jueves, 31 de diciembre de 2009

X y San Silvestre




Es fin de año, día en que finaliza cada tomo de los dieciséis de Salón de pasos perdidos, la novela diarística en marcha de Andrés Trapiello. También son estos días en los que he comenzado la lectura -por el día de Año Nuevo, como es norma- de la más reciente entrega, Troppo Vero.
Qué curioso: embarcado como estoy estos días en la preparación del segundo tomo de la biografía de Luis Cernuda, he releído las transcripciones de las mesas redondas celebradas en 2002 en el homenaje al poeta que tuvo lugar en su ciudad natal. Y allí, la intervención de Trapiello, cuyo envés leo ahora en el tomo de los diarios, en versión ligeramente distinta y regocijante. Luego, avanzando en Troppo vero, me encuentro con un cameo que servidor realiza, encantado, bajo la famosa y pobladísima X malthusiana (cuántos cabrían bajo tan breve índice onomástico) en las páginas 91-92.
A continuación, en las noticias de ayer por televisión, una fotografía bellísima de un bosque nevado en el natal -de Trapiello, no de Cernuda- Manzaneda de Torío. Y antes, porque aunque salió hace casi dos años no lo había leído hasta hace una semana, la lectura (relectura, aunque la agrupación y la secuencia importe, como obsevó JRJ y repite Trapiello) de El volador de cometas, la antología de sus versos publicada en Renacimiento. Allí, y en Mil años de poesía española de Francisco Rico (una X que no sale bien parada en los diarios) el emocionante poema "Manos de jardinera", uno de los mejores poemas de amor-amor blanco (quiero decir manchado de limpísima suciedad) de nuestra literatura reciente.

No acaba mal el año. Otro más, y van muchos, con la compañía de Andrés Trapiello.

domingo, 27 de diciembre de 2009

DESDE EL PORTAL DE JANO



Dejo aquí, ahora que a punto está de comenzar el nuevo, la traducción que hice hace algunos años de este soneto de Edmund Spenser. Con el anhelo de la primavera, estos días de frío y lluvia, que pasarán pronto:

Desde el portal de Jano, el nuevo año

manda nuevas promesas de deleite;

y al viejo diciendo adiós, ya caduco,

ordena que se extingan los cuidados.


Saliendo de la noche hosca de invierno,

el nuevo amor, dormido entre la umbría

lo quiere despertar, batir las alas

locas con él, y sus mortales dardos.


La alegre primavera, ya en sazón,

dispuesta está a salir a recibirlo,

y le advierte a la tierra, con sus flores,

que se adorne y que teja un manto hermoso.


Hermosa flor que bebes juventud,

a un nuevo amor apréstate a entregarte.


EDMUND SPENSER

jueves, 24 de diciembre de 2009

El tren expreso


EL TREN EXPRESO


Le conviene el pasado a estos versos añejos

y el correr sosegado del lento alejandrino:

llegaba a la estación el viejo tren expreso

y le faltaba tiempo para bajar al niño.


Eran muy largos viajes para tan cortas piernas

que el andén exploraban como si fuera Alaska,

bufanda gris al cuello y tras la chimenea

de una locomotora que de vapor soñaba.


En la barra del bar los platillos volantes

con sus tazas tan blancas y sus sacas de azúcar.

Las bolas de alcanfor que aplastadas combaten

contra la fiel polilla –el olvido y la ruina–.


En la leche manchada, el sepia de unas fotos

que ensanchaban la España de aquel compartimento:

provincias un instante bañadas en el lodo

o la triste argamasa de tristes monumentos.


Luego nieve en la piel de algún oso polar

de la Casa de Fieras, aún no derretida.

Ese antiguo Madrid que nunca pasará

pues todavía puebla, hondo, en la retina.


En el viaje de vuelta, melancólicamente

dejar el escaléxtric que jugaba en Atocha.

El regreso al colegio, a las sombras de siempre

cuando ya se avistaban las primeras farolas.


(Como en el juego de los barcos,

no es un viejo tren: es el pecio

de mi infancia tocada y hundida)


****************


Dejo aquí este recuerdo de los viajes navideños de cuando era niño. ¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!

domingo, 20 de diciembre de 2009

¿La crisis? Sí, la crisis




No querría que se escapara el año 2009 sin decir esta boca es mía en el monotema político y social de este año que acaba: la Crisis.

Es curioso: Ezra Pound, cuyo padre trabajaba en una fábrica de moneda, y cuyo apellido lleva el nombre de la divisa británica, se pasó la vida desgañitándose contra la usura. En lo general acertó, pues el crédito, tal como hemos visto, ha demostrado ser una estafa de padre y señor mío.

De 1913 a 1916, Pound actuó como secretario de Yeats, a quien leía y ayudaba (el poeta irlandés estaba mal de la vista, y hay alguna foto en la que aparece con parche, como si de su compatriota James Joyce se tratara). Cuando el Nobel de Literatura de 1923 fue senador del Estado Libre de Irlanda dirigió la comisión dedicada a la acuñación de moneda, y a él le debemos, en parte, los modelos que han circulado durante décadas en la isla, con salmones y toros y corceles.

Pero Yeats se ocupó de dinero contante y sonante, de dinero "real", podríamos decir. La banca y la Bolsa, por el contrario, venden humo, y, lejos de las piezas de metal en el bolsillo, se han especializado en lo especulativo, en lo que nada tiene que ver con la excelencia o la producción sino con la subida o bajada de un mercado de valores que, como Wall Street o la City de Londres, son una de las mayores vergüenzas del planeta.

En inglés, broke designa a alguien que se ha arruinado. No es una falsa etimología, pues, decir que los brokers son los que arruinan a la gente, por más que algunos desaprensivos se enriquezcan obscenamente (el señor Madoff fue caso extremo, pero en absoluto aislado).

Hay tipos impresentables a los que la crisis les ha venido de perlas para disfrazar su insolvencia, no tanto económica como moral. Pero en todos los sectores hay pequeños y medianos empresarios que, aunque han cumplido durante lustros, hoy padecen la cicatería de los bancos con los que siempre han trabajado, y que ahora les niegan el descuento de efectos o no les renuevan las pólizas de crédito. Siempre se ha dicho que no hay nada más miedoso que el dinero. A fuerza de estrangular la tesorería de estas empresas reales, la banca va a tener razón: pronto serán empresas inviables. Conozco a editoriales que están sufriendo el problema, y, claro está, lo transmiten a sus correctores, maquetadores, diseñadores, traductores y autores.

Saldremos de esta crisis cíclica, pero si nada cambia seguiremos a expensas de los mismo trileros.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

La mansión de Keats




John Keats (1795-1821), que decidió a los veintiún años dedicar el resto de sus días a la creación poética, no podía saber al tomar ese camino que su carrera iba a ser muy corta. En tan breve plazo hallamos la piedra fundacional que son sus imitativas composiciones primerizas, la soleada planta baja de Endimión, cuyas ventanas dan a una idílica Grecia; el entresuelo siempre en obras de sus dos versiones inconclusas de Hiperión; la planta noble de las odas, donde uno querría siempre quedarse; los salones de época de sus salones medievales como "La víspera de Santa Inés" y "La Belle Dame sans Merci"; y también, por último, los sombríos torreones de sus sonetos más meditativos o desesperados, aquellos escritos cuando ya era consciente de que se le iba la vida y de que su relación con Fanny Brawne estaba condenada al fracaso; todo ello, además de las varias decenas de hornacinas que sostienen las delicadas estatuas de sus muy variados otros sonetos, muchos de ellos obras maestras de lo que podemos calificar como poemas de circunstancias: sobre una lectura, ante una visita, al gato de una amiga, siempre con una hondura de la que la anécdota es sólo un dignísimo pretexto.

