to do so.This Consignment Deposit Information (C.D.I) is what is needed to claim the funds and will only be sent to you after all your information has been verified and confirmed to be true.



The information should therefore be sent in the manner stated below so as to ensure that no mistake is made.



Your Full Name: 

Your Complete Address : 

Occupation:

Date of Birth (Day/Month/Year):

Direct Telephone/Mobile Number: 


Complete the above and send back to me as soon as possible and ensure you call me to acknowledge the receipt of the mail

.

Yours Sincerely

Mr.Steve Ikpem.

sábado, 20 de junio de 2009

Palimpsesto, 24


La revista que dirige Francisco José Cruz, Palimpsesto, dedica su número 24 al gran poeta venezolano Eugenio Montejo,  fallecido recientemente.
Abre la publicación un texto del propio Montejo sobre los talleres de poesía, y se continúa con artículos sobre el poeta desaparecido a cargo de Cruz, Antonio Deltoro, Óscar Hahn, Pedro Lastra, Carlos Germán Belli, Óscar Marcano, Piedad Bonnett y Adolfo Castañón. Se incluyen además sendas entrevistas con Montejo que firman Miguel Szinetar y, de nuevo, el director de esta estupenda revista que se edita en Carmona, que en este número cuenta, asimismo, con un puñado de fotografías a modo de álbum disperso del autor de Fábula del escriba y una nutrida representación de la obra de sus heterónimos. Curiosamente, Montejo, el llorado Montejo, tampoco era su nombre real, sino -según él afirma- un seudónimo.

Pero su poesía sí es verdadera.

El resplandor de la lágrima

Hace ya un par de semanas que leí la más reciente entrega de la poeta Belén Núñez, y diversas ocupaciones y viajes me habían ido impidiendo dejar aquí constancia de su lectura y de la alegría de ver que Belén, ya en perfecta forma, ha dejado atrás, ojalá que definitivamente, ese túnel del que se sale a este resplandor, aunque sea con lágrima.
El breve libro, publicado en Renacimiento, tiene las imperfecciones de la fruta ecológica frente al brillo y la cera impoluta de la de hipermercado, e incluso lo que podría parecer algún descuido se lee como riqueza y rebeldía a la horma y el límite. Así un breve poema cuya única frase se abre con un signo de exclamación y se cierra con otro de interrogación, que podría entenderse como errata pero que adivino deliberado, porque eso es, en definitiva, la vida: el paso de la afirmación a la duda. No me resisto a copiar aquí, entero, el último poema de la colección:

Como un himno
se llega a la mocedad en hora vista.
Se atiende, ordena, actúa.
Cuanto nos exigimos
sólo depende de nosotros mismos,
el resonar de nuestras banderas
y a cada lucha
la fiel servidumbre de estar vivo.

viernes, 19 de junio de 2009

El último de la fiesta



Utilizando el título de un poemario de Carlos Marzal, anoche, entre los cientos de personas que asistieron a la celebración del 40 Aniversario de Tusquets, me sentí eso, el último de la fiesta, el último mono, rodeado de poetas como Eloy Sánchez Rosillo, Vicente Gallego, Antonio Colinas, Luis García Montero, Chantal Maillard o el propio Carlos; de editores como Jaume Vallcorba o Jorge Herralde; de novelistas como Almudena Grandes, Semprún, Marsé... No intentaré ni siquiera una nómina de asistentes porque ésta sería, fue, es, abrumadora. 
Memorable noche en la que conocí en persona al amabilísimo Fernando Valls, con quien estuve charlando un buen rato, o al encantador Francisco Brines, con quien nunca había hablado hasta la fecha (si es que no es diálogo la lectura sostenida de un gran poeta). Esta mañana estoy ronco, precisamente de hablar con él un largo rato, mientras se licuaba el hielo de los gin-tonics y capeábamos los decibelios del fin de fiesta en la discoteca Luz de Gas.
Enhorabuena a Tusquets, a las personas que están detrás de esa aventura editorial: Beatriz y Toni, Juan, Josep Maria, Ana, Natalia, Delia... Y qué alegría compartir velada con mis niñas de Edere, Lucía y Nuria, las responsables de la promoción de autores de la editorial en estas tierras del sur a cuyo calor, ay, ya he regresado como un Ceniciento al que la carroza, bajo este sol abrasador y vuelto a la rutina, se le ha convertido en calabaza. 