(De la introducción a Poemas de John Keats, Col. La Veleta, Editorial Comares, 2005, libro por el que recibí el I Premio Andaluz de Traducción Literaria, que recientemente ha pasado a denominarse "Rafael Cansinos Assens")

martes, 15 de diciembre de 2009

Panero en su centenario




Ha sido un camino hacia el origen. Leí primero a sus hijos Leopoldo María y Juan Luis, y luego a él, el padre. Todos buenos poetas, cada uno a su modo, por más que hace lustros que el primero de los citados diera en la locura y la endeblez literaria y que el segundo (el mayor en edad) haya ido cayendo en relativo silencio tras la espectacular presentación para muchos que fue Juegos para aplazar la muerte. Renacimiento, la editorial que publicó los poemas de Juan Luis hasta aquella fecha (año 1984), ha editado ahora con prólogo de José Cereijo una antología de los versos de Leopoldo Panero.
Anoche dio una magnífica conferencia sobre él, de cuyo nacimiento se cumplen cien años, Fernando Iwasaki. Fue una intervención documentada, llena de matices y sensibilidad, muy original en el buceo en las concomitancias con César Vallejo, a quien Panero trató y a quien dedicó un poema.
No se cuenta Panero entre mis poetas predilectos, pero sería imperdonable cicatería soslayarlo, dejarlo al margen, cuando guarda tantas páginas memorables su obra (sin ir más lejos, el poema "Epitafio", con el que Fernando cerró su charla). No me interesa Panero como "poeta oficial del régimen" anterior ni jamás aceptaré que pueda caer en el ostracismo por estar donde muchos desearían que no hubiera estado, por ejemplo en el franquista Instituto de España en Londres, al término de la II Guerra Mundial.
Pero en Londres, más allá de un acalorado desencuentro con Luis Cernuda cuando éste le leyó su poema "La familia" (a él, a quien la suya propia le volvería la espalda años después), Panero trató al sevillano y, al menos en ese par de poetas, hubo concordia y deseo de cerrar heridas. La anécdota que narra Rafael Martínez Nadal en Españoles en la Gran Bretaña. Luis Cernuda. El hombre y sus temas, si bien recoge con detalle el momento de enfrentamiento omite que Cernuda y Panero se siguieron tratando. Y que el autor de La realidad y el deseo sacaba a pasear por Hyde Park al pequeño Juan Luis, y que llegó a comprarle un barco de madera (lo recuerda el mayor de los hijos de Leopoldo Panero en sus conversaciones con Fernando Valls, libro que obtuvo el Premio Comillas).
El astorgano y el sevillano cruzaron cartas cuando éste marchó a Estados Unidos, y Panero se ocupó cortésmente de Cernuda en un artículo en Blanco y negro publicado en 1957 ("Un poeta habla de su generación").
Quedaron amigos. ¿Por qué es tan difícil hoy fundir en un abrazo, como ellos hicieron, a escritores a los que la guerra y lo que vino después separó?

domingo, 13 de diciembre de 2009

jueves, 10 de diciembre de 2009

El finés y el sueco


En el metro de Helsinki, en las estaciones de autobuses, en las calles, me sorprendo a mí mismo descifrando con alivio los rótulos escritos en sueco, la lengua cooficial de Finlandia. Estudié hace muchos años finés, y recuerdo del idioma algunas palabras aisladas y nociones de sintaxis, pero no siendo lengua indoeuropea resulta tan difícil de aprender como fácil de olvidar. Puedo dar fe de ello. Sin embargo, con el sueco, que no he estudiado, toco pie: establezco similitudes con el inglés o, mejor aún, con el anglosajón, la lengua de Beowulf o la Batalla de Maldon, y, siendo como es casi arcano, me siento con él como en casa (una casa, es cierto, de la que hace mucho tiempo que se falta y apenas resulta reconocible). Para que se vea lo extraña que resulta la lengua finesa, copio aquí los títulos de la exitosa trilogía de Stieg Larsson en sus traducciones: Miehet jotka vihaavat naisia, Tyttö joka leikki tulella y Pilvilinna joka romahti. He aquí los títulos originales en sueco: Män som hatar kvinnor, Flickan som lekte med elden, y Lufttslotet som sprängdes. A la vista está que los títulos se corresponden con Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire. ¿O no? Bien es verdad que las traducciones al español no son literales.


(De un cuaderno de viaje)

martes, 8 de diciembre de 2009

He caminado a solas


He caminado a solas por el puente,

mas he ignorado al río que, debajo,

estancado en su correr, daba al badajo

repique de su muerte en el poniente.


He escapado a la mella de su diente,

su queja no me ha dado un solo tajo,

y si alguna angustia alguna vez me trajo

hoy me ha sido del todo indiferente.


Siempre he querido ver sin inmutarme

el llanto de la vida; ajena, al lado,

la muerte en sus innúmeras falúas.


Pasar sobre las aguas sin mojarme,

cruzar por la existencia acorazado

como un erizo herido por sus púas.



(Farewell to Poesy, Pre-Textos, 2002)

domingo, 6 de diciembre de 2009

Como en Guantánamo


"Casa tomada" no es sólo título de una narración de Julio Cortázar, también la molesta realidad que por narices (o mejor dicho, oídos) no pocos vecinos de Sevilla tenemos que sufrir estos días del puente de una Constitución que debería recoger el derecho al descanso.
Es sabido que entre las técnicas de tortura del infame Guantánmo está el someter durante horas a los prisioneros a la audición de música a elevado volumen. Mi celda es mejor y más confortable, pero la música intrusa también me tortura.
Se celebra, me entero, el I Congreso Nacional de Bandas de Música Procesional "Ciudad de Sevilla". Y esta mañana, cuando he salido a comprar el periódico, me he tropezado (no es lenguaje figurado, simplemente describo) con un escenario levantado, literalmente con nocturnidad y alevosía, a dos metros de la puerta de casa. Y durante todo el día, dale que te pego, esa lata, difícilmente más contra natura, de marchas procesionales a destiempo. Hay algunos días en que me gusta la Semana Santa, y, caprichoso que es uno, suele coincidir con fechas de marzo o abril. Se nota que el calentamiento global y el cambio climático están haciendo de las suyas; faltan un par de días para la Inmaculada y ya, colándose por las ventanas, los tambores y la cornetería de la muerte de Cristo: la primavera en la antesala del invierno.
Es, con entorchados y plumas, gorras de plato y galones, a un paso las novias o madres con bocadillos envueltos en papel de plata, el triunfo avasallador de la Sevilla de la que salieron espavoridos Villalón o Cernuda. Pobrecitos, dirán los forasteros que visitan la ciudad estos días: no hay teatros ni parques y los chicos tienen que tocar en plazas y calles peatonales.
Como en Guantánamo, la autoridad no da información alguna, se limita a los hechos consumados. "La ciudad de las personas" es el lema del munícipe en jefe. Pero como impera el estruendo y me estoy quedando sordo, lo que oigo, cerrando ventanas y contraventanas, es "La ciudad de las persianas". Y ni siquiera con estas cerradas puedo escapar al alboroto.

viernes, 4 de diciembre de 2009

En la muerte de Liam Clancy




Llevaba tiempo enfermo, y ha muerto esta tarde en Cork, a los 74 años de edad, Liam Clancy, "el mejor cantante de baladas que había oído en mi vida", según dijo Bob Dylan. Con sus hermanos formó el grupo The Clancy Brothers y actuó en Estados Unidos, Canadá y medio mundo llevando la música de su país.
El pasado mayo arrancó las lágrimas del público en el National Concert Hall, en Dublín, cuando recitó el poema "And Death Shall Have No Dominion" del otro Dylan, Dylan Thomas.




Thanks for the music, Liam.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Vidas improbables



Estamos de enhorabuena. ¿Por qué? La respuesta, en el blog de Felipe Benítez Reyes, donde se da noticia de uno de sus libros más personales, a fuer de despersonalizado. Lo dijo John Keats (de quien se inventan versos memorables en el volumen): A poet is the most unpoetical thing in existence, because he has no identity.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Sine Die


Ordenando papeles y revistas, pasa por mis manos el número 15 de Clarín, de mayo-junio de 1998. Como una prehistoria de los blogs, veo colaboraciones de escritores que ahora tienen un cuaderno de bitácora: Felipe Benítez Reyes, Bruno Mesa, Jordi Doce, Enrique Baltanás... Doy también en ese número con unas entradas del diario que yo llevaba no por entonces, sino varios años antes, registrado con el título de
Sine Die.

Traslado aquí algunas que pude haber tecleado aquí esta misma semana:

Mi alumno más joven tiene que memorizar una lista de palabras para la prueba de léxico que le pondrán en el examen. He comprobado que no sabe lo que significa la palabra "efímero". Por desgracia para él, ya tendrá tiempo de aprenderlo.

* * *

Un mirlo se ha paseado por la hierba que domina mi ventana; un mirlo hembra, diría, por el plumaje no negro del todo. Ha estado pendiente de algún insecto que al final le ha dado esquinazo. A mí también se me ha escapado un verso que tenía en la cabeza.

* * *

Esta alternancia de sol y nublados, este sucederse de luz y sombras. El mundo exterior me imita.


viernes, 27 de noviembre de 2009

Noche celta



Este sábado por la noche hablaremos en el Ateneo de Valencina (Sevilla) de las literaturas célticas. Será a las 20,30 h. Y luego seguirá la fiesta, con cena y concierto del grupo Stolen Note, de lo mejorcito de la música irlandesa que se hace por estos lares.
Compartiré la velada con Robert Graves y Tennyson, con Yeats y los monjes medievales. Luego, dejando que repose la garganta, me dejaré llevar por el sonido de las uilleann pipes, la quejumbrosa gaita irlandesa que toca, y muy bien por cierto, el señor que aparece a la derecha del cartel.

jueves, 26 de noviembre de 2009

El origen de la palabra gringo


He oído decenas de veces la canción del gran poeta escocés Robert Burns titulada "Green Grow the Rushes" ("Verdes crecen los juncos"), y ahora resulta que, como escribe Ernesto Priego en The London Review of Books, esa canción, u otra que también comienza con las palabras "Green Grow", está en el origen de la palabra gringo, que como es sabido se emplea en México para designar a los ciudadanos de los Estados Unidos de América. Al parecer, los soldados del general Winfield Scott cantaban tan incesantemente la canción durante su incursión en México el año de 1847 que los habitantes del país al sur de Río Grande, interpretando el "Green Grow" como "Gringo", se quedaron con esta palabra como término peyorativo del vecino del norte.


El vídeo que aquí incluyo es de Mary Black con Altan. Como diría mi querido Paddy Moloney, Not bad, not bad at all.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Un sobresueldo



En épocas de crisis como la actual, hay que aguzar el ingenio. Y existe un mercado potencial para licenciados en Filología Hispánica que podría acabar con el paro: la enseñanza a los timadores varios que campan por la red (sería recomendable que, dadas las características de los alumnos, cobrarán por adelantado). Copio aquí dos joyitas recibidas durante los últimos días. El problema es que, como cada vez se escribe y lee peor, los cacos lo tienen cada vez más fácil:

Tu has ganado un sobresueldo de 650 euros de La Caixa Particulares !

Para recibir los fondos tienes que verificar la información del tu cliente.


Tienes que te autentificas y verificas tu datos para poder recibir el sobresueldo de 650 euros!


Tu será informado por teléfono sobre `la activación!
Importante: ( tienes que hacer la verificación dentro de 12 horas por otra parte tu perderás el Sobresueldo)


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Querido en Cristo,
Soy la hermana Elina Robert de KUWAIT, estoy casada con Sr. kamson Robert. Trabajó con KUWAIT embajada en Londres, Inglaterra, Reino Unido durante nueve años antes de que muriera en el año 26 de abril 2006. Estuvimos casados durante once años sin un niño. Murió después de una breve enfermedad que duró sólo cuatro días. Cuando mi difunto marido estaba vivo él depositó la suma de $1,8 millones dollars (un millón cien mil Ocho dollars) en un banco en mi nombre como beneficiario del fondo aquí, en abidjan , Cote D'Ivoire. Recientemente, mi doctor me dijo que yo no durará para los próximos ocho meses debido al problema del cáncer. El que más me molesta es mi enfermedad cerebrovascular. Después de haber conocido mi condición decidí donar este fondo a alguien que utilizará este dinero la manera en que voy a encargar aquí. Quiero que este uso de fondos para orfanatos, las viudas. La Biblia nos hizo entender que la bendición es la mano que da tomé esta decisión porque no tengo cualquier niño que heredará este dinero.
No quiero una situación en la que este dinero será utilizado en una forma impía. No quiero una situación en la que este dinero será utilizado en una forma impía.Esta es la razón por la que estoy tomando esta decisión. No tengo miedo de la muerte, por lo tanto, sé donde voy. Sé que voy a ser en el seno del Señor. Éxodo 14 vs. 14 dice que el señor luchará mi caso y voy a celebrar mi paz. No necesito ninguna comunicación telefónica en este sentido a causa de mi salud, por lo tanto, la presencia de mis parientes del marido siempre a mí alrededor email. Cualquiera que quiera servir al Señor le debe servir en espíritu y en verdad. Con la esperanza de recibir su respuesta Que Dios te bendice como usted escribir de nuevo.
Atentamente en Cristo,
Hermana Elina Robert.

sábado, 21 de noviembre de 2009

jueves, 19 de noviembre de 2009

Presentaciones y reseña


Mañana viernes 20 de noviembre, a las 19 h., se presentarán en Cádiz en la Asociación de la Prensa (c/ Ancha) las reediciones que Paréntesis ha publicado de dos novelas de Aquilino Duque que se desarrollan en Cádiz y su provincia, Los consulados del Más Allá y Los agujeros negros. Presentará al autor el letrado portuense Luis Suárez Ávila.
También mañana se presentará en la librería Catalonia de Barcelona, a las 19,30 h., el libro de relatos de Marc Gual La maldición del cronista, a quien acompañará Toni Montesinos. Si los títulos de Aquilino aparecen en la colección Orfeo de textos rescatados, la opera prima de Gual lo hace en la colección Umbral, de nueva narrativa.
Por otra parte, y como ya anunciaba hace unos días, hoy jueves a las 19,30 h. se presenta en Casa del Libro de Sevilla el volumen de la colección Orfeo que recoge dos novelas breves de Julio Manuel de la Rosa: Croquis a mano alzada y Las campanas de Antoñita Cincodedos. Estarán con el autor José María Vaz de Soto y Emilio Durán.
Y volviendo a la colección Umbral, dejo aquí la recién aparecida reseña de El año de Malandar, novela de Juan Villa que también acabamos de publicar y empieza a distribuirse estos días.