 

lunes, 15 de junio de 2009

Curioso apóstrofe


Regreso a casa llevado por una marea verdiblanca, que ha apostrofado al máximo accionista y mano en la sombra -mala sombra- del Real Betis Balompié, pidiendo su marcha. Al entrar, oigo en la radio otra manifestación en contra del posible pucherazo en Irán, y lo cierto es que lo que corean las ondas es algo parecido a "Lopera, vete ya". Hablando de apóstrofes, en la mesa del estudio me mira el estuche con la poesía completa de un Nobel irlandés, en edición bilingüe inglés-italiano. Ahí leo "Lopera poética. Yeats", bien que con un pequeño apóstrofe ante la o. Qué curioso todo. En Teherán siguen gritando contra Ahmadineyad. Pero lo que yo oigo es "Lopera, vete ya".

domingo, 14 de junio de 2009

Escrito en Rota

Hemos pasado unos días junto al mar, en Rota, algún buque de guerra a los lejos, algún helicóptero militar sobrevolando la playa. Me había llevado la poesía reunida de Shakespeare (Venus y Adonis, La violación de Lucrecia, los Sonetos, éstos no en papel, sino en la memoria...). Leí o recordé que Henry Wriothesley, el Conde de Southampton a quien Shakespeare dedica muchos de sus mejores versos, participó siendo mozo en un ataque naval a Cádiz. Y compuse, al dictado de las olas, este poema:

AL CONDE DE SOUTHAMPTON

 

Allí en el horizonte Cádiz boga

con buques, grúas y astilleros.

Y aquí, junto a las olas más cercanas,

leo versos que Shakespeare te escribiera.

 

Tú que asediaste el verde en lontananza

hace innumerables mareas,

tornas en el velamen de las páginas.

 

No te siento cercano porque vea

la presa codiciada por tu escuadra.

Más próximo te siento porque vibra

en dedicatorias y estrofas,

mascarón de proa, tu nombre.

 

A través de los siglos, ya en paz,

con un libro del Bardo entre las manos,

respondo a tus cañones con sus salvas.

miércoles, 10 de junio de 2009

Primavera



Este poema lo escribió alguien que se llamaba como yo y ya no existe. Hace ya mucho tiempo de eso.

                                                     PRIMAVERA

 

                                    Ahora vuelve otra vez la primavera,

                                    las mañanas nítidas, los mediodías,

                                    las tardes que dejan su fragancia cuando pasan,

                                    la luz fuera y la angustia dentro.

                                    Primavera sin nadie —puñal inquieto—

                                    marchitará la flor sin pelo enamorado en que prenderla.

                                    La primavera siempre regresa al lugar del crimen.

lunes, 8 de junio de 2009

Décimo aniversario



Hace diez años moría el poeta Michael Hartnett, autor de una importante obra en inglés e irlandés. Su temprano interés por Lorca le hizo viajar a España, y también traducir el Romancero gitano. Este artículo publicado en The Irish Times es un homenaje a su figura, aunque su autor prefiere no divulgar lo que todo el mundo sabe: que el poeta murió alcoholizado. Al final del artículo se reproduce un hermoso soneto de Hartnett que traduje para la revista Palimpsesto y que transcribo aquí:


     AQUEL BESO DE ACTOR

 

Besé a mi padre en su cama en la clínica.

Con suelas soñolientas la enfermera

pasaba junto a viejos delirantes.

Siete décadas, dentro, en su cabeza,

congeladas, se iban derritiendo;

la gama del pintor sólo eran grises.

Aquel beso de actor cayó tan hondo

que no me trajo ecos deseados:

un único año eterno era la vida

en el calidoscopio de sus ojos.

Me legó su amargura y su gran sed,

su fría forma de cerrar las puertas.

Después, bebiendo algo, me di cuenta:

aquel fue nuestro primer beso y el último.

 

 

muerto el 3 de octubre de 1984

sábado, 6 de junio de 2009

Un poema (o dos) recuperado


Escribí estos versos hace más de veinte años, y se imprimieron en mi plaquette Bajo otra luz (1989). La segunda versión es un buen ejemplo de poesía imaginista (no me atrevería a decir que un ejemplo bueno de poesía imaginista). Una pregunta al hipotético lector, que yo no sé responderme: ¿Queda claro a qué me estoy refiriendo en esta segunda versión? No es que yo trate ahora de que aquello parezca uno de los sugerentes acertijos que ornan la vieja poesía anglosajona...