martes, 17 de noviembre de 2009

Para la página 182

Fernando Villalón


Qué gran cosa es la hemeroteca virtual de ABC, donde aparecen facsimilarmente años y años de noticias, esquelas, artículos, gacetillas... Ahora, gracias al invento, y tras haber intentado en vano dar con este artículo en la Hemeroteca Municipal de Sevilla (no sabía cuándo había sido publicado), doy con el "Fernando Villalón" de Carlos García Fernández, el joven componente de Mediodía. Se publicó en ABC de Sevilla el 19 de marzo de 1982, y aporta la información que sólo pude dar de pasada en la página 182 de mi libro Luis Cernuda. Años españoles (1902-1938).
Cuenta García Fernández, entre evocaciones de las historias de espiritismo que gustaba de narrar Villalón para incomodidad de Cernuda, cómo en las Navidades de 1929 pasó él por Madrid y Cernuda propició un encuentro con el ya muy enfermo autor de La toriada. Fue el 21 de diciembre, el mismo día del sorteo de la Lotería de aquel año, y los tres amigos se vieron por la noche en La Montaña, un café que quedaba frente al Colonial, al principio de la calle de Alcalá. Hubo incidentes en una mesa cercana, con vivas y mueras, que prosiguieron en la calle. Pero la alta temperatura política -faltaba poco más de un año para la llegada de la República- tenía su correspondencia en la de Villalón, al que asaltaban más de 39 grados de fiebre. Amargado, herido de muerte por la enfermedad, no dejó títere con cabeza al hacer repaso de los poetas sevillanos.
El testimonio de García Fernández ilustra aún más si cabe que Cernuda y Villalón tuvieron frecuente trato no sólo en sus respectivas casas sevillanas (Barrio de San Bartolomé y calle Aire) durante 1927, sino también en el Madrid al que ambos se retiraron, por diferentes motivos, al comienzo de la carrera literaria del primero y al final de la vida del segundo.

Una historia íntima


Hablaba ayer de un periódico (en irlandés) y hoy lo hago de otro. Diario de Sevilla celebra su décimo aniversario y para ello ha publicado un nutrido suplemento. Éstas son las líneas que he escrito para la ocasión:

UNA HISTORIA ÍNTIMA

Un periódico se confunde con la vida de uno cuando puede llamarlo, efectivamente, diario; más que noticiario, notario de sus días, testigo de su vivir. Si además se ha comparecido en un puñado de páginas, ya sea como autor o como protagonista de ellas, entonces ya su papel es inseparable del que te ha tocado interpretar. Desde su aparición, Diario de Sevilla es una parte de mí.

Guardo un único ejemplar: el del día 12 de septiembre de 2001, con una gran fotografía, fuego y humo, de las Torres Gemelas, pero sus recortes engrosan mis carpetas, y es con diferencia el periódico que más reciclo (por algo será).

No me resigno a que haya desaparecido el excelente suplemento Culturas, y sueño con que un día pueda regresar para todas las cabeceras del grupo. Quedan, menos mal, las reseñas dominicales de dos grandes críticos, Manuel Gregorio González e Ignacio F. Garmendia; en años posteriores nos ha brindado asimismo suplementos especiales sobre óperas o la Feria del Libro, muy completos y estupendamente realizados.

Cebolla rectangular, cubista, de muchas capas o cuadernillos, recuerdo de sus primeros meses el formato con secciones extraíbles, versión propia, aunque más juncal y esbelta, de The New York Times. Desde muy pronto, Diario de Sevilla apostó también por Internet. Ávido de mi tierra, aunque fuera para repudiarla, he entrado en la versión digital desde la Guadalajara de México o San Francisco, desde Fráncfort o Cambridge, desde Mount Holyoke, donde enseñó Cernuda, o el Dublín de Joyce.

Será un agravio comparativo, que los ausentes pueden achacar, con infinita benevolencia, a los sólo 1.900 caracteres que se me adjudican: Francisco Bejarano, Hipólito G. Navarro, Eduardo Jordá, Francisco Correal... son firmas de ayer u hoy que me han hecho fiel lector.

Canten otros sus excelencias, que me sumaré a su coro; para mí Diario de Sevilla, mi diario, es ya una historia íntima.

domingo, 15 de noviembre de 2009

¿Foinse en España?


Cursiva
Hace ya algunas semanas que es imposible comprar en Sevilla
The Irish Times (siempre nos quedará Internet), una vez que Ryanair ha suspendido sus vuelos con Dublín hasta la primavera, pocos días después de San Patricio. Adiós a la lectura de alguna de las columnas en irlandés en la barra de un pub, con ese don de lenguas al que coadyuva la pinta y, ante una duda, el Collins Irish Dictionary descargado en el iPhone.
Pero la noticia es que a partir del próximo miércoles 18 de noviembre, Foinse (el periódico en irlandés que dejó de publicarse hace unos meses) se distribuirá como suplemento del The Irish Independent, que sí sigue vendiéndose en algunos quioscos de esta Dublín meridional en la que aprendió a tocar la guitarra flamenca el llorado Ronnie Drew de The Dubliners. Desaparecido el también semanario Anois, desaparecido el diario , Foinse será nuestro periódico.
Lo que no sabemos es si el suplemento se distribuirá también fuera de Irlanda (allí estará disponible a los dos lados de la frontera). Saldremos de dudas el próximo miércoles. Acompañando la alegría o la tristeza con una pinta, claro.

Palacio arzobispal




Íbamos a Palacio, patios libres

que al juego convidaban más que al rezo.

Sus fuentes de frescor anochecido,

sus húmedos y umbríos corredores,

la dama de noche, el jazmín, la buganvilla,

eran casa de un Dios humano y viejo

acaso de la edad de nuestro tío.

Benévolo anfitrión de travesuras,

de macetas volcadas como el cáliz

de la infancia católica y agridulce

que ya se fundió como sagrada forma,

el tío Pedro, su portero, nos abría

la entrada a un recinto, a unos años

a los que ya nunca más volveremos.


(Publicado en Farewell to Poesy, Pre-Textos)

viernes, 13 de noviembre de 2009

Consejos en el siglo


"Cuando alguien me pide consejos respondo que se los doy con mucho gusto, sólo que a cambio de que ellos me aconsejen también, porque en este ya no tan nuevo siglo las muchachas y los jóvenes son los nativos y nosotros los inmigrantes que llegan de otra época y de otro mundo."

José Emilio Pacheco hablando de los poetas jóvenes de México en una entrevista con Nuria Azancot publicada el viernes 13 de noviembre de 2009 en El Cultural de El Mundo.

¿Gripe o grupa?



Observo que en las últimas semanas ha decaído la actividad en la blogosfera, y que el ritmo de publicación de entradas se ha ido espaciando, incluso en personas que eran casi de comunión diaria con sus lectores.
¿Es la gripe A, enfermedad letrada, lo que lo mantiene alejado, o que el bloguero va volviendo la grupa de su caballo hacia otros territorios, Facebook por ejemplo?
En fin, escribo esto con un dolor en la garganta y síntomas que no sé, no sé...

jueves, 12 de noviembre de 2009

El préstamo en la era digital




Si hace unos días veíamos en Fráncfort las réplicas hechas en Shanghai de dispositivos de lectura occidentales, sombras chinescas de, por ejemplo, el Kindle, ahora la cadena de librerías norteamericana Barnes and Noble anuncia la comercialización de un aparato similar (que por supuesto pregona que posee características de las que carecen los de la competencia). Callado se lo tenían. Justo el mes pasado una representante de la empresa hablaba en Liber de su software de descarga de libros electrónicos meticulosamente callando sobre este nuevo e-reader.
Lo que más llama la atención del Nook, que así se llama el artilugio, es la novedosa, incluso revolucionaria, posibilidad de prestar los libros adquiridos. El comprador puede prestar a otra persona el título descargado que desee por un tiempo similar al de las bibliotecas: dos semanas. Lo bueno es que se garantiza siempre la devolución, pues pasado ese plazo el libro se esfuma del dispositivo del prestatario y vuelve a quien realizó el préstamo. Y digo bien, vuelve, porque durante ese intervalo el libro deja de estar a su disposición. Como se ve, todo esto es muy similar al préstamo bibliotecario; perfeccionado incluso: pues no hay retrasos que valgan, ni pérdida ni deterioro.
Quizá, precisamente, sea el modelo al que tiendan las bibliotecas del futuro: no de pasado mañana sino, quién sabe, puede que hasta de esta misma tarde.
El nuevo sistema hará que entre los particulares se rompan muchas menos amistades por esa bagatela que algunos no perdonamos: que no nos devuelvan un libro o nos lo restituyan en un estado deplorable.

martes, 10 de noviembre de 2009

Croquis a mano alzada



En las próximas semanas se celebrarán varias presentaciones de libros de la editorial Paréntesis en ciudades como Barcelona, Cádiz o Sevilla. Iré dejando aquí constancia de ellas. Croquis a mano alzada y Las campanas de Antoñita Cincodedos, dos novelas cortas de Julio Manuel de la Rosa, se presentarán el próximo jueves 19 de noviembre a las 19,30 h. en la Casa del Libro de Sevilla (c/ Velázquez, 8). Acompañarán al autor Emilio Durán, prologuista del volumen, y José María Vaz de Soto. Nos vemos allí, si os apetece.


lunes, 9 de noviembre de 2009

La falibilidad de las recetas


Daba aquí ayer un posible decálogo para alguien que se inicie en la escritura de poesía, y no faltaron los comentarios, todos valiosos. Pero lo cierto es que no hay una fórmula mágica, una receta, una ecuación cuyo resultado sea siempre exacto. Lo dice Roger Wolfe:

"¿Los poemas? Algunos funcionan, otros no. Si lo que quieres es una garantía, cómprate un televisor."

Pues eso.


sábado, 7 de noviembre de 2009

Decálogo para un joven poeta



Algo decepcionado por la lectura de Nuevas cartas a un joven poeta de Joan Margarit, que se pierde en generalidades y carece de la intensidad y el tono de su mejor poesía, con la que he disfrutado especialmente en Joana y Casa de misericordia, más algunos poemas de Cálculo de estructuras y otros de Misteriosamente feliz, he ensayado unas notas, necesariamente parciales, para utilizar como punto de partida para un debate con los participantes en el taller de poesía.

Aquí las dejo; aunque mañana podría redactar otro decálogo diferente, no creo que variara en lo fundamental de éste:

DECÁLOGO PARA UN JOVEN POETA

1. El poema tiene que tener su música. El primer error del que hay que huir es de asimilar renglón o línea a verso. Éste tiene que tener una pauta rítmica.

2. Pero la música del verso no puede disfrazar su falta de sentido.

3. Al inicio te será útil emplear versos clásicos. Emplea diversos metros y experimenta en su combinación.

4.También te ayudará emplear estructuras cerradas, el arnés, la faja, la estrofa.

5. En el poema se agradecen las repeticiones (anáforas, etc.), lo que afecta a su estructura (quiasmos, paralelismos, etc.), pero lo esencial son las metáforas, las imágenes.

6. Un poema ha de ser un organismo vivo al que no falta nada y al que nada sobra. Tan perjudicial es la grasa, lo adiposo, como una cojera o que el poema esté manco.

7. Cuanto más breve es el poema, más hay que calibrar lo que en él aparece y lo que puede faltarle.

8. Un gran poema no lo es porque exprese los sentimientos del autor, sino porque mueva, emocione al lector.

9. En la frase anterior hay una redundancia: “mueva”. La tacho de inmediato. No dejes de borrar cuando algo sobre. El poeta no es un político que quiera rellenar su discurso para ocultar lo huero.

10. Lee sólo a los grandes: serán tus mejores compañeros, tus preceptores. Pero desoye sus cantos de sirena: como Ulises, no te quedes demasiado tiempo en isla alguna.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Entrevista a Eloy Sánchez Rosillo



La revista Poesía digital publica en su más reciente número una recomendable entrevista con el poeta murciano. Se puede leer aquí.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Sansón agonista




Después de las traducciones de Marlowe (ya en librerías) y Shakespeare (pronto en la BLU) saldrá Milton en El Cobre Ediciones. Abundan en Sansón agonista los pentámetros yámbicos (endecasílabos en la traducción), pero también los versos polimétricos.

Aquí dejo unos versos que dirige Manoa a su hijo Sansón:

Yo no puedo alabar a tus esposas,

pues no las aprobaba; tú alegaste

un impulso divino que te instaba

a encontrar algún modo de hostigar

a nuestros enemigos.

Mas no digo eso; de esto estoy seguro;

hallaron ocasión de convertirte

en su preso, triunfantes; y más pronto

encontraste la tentación,

o encantos demasiado poderosos

para violar

la sagrada confianza del silencio

en ti depositada; que callarlo

estaba en tu poder; cierto; y tú cargas

bastante, y más aún, con esa falta;

pagaste amargamente y todavía,

estás pagando deuda tan estricta.

Pero queda algo aún peor:

porque hoy los filisteos una fiesta

celebran aquí en Gaza en que proclaman

gran pompa, sacrificios y loores

a Dagón, como el dios que, atado y ciego,

pusiera en sus manos a Sansón,

y de ti les librara, su asesino.

Así, Dagón será magnificado,

y Dios (fuera del cual no existe dios)

vendrá a ser comparado con los ídolos,

privado de Su gloria,

víctima de blasfemias, despreciado

por la idólatra chusma entre su vino;

que esto haya sucedido por tu causa,

debe de ser, Sansón, tu mayor pena;

de todos los reproches el que vierte

sobre ti y nuestra casa más vergüenza.

lunes, 2 de noviembre de 2009

La corneja



En el paso de cebra, la corneja

pica una miga de pan.