                         DOS VERSIONES DE UN MISMO POEMA

 

                                                            I

 

                                    Tu mano desolada en el andén,

                                    tu cuerpo en el andén, en la estación,                        

                                    en esa ciudad gris que detrás queda,

                                    en un país que estuve aquel verano

                                    más breve que los otros de mi vida.

                                    Allí regresa a veces mi memoria

                                    volviendo a los lugares y a los hechos:

                                    las cerradas cortinas, y tu blusa

                                    de par en par abierta a nuestro amor,

                                    aquel sonrojo tuyo al desvestirte,

                                    aquella inexperiencia deliciosa.

                                    Y fue sencillo al fin eso de amarse,

                                    y aún mucho más bello descubrir

                                    que fuimos más humanos desde entonces,

                                    que fuimos desde entonces más divinos

                                    unidos o escindidos, como ahora.

                                    Y tres años después de aquella historia

                                    de épica de besos y paces de mordiscos,

                                    montado en este tren sobre raíles

                                    que son labios que no encuentran su beso,

                                    observo este vagón de pasajeros:

                                    asientos vacíos, estatuas huecas

                                    de tu ausencia, que nunca me abandona.

 

                                                            II

 

                                    Península brumosa, en la tristeza,

                                    en cinco finisterres el adiós.

jueves, 4 de junio de 2009

Nuevas consideraciones sobre los libros electrónicos



Ayer, Beatriz de Moura, la editora de Tusquets, atendía en la edición digital de El País las preguntas que le dirigían los lectores. Me ha llamado la atención la lucidez y frescura de esta respuesta. Cada cosa sirve para lo que sirve:

¿Cómo afronta el mundo editorial la tecnología como Kindle y otros E-libros ?

 

La editorial y yo misma, muy bien. Cuando viajo, por ejemplo, me llevo varios manuscritos escaneados en un e-libro para no tener que trajinar el peso de miles de páginas de papel para que vosotros podais luego leerlos en papel...

miércoles, 3 de junio de 2009

Un libro antológico



Hace años que uno trata de no volver a hacer crítica literaria. Vano empeño, porque toda lectura es ya en sí en escrutinio, un juicio, una elección. 

Los libros se me agolpan. Los leídos y los por escribir, los propios y ajenos, y esa vaga zona divisoria que conforman los traducidos: ajenos y propios al reescribirlos uno. 

Hoy quiero dejar constancia aquí de la excelente antología de Pedro Sevilla editada en Renacimiento: Todo es para siempre. Tuve la suerte de que mi ejemplar lo firmara el propio Pedro cuando coincidimos hace unas semanas en Jerez (Xerez como lo escribe Juan Bonilla en la nota biográfica de su recién libro de relatos en Seix Barral). Y tengo la mala suerte de no encontrar ahora ese ejemplar, sepultado en el tsunami de libros que es mi vida últimamente. Pero mejor así. Porque las calidades de la poesía de Pedro Sevilla son de las que se graban en la memoria, y a ésta acudo para refrendar lo que pienso y aquí quiero decir, mucho más cerca del entusiasmo que, ya digo, de la crítica literaria.

No llega sin embargo la memoria a recordar los títulos de la veintena de poemas memorables que marqué en el índice, empezando por "Mi nuevo amor se llama Carolina de Mónaco", pasando por el hermosísimo -y singular hoy, por infrecuente, canto a España-, y terminando por varios de los diez estupendos poemas que nos da como primicia de su próxima entrega. 

En cuanto al prólogo de Enrique García-Máiquez, es de los que no hay que saltarse por nada de este mundo ni del otro. Nunca ha sido tan ejemplificante una mentirijilla.


lunes, 1 de junio de 2009

El triunfo de Benítez Ariza



No conozco a nadie que haya leído la reciente novela Vacaciones de invierno de José Manuel Benítez Ariza y no haya disfrutado enormemente con su lectura. Lo que muchos pensamos lo refleja esta inteligente y sensible crítica.