Cuando alza el vuelo

parece que el asfalto se levanta.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Mi vecino el tenor



Desde hace unos días, a los mirlos de los patios les ha salido un competidor, un orondo tenor que ha cogido en alquiler uno de los pisos de este viejo inmueble. Me dicen que el tal Roberto Alagna es un afamado cantante de la hora presente, y doy fe de que el hombre se prepara para el papel que representará en el Teatro Maestranza dentro de poco más de una semana. ¿Enseñan en las escuelas de canto que la hora más propicia para descorchar las notas es la hora de la siesta? Todo lo hace a lo grande el vecino nuevo, hasta las gárgaras.
Esta casa, que ha pasado por muchos avatares, ya existía cuando aún no había nacido el protagonista de la ópera ésta, Cyrano de Bergerac, que llevará al escenario el ínclito inquilino. Y seguirá aquí, habitada por este poeta quizá no tan elocuente ni feo como Cyrano, cuando el que represente a éste último ya se haya marchado con la música a otra parte. Qué mala suerte tiene uno; podría saludar en la escalera a Christy Moore o a los que van quedando de los Chieftains, a Loreena McKenitt o a medio cuerpo de baile de Riverdance. Pero aquí está el gran tenor, espanto de los mirlos. Que Dios lo guarde muchos años (tras paredes más gruesas que las mías).
Creo que el papel lo representó en otra ocasión Plácido Domingo. Uno, que es muy partidario de la ópera en lugares remotos, hubiera preferido aquí a éste último, al menos por lo que su nombre anuncia. Porque vaya fin de semana que me ha dado el Alagna, que anda que como se equivoque tanto en el escenario como con el timbre que él toma por el interruptor de la luz...

viernes, 30 de octubre de 2009

Cernuda a/en los cincuenta

Emilio Prados, José Moreno Villa y Luis Cernuda en la década de los cincuenta


Luis Cernuda fue un ejemplo máximo de poeta platónico. Siempre tendió a idealizar a sus amores, y más que carnalidad en la que pierda el resuello hay en él contemplación, hasta el punto de que Gregorio Prieto (que lo conoció bien, pero no siempre es de fiar en sus comentarios) llegó a hablar de la castidad de Cernuda. Realmente, lo que éste hiciera o dejara de hacer para satisfacer su necesidad de amor, tan grande, es algo que no debería interesarnos demasiado. Sin embargo, el modo en que su amor y sus amores intervienen en su poesía es algo relevante, que no podemos soslayar.

A Cernuda parece perseguirle una S, la roja inscripción en forma de serpiente que hizo Gaya destinada solamente a la cubierta de Donde habite el olvido pero que se cuela, reptando, en la edición de 1940 de La realidad y el deseo. El ciclo de su vida amorosa va, pues, uniendo esas dos eses, de Serafín (Fernández Ferro) a Salvador, ahora en México.

Es sabido que a punto de comenzar la década de los cincuenta, el poeta, desde el riguroso norte invernal de Nueva Inglaterra, hostil en clima, lengua y hasta en costumbres, viaja por primera vez a México y poco después se establece en el país azteca. Allí recupera el idioma, el sol, la indolencia con reverberaciones andaluzas, y sobre todo el amor, el último suyo. Ahora, treinta años después vuelve a sentir la punzada que ya lo atravesó en el Madrid de la recién inaugurada República, donde la peripecia amorosa deviene ese par de libros memorables que son Los placeres prohibidos y Donde habite el olvido.

Fue James Valender quien estableció que el X de “Historial de un libro”, el Salvador agazapado en esa secuencia amorosa tardía que es la sección “Poemas para un cuerpo” de Las horas contadas, era el joven mexicano Salvador Alighieri. Poco más se sabía hasta hace bien poco de este inspirador de Cernuda, e incluso se le daba por muerto, con leyenda incluida de que su sepultura no está lejos de la de Cernuda, como dice Vicente Quirarte (y se hace eco Juan Bonilla) en el catálogo El exilio andaluz en México, editado hace apenas un año con motivo de haber sido Andalucía la invitada de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Esta década de los cincuenta, cumpliendo también él el medio siglo (nació en 1902), Cernuda halla un momento último de esplendor. En “Historial de un libro” el poeta reveló que fue en el verano de 1951 cuando conoció a X, en el transcurso de unas vacaciones prolongadas a costa de su docencia en Mount Holyoke (Massachusetts). Pocas veces amó “tan bien”, dice en esas páginas. Pero el misterioso destinatario de los poemas no murió, como se creía: en mayo de 2007, el periodista mexicano Antonio Bertrán publicó en el diario Reforma una entrevista con el hombre que había espoleado de nuevo el amor en Cernuda. Salvador Alighieri, que efectivamente tal es su nombre (como indicaba Valender), vive aún en Guadalajara, la capital de Jalisco, y accedió a hablar de su relación con Cernuda, corrigiendo extremos que erróneamente se perpetuaban y aclarando la naturaleza de esa relación.

Como ese artículo fue publicado en México y en nuestro medio sólo recuerdo que se hiciera eco de él Luis Antonio de Villena, a quien le envió un recorte su autor, repasaré a continuación parte del contenido de esa reveladora entrevista, más alguna confidencia que el entrevistador me ha hecho en el curso de una fructífera colaboración encaminada a iluminar zonas aún oscuras de la biografía de Cernuda.

Causa vértigo pensar que Salvador nació hacia 1931, justo cuando principiaba el amor de Cernuda por Serafín. Fisioculturista, conoció al poeta casi treinta años mayor en el gimnasio Hércules de la calle Tacuba, en el Distrito Federal. “Iba cada tercer día, hacía ejercicios muy ligeros como abdominales, un poco de sentadillas, de vez en cuando se metía a los aparatos, pero pesas hacía muy pocas; yo creo que lo que quería era no sentirse tan solo”, evoca Alighieri, haciéndonos recordar el vientre liso que siempre mantuvo Cernuda. Al parecer, otros frecuentadores del gimnasio se burlaban del poeta por ser español y por su acento andaluz, lo que hizo que Salvador, apropiado nombre salvífico, acudiera en su ayuda y lo protegiera.

Por aquel entonces, el joven mexicano ya estaba casado y tenía un hijo (al que llegó a apadrinar el sevillano). Y era todo un mujeriego; resulta que Cernuda, el tildado como enemigo de la familia, le pedía que sentara la cabeza y respetara a su mujer. Alighieri ha contado que no había sexo en sus encuentros, y que cuando visitaba al poeta se limitaba a hacer gimnasia y éste tomaba notas. Esas notas serían los borradores de “Poemas para un cuerpo”, que –y esto asombra a la par que emociona e ilustra el carácter reservado de Cernuda– el joven nunca llegó a leer ni sabía hasta fecha reciente que se hubieran publicado.

Cernuda se llevó varias veces a Salvador a Acapulco, corriendo con todos los gastos y, aún más, haciéndole regalos. Pero los plantones y desapariciones del muchacho, cada vez más frecuentes (de los que Cernuda se quejó en una carta a Sebastian Kerr), culminaron en una última fuga a finales de 1956, que dejó a Cernuda en uno de sus recurrentes momentos depresivos: “trastornado y sin ánimo”, se describe él mismo en carta a Cano omitiendo la causa del tal estado. Más tarde, Salvador se divorciaría de su esposa (con la que había tenido dos hijos) y emprendería una nueva vida. Según él, regresó a Ciudad de México a finales de 1963, y entonces se enteró de que el poeta acababa de morir. Con todo, cabe entender que hubo algún reencuentro entre ambos (como los hubo con Serafín, acabada la relación), pues en enero de 1959 el poeta escribe a Concha de Albornoz que en ese otoño o invierno leyó el número de septiembre de Ínsula, donde aparecía una nota sobre “Poemas para un cuerpo”, justamente “cuando estaba aquí unos días el «cuerpo» a que se refieren esos versos”.

Antonio Bertrán, en carta que me envió el 13 de octubre de 2007, cree que Alighieri dice la verdad cuando habla de amor platónico no consumado: el joven declaró en la entrevista “pienso que él creía que si hubiera pasado algo (carnal) se habría roto ese encanto que sentía”. En la misma misiva Bertrán añade unas líneas emocionantes, por cuanto tienen de ignorancia de lo que uno es capaz de obrar en otros, los secretos resortes de las emociones. Escribe Bertrán: “Por cierto que fue una gran desilusión saber que no conservaba ni un recado, ni una carta, vamos, ni una fotografía de su amado amigo (yo le envié a petición suya la foto de una foto por correo, así como la de la tumba del poeta en la ciudad de México). Ni siquiera sabía que Cernuda le había dedicado los “Poemas para un cuerpo”. Le regalé el ejemplar en esa segunda entrevista y me atreví a escribirle que lo recibiera de parte de L. C. cuarenta años después de su muerte. Lo conmovió mucho y, cuando lo busqué unos meses después para saber si la lectura de los poemas le había traído algún recuerdo concreto, me dijo que sí pero que ya no quería hablar al respecto.” El poema III de la colección, “Para ti, para nadie” corrobora este estupor ante el hecho de que Cernuda no le enseñara sus versos: “Y aunque tú no has de verlas, / Para hablar con tu ausencia // Estas líneas escribo, / Únicamente por estar contigo.” O bien esta otra muestra: “Para esto vine al mundo, y a esperarte; / Para vivir por ti. Como tú vives /por mí, aunque no lo sepas, / por este amor tan hondo que te tengo.” No es raro hallar algún eco de los sonetos de Shakespeare (que Cernuda había leído y le habían llegado a doler casi físicamente) en estos poemas también dedicados al joven amado: así la imaginería del poema XII. No es baladí recordar que la mayor parte de los sonetos del Bardo están dedicados a un joven hermoso, y que cuando los escribe media una edad considerable entre el hombre Shakespeare y el misterioso W. H. Fuera de “Poemas para un cuerpo”, pero contemporáneo de ellos, Cernuda escribió: “De algún azar espera / Que un cuerpo joven sea / Pretexto en tu existencia.”

Tras establecer contacto, Bertrán y yo hemos estado trabajando en la otra S importante en la vida del poeta: Serafín, que contra todo pronóstico, terminada la relación que tuvieron el poeta y él en España fue a vivir en tierra mexicana, coincidiendo con Cernuda un tiempo en el D. F. Cuando el ejército nacional entró en Barcelona, Serafín se exilió a Francia con el equipo de rodaje de Sierra de Teruel, la película de Malraux de la que fue actor, y luego marchó como tantos exiliados gallegos a México a bordo del Ipanema. Allí se instaló en 1939 y, contradiciendo lo que se pensaba hasta ahora (se hablaba de 1958), falleció en fecha tan temprana como 1954, a punto de cumplir los cuarenta años de edad, víctima de una tuberculosis pulmonar (enfermedad que padeció también Gerardo Carmona, el amor malagueño de Cernuda en 1933, pero de la que éste debió restablecerse, pues llegó a ser capitán del ejército republicano durante la guerra civil). De nuevo Antonio Bertrán, como protagonista de una de esas novelas de Dashiel Hammett que entretenían a Cernuda, ha dado en sus pesquisas con información importante, que viene a reconstruir el final de Serafín, el primer gran amor del poeta. Así ha podido precisar su fecha de nacimiento (12-8-1914, luego era más joven aún de lo que se pensaba, y confirma el aspecto de chiquillo que dan de él Morla Lynch o García Lorca).

La tumba de Serafín (él sí enterrado aunque en cementerio diferente al de Cernuda) se encuentra en el Panteón Español de Ciudad de México. Está en muy mal estado, con la losa rota, pero conserva intacta una pequeña placa de mármol muy reveladora: «Serafín F. Ferro 1914-1954 Con inmenso amor M. L. R.»” Posteriores indagaciones han sacado a la luz el nombre del misterioso propietario de la fosa, oculto bajo esas iniciales: “Señorita Marta Linage Rodríguez”. Por Villena sabíamos que Serafín había sido bisexual, y por otras fuentes que en Madrid hacia 1934 había convivido con una chica de Lugo.

Realmente, es harto sugerente pensar que, transterrados, Serafín y Cernuda habitaron quizá sin saberlo la misma ciudad. El joven gallego ya residía en ella cuando Cernuda la visitó por primera vez y luego se instaló allá, precisamente cuando tenía lugar su relación con la otra S: Salvador. En ambos casos hallamos un modelo de comportamiento casi idéntico en Cernuda: muchachos a los que superaba mucho en edad, nada afeminados, más bien necesitados, de bella estampa. Alighieri parece haberse mantenido toda su vida al margen de cualquier actividad literaria, pero Serafín llegó a escribir algunos versos en gallego, y todo parece indicar que ayudó a García Lorca a escribir alguno de sus propios “Poemas galegos”. Aunque el poema “Birds in the Night” de Cernuda no tenga aparentemente nada que ver con Serafín, en el amor tumultuoso de Verlaine y Rimbaud, “rara pareja” también con una notable diferencia de edad, ve uno el reflejo de su relación tormentosa (por cierto, ¿sabía Cernuda, enemigo de las lápidas y conmemoraciones, que al alojarse en el Hotel Médicis de París durante el verano de 1938 lo hacía donde había vivido al final de sus días el autor Verlaine?). Curiosamente, Cernuda cuenta que Salvador, su segunda S, “se fugaba en todas direcciones, y sin duda pensaba, como Rimbaud, aquello de je m’evade, je m’explique.”

En México, en 1949, había buenos amigos de Cernuda: Manuel Altolaguirre y Concha Méndez, más Ramón Gaya y Moreno Villa, no tanto Prados. Prendado como quedó del país, en febrero del año siguiente empezó a componer Variaciones sobre tema mexicano, un ejercicio evocador de la luz de la Nueva España trenzado, lejos, en la Nueva Inglaterra, como Ocnos está escrito en Inglaterra y Escocia, en recuerdo sobre todo de sus días andaluces. Variaciones sería publicado en 1952, justo cuando el poeta cumple cincuenta años y ya ha decidido vivir en México. Allí llegó Cernuda en noviembre de 1952 para quedarse, como Hernán Cortés quemando sus naves en actitud valiente pero no improvisada (él mismo utilizó el símil en cartas de 1950 a Jorge Guillén y Moreno Villa): el poeta renunció a su puesto bien remunerado en Mount Holyoke sin contar con ningún trabajo a la vista (luego tendría alguna clase en la UNAM y una beca de investigación del Colegio de México.) Todos los testimonios coinciden en que Cernuda sabía que la muerte no le esperaría mucho más allá de los sesenta años, en eco terrible de la cardiopatía que se había llevado a su padre en 1920 y se llevaría a sus dos hermanas en 1960, con diferencia de meses (a lo que se referirá en “Dos de noviembre”, de Desolación de la Quimera). De ahí que el poemario que componga estos años sea de título tan definitivo como Con las horas contadas, libro en el que el poeta se hace presente como pocas veces en la página (lo que suaviza a veces con su famoso que no deja de ser primera persona) y que le ocupa más de la mitad de esta década, en la que opone al tiempo una última resistencia y un postrer intento de apresar lo que de dicha aún puede restarle. Y escribe “Otra fecha” cuando cumple los cincuenta y un años, lo mismo que unas semanas después compone “Nochebuena cincuenta y una”, a pesar de que en privado reniegue de los aniversarios. En otra parte dice: “Mas tus lectores, si nacen, / Y tu tiempo, no coinciden. / Estás solo / Frente al tiempo, con tu vida / Sin vivir”. Esto se hará más amargo en su última entrega, ya a principios de la década siguiente en ese puro estremecimiento que es “Despedida”.

En el segundo lustro de los cincuenta mostrará su desánimo y sus papillons noir, como dijo una vez Morla Lynch, pues además de la ruptura con Salvador en 1956 recibe otros dos contratiempos: se va al traste la posibilidad de marchar a Nueva York a trabajar en la ONU (seguramente ayudado por Paz, que era diplomático y que en otoño de ese año fue a la sede neoyorquina con una delegación mexicana) y la publicación por parte de Altolaguirre de la tercera edición de La realidad y el deseo (algo que le ilusionaría aún más porque al cuidado de su viejo amigo la edición no habría de ser fea, como se queja que son la mayoría de las que se hacen en México o España). ¿Pensaba Cernuda enseñar, ya publicado, el librito con los “Poemas para un cuerpo” a Salvador, si es que daba con él? Lo cierto es que una de las angustias que lo asaeteaban en 1957 era que el cuaderno no terminaba de publicarse, debido a que Canivell se empeñó en que llevara unos dibujos de Álvarez Ortega, que había hecho portadas para Cántico y Caracola y fue autor de las ilustraciones de Platero y yo de Aguilar. En 1955 había ilustrado “El amante divaga” de Cernuda en la colección Cuadernos de poesía. El 25 de marzo, dice el poeta su impresor: “Recordarás que te dije, antes de decidir la publicación de la serie de poemitas, que quería que aparecieran pronto, por razones mías personales”. A Cernuda, que no ocultó su homosexualidad, no le hacía gracia que se cargaran las tintas en la manifestación de ese erotismo, y descartó un buen número de ilustraciones que juzgó indecorosas. “Dibujos desdichados, que superaron mis peores suposiciones”, los llama en una ocasión, y en otra “mariconerías de la peor especie”. En Málaga, en la imprenta Dardo en 1957, al cuidado de Bernabé Fernández-Canivell, se publicó por primera vez la plaquette de “Poemas para un cuerpo”.

En 1958 apareció por fin en Fondo de Cultura Económica (al que él, en su correspondencia anterior llama un par de veces Fonda de Cultura Expensiva) la tercera edición de La realidad y el deseo, en la que por primera vez se incluían Como quien espera el alba, Vivir sin estar viviendo y Con las horas contadas, además de un adelanto de lo que sería Desolación de la Quimera. Antes de ello, en 1955, la revista cordobesa Cántico ya le dedicó un número de homenaje, el 9-10, con textos de, entre otros, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre, Fernando Quiñones, Vicente Núñez (colaboración que gustará especialmente a Cernuda), Ricardo Molina, Mario López y Pablo García Baena. Típico de él, el año anterior había dicho a José Luis Cano: “me ha escrito Ricardo Molina, pidiendo original mío para la revistita que publica en Córdoba. Siento que me haya escrito, porque ni tengo ganas de contestar diciendo que no, ni pienso enviar nada. Te ruego, si alguien de esa gente pide mi dirección, que digas que no la sabes. Es la manera de evitar la dificultad. Estoy más harto de todo lo que me recuerda mi dichosa tierra...” Posteriormente, enterado de que la colaboración solicitada iba destinada al número de homenaje, ya accedió aunque con reservas y –tal vez impostada– mala gana. En esta década verán también la luz sus Estudios sobre poesía española contemporánea y Pensamiento poético en la lírica inglesa (siglo XIX).

La segunda mitad de la década recibe muestras de cariño, además de José Luis Cano y Bernabé Fernández-Canivell, de Julio Aumente, María Victoria Atencia, Rafael León, que no mitigan del todo el desafecto que en sus cartas ya se percibe acerca de México. El poeta vuelve a sumirse en una de esas etapas suyas de malhumor, desapego y melancolía. Realmente se muestra desabrido con alguien que hizo mucho por él, como fue Fernández-Canivell. Como si no lo conociera desde 1934 y le debiese su apoyo cuando abandonó España, escribe del malagueño a José Luis Cano: “Ya ves para lo que sirve ser (o creerse ser) poeta: para que el primer recién llegado se estime con pleno derecho a nuestro trabajo y nuestra paciencia” (carta de 20-3-56). Es por estas fechas cuando comienzan también a acercarse a su obra poetas de la Generación del Cincuenta como José Angel Valente, Francisco Brines o Jaime Gil de Biedma, que colaborarían, a la vuelta de la década, en el famoso número de La caña gris (revista que no es exagerado afirmar que hoy permanecería en el olvido de no haber sido por este número de 1962).

A finales de la década le abre sus puertas no sólo Ínsula, sino también Papeles de Son Armadans (que le publica “Águila y rosa”) y cruza cartas con José Manuel Caballero Bonald, secretario de redacción de ésta. Y en 1959 negociará con Carlos Barral la edición de Poesía y Literatura (cuya publicación se demoró bastante por la censura).

1959 se cerró con posibilidad (luego confirmada) de volver a dar cursos en una universidad norteamericana (fue a la Universidad de California en Los Ángeles, donde estaba Carlos Peregrín Otero, con quien se había escrito). El año, y la década, terminan con el comienzo de una rica relación epistolar con Jaime Gil de Biedma, de quien el 7 de diciembre acusa recibo de su libro Compañeros de viaje, en el que “Noches del mes de junio” incorporaba un verso de Cernuda.

Diez años no se avienen a ser resumidos en diez folios. Cernuda ya está de vuelta de todo cuando pasa la página de la década, y en enero de 1960 escribirá a Sebastian Kerr: “Le agradezco sus buenos deseos para mí en este año; sin embargo ya hay cosas que quedan fuera de mi órbita, aunque me las desee, y yo mismo también, con eso de new loves. A los años que ya tengo puede preferirse la dignidad solitaria al ridículo acompañado”.

Siguiendo el título de Gil de Biedma Retrato del artista en 1956, hemos trazado el de Cernuda alrededor de este año que marcaría un punto de inflexión, quizás el último, en su vida. En 1956 comienza la redacción de Desolación de la Quimera, esa despedida prolongada en la que llegan a transcurrir tres años y medio sin que escriba un verso. Muerto Serafín (tuviera conocimiento de ello o no), esfumándose Salvador, el poeta dice adiós a los días de luz y se va sumiendo en una oscuridad interior abocada a ese 5 de noviembre de 1963 en que, probablemente ya sin muchas ganas de vivir, Paloma Altolaguirre halló muerto su cuerpo en casa de Concha Méndez, su fiel amiga.


(Publiqué este artículo en Campo de Agramante, 9, primavera-verano de 2008)